Dayel Guzmán

Cuánto hemos escuchado SE FUERTE!! Y la vida se encarga de enseñarte, y pasamos por situaciones que mueven nuestras emociones, sientes que no hay solución y es ahí donde se encuentra la fuerza, justo alado del miedo, de la incertidumbre, del ¿Qué va pasar? De todas esas frases que no deberían de estar en nuestra mente, y solo vivirlas , que como dicen y es verdad: TODO TIENE SOLUCIÓN.

Hoy deseo compartirte lo que siento, descubierto y aprendido de la FUERZA , y no te hablo de esa FUERZA, para mover los muebles de tu casa, cargar las bolsas del mandado, o de esa FUERZA de trabajar más de ocho horas.

No , te hablo de la fuerza que te hace sentir viva. Te platicaré sobre mi abuelo y yo , un hombre alto, delgado  “güerejo”, ojo claro, por que pues era Tapatio, durante los 11 años que viví a su lado estaba postrado en una silla de ruedas, nunca e preguntado por qué, pero parecía que no lo estuviera, sonreía, cantaba, andaba por toda la casa limpiándola, componiéndola, tocaba la armónica como a nadie escuchado, le gustaba ver la carrera de caballos, gritaba tanto y de una forma que parecía que brincaba de emoción, el box lo hacía vibrar y siempre le apostaba al del calzoncillo rojo, aunque perdiera, de cualquiler manera era la forma de comenzar una plática muy amena, sobre este deporte, por que solo era el inicio.

Lo más padre eran sus infinitas anécdotas de la Revolución Mexicana, su vida en esta tierra llegó a 104 años, con un gusto diario por el Gansito y la CocaCola, pienso que estas dos empresas deberían saber de José, mi Abuelo, que este placer a su paladar lo hacía intensamente feliz, se los comía en el jardín, y yo alado de él, sentada en los columpios, y aveces en sus piernas, en ese momento había un silencio, en mi cabeza decía: !No se habla con la boca llena! Hoy se que era, y no fue el pan ni el refresco, así era su vida, estar en silencio con él mismo, escuchar, observar, reflexionar, agradecer, aprender, VIVIR.

Nunca lo vi molesto, quejoso, con achaques, cansado o maldiciendo esa silla, que para todos era invisible, por que nada lo obstaculizó. Todo le era posible, los mejores días para mi era jugar con él a las canicas, los soldaditos y un lipodromo de pilas, ese, si que era mi maximo, siempre le gané, y el sonreía; tenía unas manos grandes, delgadas, las que una y otra vez tocaban mi cabeza, abrazaban mi ser, y cuando se fue, me quedó de él LA FUERZA.

No corrí a su lado, más siempre me tomó de la mano, nunca brincamos en la cama, más diario orábamos , nunca me bañé con el, pero limpiaba todos mis miedos. Quiero confesarte que hasta hoy me di cuenta lo que no podía hacer con él , por que en ese tiempo no me faltaba nada.

La FUERZA es TODO, no necesitas nada, solo sonreír con lo que tienes y luchar con FUERZA por lo que quieres. Así descalzos tus pies , cuando te sientas perdida, vuelve a tu raíz , ahí se encuentra tu FUERZA.

¡Somos Arte!

Escribe, lee, construye, pinta, escucha, canta, baila

¡Soy Day! ¿Y tú, quién eres?