La administración de Biden amenazó con revocar la autoridad de Arizona y otros 2 estados republicanos para manejar su propia aplicación de la seguridad en centros de trabajo porque se han negado a adoptar reglas para proteger a los empleados de la salud del COVID-19.

El gobernador de Arizona, Doug Ducey, que se opone a los mandatos sanitarios más estrictos y se ha convertido en un ácido crítico de la administración Biden, calificó la medida como “nada menos que un truco político y una toma de poder desesperada”.

La postura de Ducey de enfrentar directamente al gobierno federal ya le ha valido reprimendas y advertencias por los Departamentos de Educación y del Tesoro y podría llevar a la retención de millonarios fondos federales, tal y cómo el gobierno del estado amenazó a los Distritos Escolares que impusieron mandatos de máscaras.

Las amenazas se enviaron a Arizona, Carolina del Sur y Utah mientras la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) se prepara para adoptar reglas de vacunación y pruebas de mucho mayor alcance que afectan a 80 millones de estadounidenses y en casi la mitad de los estados, tendrá que depender de los reguladores laborales estatales para su aplicación.

Los funcionarios de OSHA dicen que Arizona, Carolina del Sur y Utah no están cumpliendo con sus promesas de hacer cumplir las normas laborales adoptadas por el gobierno federal.

Lo que está en juego es una regla que requiere equipo de protección personal, distanciamiento social y otras medidas de seguridad para los trabajadores en las instalaciones de atención médica que atienden a personas con COVID-19.

También requiere tiempo pagado por enfermedad para los empleados que contraigan COVID-19, necesiten vacunarse o estén lidiando con los efectos secundarios de las vacunas.

“La agencia no dudará en utilizar todos nuestros recursos para proteger a los trabajadores de la salud de los peligros conocidos para la salud”, dijo Jim Frederick, subsecretario interino de trabajo para seguridad y salud ocupacional.

OSHA ha renunciado a su autoridad para hacer cumplir las leyes y regulaciones de seguridad en el lugar de trabajo para el sector privado en 22 estados, incluidos Arizona, Carolina del Sur y Utah, pero a cambio, los estados deben adoptar reglas que sean tan efectivas o mejores que las regulaciones federales para proteger a los trabajadores.

Los funcionarios de OSHA dijeron que darán el primer paso para revocar esa autoridad, que los tres estados han tenido desde la década de 1980, y reclamar jurisdicción para los encargados de hacer cumplir la ley federal en el sector de atención médica u otros.

Trevor Laky, portavoz de la Comisión Industrial de Arizona (ICA), dijo que la agencia ha comenzado un proceso de reglamentación y si bien el estado podría adoptar reglas de emergencia que entren en vigencia rápidamente, dijo que los líderes de la agencia prefieren un proceso más transparente que permita comentarios públicos.

Culpó a los funcionarios de OSHA por tomarse dos meses para decirle al estado que sus leyes existentes de salarios y horas no eran lo suficientemente buenas.