Querido y estimado Jesús Alejo López, el lunes 30 de noviembre velamos tus restos mortales en el Leged’s Event Center; el martes 2 de diciembre te acompañamos a tu Misa de cuerpo presente en la Parroquia San Vincent de Paul y enseguida nos trasladamos al cementerio Greenwood Memory Lawn para darte cristiana sepultura.

¡Ay Catarinote viejo, cómo te vamos a extrañar! Es más, ya te extrañamos. Nos sigue doliendo mucho tu partida. Es que aún está muy reciente. Nos resistimos a aceptar que ya no estás físicamente entre nosotros.

Pero en la misa el Padre José López nos explicó y nos dejó muy en claro que tú no has muerto del todo porque vives en nuestra mente y nuestro corazón; el sacerdote se dirigió de manera especial a tu esposa Marlene, a tu hijo Gerardo, a tus señores padres, a tus hermanas y hermanos, a tus sobrinas y sobrinos, a tus músicos, y a todos tus amigos ahí presentes.

Nos dijo que tú solo te nos adelantaste y que algún día nos reuniremos contigo allá donde ya no existen el llanto ni los sufrimientos.

“Entiendo su sufrimiento, es difícil aceptar la muerte de un ser querido y más cuando sucede repentimanente”, expuso el religioso durante su homilía.

Y nos dirigió otras muchas palabras que sirvieron de gran consuelo especialmente a tus seres queridos más cercanos, que no dejaban de llorar a lo largo de la misa de cuerpo presente, mientras tus restos reposaban en un hermoso ataúd de color blanco.

Nos dijo que más que llorar tu muerte debemos celebrar tu vida, esa vida tuya en la que te la pasaste alegrando a mucha gente; el Padre José te recordó como una persona que siempre llevabas felicidad a los demás.

“Y de esa manera hay que recorder a Alejo, siempre tan alegre como era”, recalcó.

También subrayó tu generosidad y tu gran devoción a la Virgen de Guadalupe y recordó que cada año infaltablemente acudías ahí, a San Vicente de Paul, a cantarle las mañanitas a nuestra amada Virgen Morena.

“Yo veía cómo se subía hasta el altar, a los pies de la Santísima Virgen y el cantaba con todas sus fuerzas, se veía que lo hacía de gran corazón”, expresó el párroco.

La tarde y noche anterior cientos de personas acudieron al Legend’s Event Center de la 43 Avenida y Camelback a despedirse de tí porque no iban a poder ir a Misa ni al panteón; ahí varias bandas y grupos no dejaron de tocar, entre ellas las que tú fundaste como la Llegadora, La Finikera, la Llegafinix, la Shueka, Mi Lindo Mazatlán y la Guamúchil y grupos como Los Huatson, los Vagos de Culiacán y Los Cuates de Sinaloa.

Al término de la celebración religiosa en tu memoria nos fuimos al cementerio que se localiza en la Van Buren, pegadito al Freeway I-17; será memorable ese funeral en tu honor concurrido por cientos de personas que te cantaron a ritmo de banda tus canciones favoritas: “Catarino y los rurales”y “El muchacho alegre”, mientras tu ataúd iba en una hermosa carreta tirada por dos caballos blancos.

Afectados por la tristeza y en ocasiones ahogados por el llanto no dejamos de cantar y cantar para tí; te cantamos también “Puño de tierra”, “Te vas ángel mío” y “Amor eterno”.

Eran decenas de músicos que tocaban al unísono los clarinetes, las tamboras, las trompetas, los trombones, las tarolas y las tubas; en total pude contar hasta 10 tubas tocando para ti al mismo tiempo.

Te tocaron como tú te merecías y todos te cantamos como a tí te gustaba; en el ambiente del cementerio reinaba la tristeza, pero entre aplausos y porras en tu honor mirábamos al cielo con la convicción que desde allá nos estabas observando sonriente, como siempre sonreías siempre que nos veíamos.

Fue hermoso el detalle de las palomas blancas que fueron liberadas y los globos blancos que tu esposa, tu hijo, tus padres y demás familiares soltaron para que se elevaran lentamente, y con ellos te brindamos fuertes y sentidos aplausos.

Enseguida, vino el momento cumbre de tus funerales, cuando tu ataúd fue descendido lentamente y depositado en la tumba, esa que será la última morada de tu cuerpo, mientras tu alma ya está con Dios.

Querido Alejo, como ya sabes, el novenario de la Virgen de Guadalupe que organiza la Diócesis de Phoenix y Ministerios de María en la Iglesia de Nuestra Señora de las Américas, de la Avenida Central y Cody, en el Sur de Phoenix, será ofrecido en tu memoria.

Asimismo, el sábado 12 de diciembre que es el día de Nuestra Señora de Guadalupe, habrá un momento muy especial dedicado a tí; el Obispo Eduardo A. Nevares y los organizadores del evento “Honra a tu Madre”, donde habrá danzas, matachines y carros alegóricos, te tendremos especialmente presente a tí, a tu familia y a tus músicos de La Llegadora.

Es el mismo evento en que tú y tu banda tocaban cada año en el centro de Phoenix ¿Te acuerdas?

Alejo, ya puedes descansar en paz. No te preocupes por tu familia, ellos estarán bien con la ayuda de Dios y con tu bendición desde el cielo. Nosotros, tus amigos, nunca los dejaremos solos.

Desde acá recibe nuestros abrazos y nuestro agradecimiento por lo onda que siempre fuiste. Que Dios mande consuelo a tu esposa, a tu hijo, a tus padres y tus hermanas y hermanos.

Nuca te olvidaremos. Siempre vivirás en nuestros recuerdos.

¡AY CATARINOTE VIEJO, CÓMO TE TENGO FE!