Normalmente, cuando escuchamos el concepto de salud mental, quizás lo primero con lo que lo asociamos es con un psicólogo y terapia conductual, pero, en Estados Unidos y muchos otros países, los médicos de atención primaria se encargan de recetar medicamentos para ayudar a tratar problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, que afectan a las personas en su vida diaria.

Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el 79% de los antidepresivos son recetados por médicos de atención primaria. Esto significa que nuestra primera línea de defensa es responsable de que más del 60% de los pacientes experimenten problemas de salud mental.

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades crónicas son enfermedades de larga duración y tienden a desarrollarse a un ritmo lento. Hay muchos tipos de enfermedades crónicas, desde diabetes hasta SIDA, artritis y fatiga crónica. Aunque ha habido muchos avances en la medicina moderna para tratar las dolencias físicas, muchos pacientes están experimentando los desafíos de las enfermedades emocionales y mentales como resultado de una enfermedad crónica.

Las enfermedades crónicas pueden forzar cambios en el estilo de vida que pueden ser potencialmente estresantes. Muchas veces, los pacientes con enfermedades crónicas deben adaptarse a nuevas limitaciones físicas, y pagar por un tratamiento médico, que puede ser caro, aumenta el nivel de estrés. 

Un estudio realizado por la Asociación Estadounidense de Psicología encontró que los pacientes que experimentan dolores de cabeza crónicos causados ​​por la tensión y el estrés generalmente ven una disminución en el desempeño laboral y las situaciones sociales, y tienen entre 3 y 15 veces más probabilidades de ser diagnosticados con ansiedad u otros trastornos.

Cuando un paciente tiene una enfermedad crónica como diabetes o enfermedad cardíaca, es más probable que desarrolle depresión o ansiedad”, dijo la Dra. Tasneem Doctor, vicepresidente de salud conductual de Equality Health.

“Por ejemplo, una persona con antecedentes médicos de enfermedad cardiovascular (ataque cardíaco o accidente cerebrovascular) tiene un 77% más de probabilidades de desarrollar depresión; este porcentaje sigue aumentando si el paciente también tiene antecedentes de factores de riesgo, que incluyen tabaquismo, obesidad, hipertensión y diabetes. Por lo tanto, los médicos de atención primaria son los primeros en tratar estas enfermedades crónicas en los pacientes, así como prescribir medicamentos para las enfermedades mentales”, comentó la Dra. Doctor.

Con el avance lento pero continuo de las condiciones crónicas, las tensiones y los sentimientos negativos pueden afectar la energía emocional necesaria para vivir una vida activa y feliz. La falta de progreso en la etapa de recuperación, o el empeoramiento de los síntomas, puede aumentar la cantidad de pensamientos negativos, lo que aumenta los sentimientos de ansiedad y tristeza, lo que conduce a la depresión.

“Para que una persona reciba un buen cuidado, primero debe tener la capacidad de cubrir las necesidades. La sensación de seguridad y el bienestar general son fundamentales para que una persona comience a cuidarse y puede conducir a un camino hacia una mejor salud física y mental. Muchos pacientes deprimidos y otros sin tratamiento a veces pueden tener su enfermedad fuera de su control”, dijo la Dra. Doctor.

Por ejemplo, la depresión puede provocar malos hábitos alimenticios, falta de ejercicio o higiene poco frecuente, factores que pueden comprometer la recuperación de una de estas enfermedades crónicas y empeorar el estado físico del paciente.

¿Qué podemos hacer?

Superar estos desafíos mentales y emocionales como resultado de una enfermedad crónica requiere una perspectiva positiva pero realista. Adaptarse a la condición crónica o sentirse bien con respecto al futuro podría parecer imposible al principio, pero con el apoyo psiquiátrico, junto con el apoyo de familiares y amigos, puede ayudar a mejorar la salud conductual y el bienestar mental.

La Dra. Doctor enfatizó la importancia de eliminar el estigma que a veces se atribuye a quienes necesitan ver a un especialista en salud mental.

“Si conociera a alguien que tuviera diabetes, ¿lo juzgaría o criticaría porque su páncreas no puede producir suficiente insulina para metabolizar el azúcar? Entonces, ¿por qué juzgar a alguien con problemas de salud mental, cuando en muchos casos el cuerpo no produce las cantidades adecuadas de serotonina u otros neurotransmisores necesarios para funcionar correctamente? Hemos ido a los extremos al juzgar a una mujer con un desequilibrio hormonal y decir que está loca. Lo mismo ocurre con los medicamentos para tratar las enfermedades mentales. Algunas personas usan metformina para tratar la diabetes, otras personas usan antidepresivos para mantener este equilibrio”.

Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, llame a la Línea de Crisis del Condado de Maricopa al teléfono 602-222-9444 o 1-800-631-1314 (gratis).

Para obtener más información sobre la salud mental, visite: www.equalityhealth.com/members/resources/behavioral-health