El conspiracionista e insurrecto Mark Finchem, aquí captado el 6 de enero en Washington, ha recibido el respaldo de Donald Trump para la Secretaría de Estado de Arizona.

Donald Trump anunció su respaldó a Mark Finchem, defensor vocal de la oscura auditoria republicana a la elección del 2020 en el Condado de Maricopa, que ha sido ampliamente criticada por su poca claridad y su obvia tendencia.

Los expertos en elecciones han citado numerosas fallas en la revisión, desde contratistas sesgados e inexpertos hasta financiadores que persiguen conspiraciones y métodos extraños y poco confiables, para sembrar desconfianza.

Antes de ganar el codiciado respaldo de Donald Trump en su apuesta para convertirse en secretario de estado Arizona, Mark Finchem recibió llamadas de personas cercanas al expresidente para aprobar su desafío electoral.

Finchem cree que los resultados en el estado deben ser descertificados y ha desempeñado un papel clave en los esfuerzos por socavar la confianza en la votación, incluso al traer a Rudy Giuliani y otros abogados de Trump a Phoenix para ventilar acusaciones falsas de fraude.

Finchem, es actualmente diputado estatal, miembro de los “Oat Keepers” y estuvo fuera del Capitolio de los Estados Unidos durante la insurrección del 6 de enero, que generó 7 muertes, entre ellos fanáticos trumpistas y policías.

Los demócratas intentaron infructuosamente expulsar por haber estado presente cuando los fanáticos de Trump irrumpieron en el edificio, tratando de detener la certificación de la victoria de Biden, azuzados por el propio expresidente.

Finchem argumentó que estaba en el área para hablar en el mitin de Trump y que “no sabía” que habían violado el Capitolio hasta horas después.

Los tentáculos trumpianos

Mientras Trump alista otra carrera presidencial en 2024, intenta influir en otros campos de batalla críticos, apoyando a candidatos que sostienen la retórica del fraude electoral, e incluso intentaron activamente revertir los resultados.

El deseo de Trump es instalar aliados que pueden estar más dispuestos a ayudarlo a revertir resultados electorales futuros, tal y como lo intentó en Georgia.

Los fiscales generales son los principales agentes del orden de sus estados, mientras que los secretarios de estado sirven como oficiales electorales en jefe, supervisando esfuerzos como el registro de votantes y la distribución de boletas por correo.

Pese a la falta de evidencia para respaldar las acusaciones de fraude electoral masivo, el ex presidente ha seguido promoviendo la “gran mentira”, convirtiéndola en una prueba de fuego para los candidatos republicanos.

Trump sigue siendo muy popular entre votantes republicanos que ciegamente creen que la elección fue robada, a pesar de que docenas de funcionarios electorales estatales y locales, numerosos jueces y el propio ex fiscal general de William Barr, dijeron que el presidente Joe Biden ganó de manera justa.