Erika De la Cruz

Para Jesús es claro que el prójimo es todo aquél que no soy yo, y desde esa perspectiva le ayudo, siento compasión de él, no tengo en cuenta su condición social, raza, religión o sexo, veo en el prójimo la manifestación visible de Dios, su obra perfecta.

Jesús empieza a enseñar esto a sus discípulos, a recrear en ellos la antigua alianza, donde todos eran iguales entre sí y donde las pirámides sociales no existían y entre ellos no debe repetirse el modelo social imperante, piramidal, jamás y de hecho el mayor no es al que le sirven, sino el que sirve; todo un mensaje revolucionario para su época.

El maestro enseña con el ejemplo, recuerden a la mujer que estuvo a punto de ser apedreada pues una ley sentenciaba su ejecución, pero él pone por delante la ley superior, la mayor de todas, el amor.

Así que sus palabras, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, no son solo una expresión de un hombre amoroso, sino de alguien que comprende que este principio va en contra de todo el orden social, económico y político, orden por cierto tiránico, excluyente, pues solo piensa desde la individualidad y no desde la colectividad.

Para Jesús, este mensaje breve pero profundo es una invitación a comprender el Reino de Dios, es decir a comprender que la justicia, la igualdad, el amor, el respeto, la tolerancia, son principios del reino,

En la actualidad el mensaje de Jesús se ignora en muchas comunidades de fe, las cuales se han convertido en cueva de ladrones, negociando la fe, aprovechándose del dolor del creyente, del sufrimiento de aquellos que consideran que en Dios encontrarán descanso y hay pastores sin escrúpulos que aprovechan su condición para hacer creer a los fieles que a Dios se le compra con dinero.

El neoliberalismo tocó las iglesias, las corrompió; el individualismo queda reflejado cuando me congrego pero no conozco al hermano que se sienta a mi lado, no conozco su nombre.

Sólo me interesa mi salvación, mi encuentro con Dios, algo personal, nada comunitario tal y como se refleja en el ejemplo de unidad en el que vivían los discípulos de Jesús y el Pastor es al que le sirven y ya no está para servir, es una figura que está por encima de la grey.

Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de Jesús Amar al prójimo es comprender que mi prójimo no solo es humano, sino también universal, mi prójimo también es todo lo creado, la tierra, el agua, la selva, los animales, todo cuanto existe, que comparte este planeta. Todos somos uno en Cristo.

Jesús nos invita a la reflexión a empoderarnos de nuestro compromiso como cristianos  en este mundo tan caótico; Jesús nos habla. Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

¿Usted qué piensa? Me gustaría saber su opinión.

¡Bendiciones!