La reciente aplicación de las vacunas COVID-19 en Arizona ha traído un sentimiento de alivio y esperanza de que podamos derrotar este nuevo virus, no solo para aquellos que ya han recibido la vacuna, sino también para el resto de la comunidad que espera pacientemente recibirla. Las vacunas brindarán la ayuda que tanto necesitamos para acercarnos más a la forma en que solían ser las cosas. Pero aún queda un largo camino por recorrer.

Es importante señalar que las dos vacunas aprobadas hasta la fecha, una fabricada por Pfizer-BioNTech y la otra por ModernaTX, Inc., han pasado por rigurosas pruebas para garantizar la seguridad de la población. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han implementado sistemas en todo el país que les permiten monitorear cualquier problema relacionado con las vacunas.

Al principio

Para comprender cómo funcionan las vacunas contra el COVID-19, es bueno saber cómo nuestros cuerpos luchan contra las enfermedades. Cuando los gérmenes, como el virus que causa el COVID-19, invaden nuestro cuerpo, atacan y se multiplican produciendo una infección, que es lo que causa la enfermedad. Nuestro sistema inmunológico (defensas) es el encargad de combatir el virus la infección.

Las vacunas COVID-19 ayudan a nuestros cuerpos a desarrollar inmunidad al virus que causa COVID-19 sin que tengamos que contraer la enfermedad.

“Recomiendo la aplicación de la vacuna”, dijo el Dr. Edmon Baker, Director Médico de Equality Care Center. “Como médico trato de educar a mis pacientes primeramente en la forma en la que trabajan las vacunas para luego explicar la forma en que funciona esta nueva vacuna. Es a través de la educación y el entendimiento del paciente como llegamos a una decisión en equipo. Todo el trabajo que hemos realizado como profesionales médicos hasta este momento ha demostrado que la vacuna ha sido seguro para aquellos que ya la han recibido”.

Respecto a la seguridad de la vacuna contra el COVID-19 el Dr. Baker comentó que hasta el momento los efectos secundarios han sido mucho menores en comparación con los beneficios que va a traer a quienes la reciban.

Doble dosis

Las vacunas actualmente autorizadas para prevenir COVID-19 en los Estados Unidos requieren 2 inyecciones o dosis para obtener la mayor protección a la enfermedad, para la vacuna de Pfizer se indica que después de la primera dosis se vuelva a recibir la vacuna 21 días después, mientras que para la vacuna del laboratorio Moderna se requiere la segunda dosis 28 días después.

Según los CDC, se debe recibir su segunda inyección lo más cerca posible del tiempo recomendado de 3 semanas o 1 mes. Sin embargo, no existe un intervalo máximo entre la primera y la segunda dosis de cualquiera de las vacunas. No debe recibir la segunda dosis antes del tiempo recomendado.

“La primera dosis es una llamada de alerta para nuestro cuerpo”, explicó el Dr. Baker. “Quizás sienta un poco de dolor en el brazo después de recibirla y esto es porque nuestro cuerpo está empezando a generar anticuerpos, la respuesta inmunitaria es de alrededor del 50% a los 10 días para luego en alrededor de tres semanas recibir la segunda dosis. Después de la segunda dosis las vacunas ofrecen una máxima efectividad de alrededor de 95%. Los objetivos de las vacunas son primeramente el prevenir que se contraiga la enfermedad, y, en segundo lugar, en caso de llegar a enfermar que sea de una forma leve, sin que nos lleve al hospital”.

Las personas que ya han sido infectadas por COVID-19 aún deben recibir la vacuna. El Dr. Baker dijo que, aunque han desarrollado algo de inmunidad, el virus es tan peligroso por la forma en que ataca a muchos otros órganos del cuerpo, una vacuna puede ofrecer una protección máxima y constante. Además, la vacuna puede prevenir una posible (aunque no común) reinfección.

Cita nocturna

Según el Departamento de Servicios de Salud de Arizona, se han administrado más de 281,000 vacunas COVID-19 a 243,593 residentes de Arizona que eran trabajadores de la salud o de 75 años o más; 32,269 de estos han recibido ambas dosis. A partir del 19 de enero, el requisito de edad se redujo a 65 años, lo que sumará 750,000 personas al total.

Verónica Chávez, maestra de preescolar de uno de los centros de cuidados infantiles en Glendale, y quien es miembro de Equality Health, estuvo entre el primer grupo de personas en recibir la vacuna. Antes de recibir la inyección, Chávez tuvo la oportunidad de hablar con su médico de cuidado primario sobre las expectativas que tenía sobre la vacuna.

“Platicar con mi doctora sobre la vacuna me ayudo a entender la importancia que tienen para prevenir la enfermedad”, dijo Chávez, “lo que contribuirá a cuidar la salud de mi familia, mis alumnos y toda la comunidad. Así que en cuanto me informé sobre las fases de la vacunación inmediatamente hice mi cita para recibir la vacuna, y a pesar de que la cita fue en la madrugada, creo que vale la pena que las personas se vacunen para poder prevenir este virus que ha causado la muerte de tantas personas”, concluyó.

Medidas preventivas continúan

Si bien es cierto que la vacuna es esperanza, pero no lo es todo, las medidas preventivas son y seguirán siendo esenciales para que se pueda disminuir la transmisión de este virus.

“El uso del cubrebocas se va a mantener con nosotros por mucho tiempo más todavía, así como las medidas de distancia social”, comentó el Dr. Baker.

El uso del cubre bocas y el distanciamiento social, así como el lavado frecuente de manos son necesarios porque todavía hay una gran población esperando recibir la vacuna. Hasta que lo hagan, es importante no bajar la guardia. Estas medidas simples pero exitosas son todo lo que tenemos contra uno de los virus más peligrosos de nuestra vida.

Si usted desea saber más sobre la vacuna contra el COVID-19 o si desea registrarse para poder recibirla, puede visitar el sitio del Departamento de Servicios de Salud de Arizona en https://www.azdhs.gov/.