Gustavo Guirado / Conecta Arizona

“Soy una agradecida permanente de la vida. De lo bueno y de lo que no ha sido tanto porque de todo he aprendido”. La frase pertenece a Mirna Pineda, capacitadora en desarrollo humano, quien es experta en promover el concepto de agradecimiento personal, tema sobre el que dialogó con la audiencia de Conecta Arizona.

Mirna Pineda es life coach y experta en desarrollo humano. “Si enfocamos la atención en la gratitud, el efecto se multiplica”, afirmó
(Foto: Cortesía Mirna Pineda).

Conocida por las enseñanzas sobre el valor de agradecer que diariamente propone en sus redes sociales, Pineda impulsa una permanente campaña de gratitud, en una conversación moderada por Maritza L. Félix, fundadora y directora de Conecta Arizona.

Periodista y comunicadora desde hace hace 35 años, Pineda trabajó en medios de comunicación de México y Estados Unidos, donde fue presentadora de Telemax y de Telemundo en Arizona.

“Al mismo tiempo (de ser periodista) he sido educadora, tengo una Maestría en Educación y también una Maestría en Negocios”, señaló.

Actualmente, Pineda es life coach certificada e impartió seminarios y talleres sobre temas de liderazgo, comunicación y desarrollo humano. Además, tiene un programa de radio y es autora –junto a Clara Arenas- del libro El desafío de cambiar tu vida. Convierte tus paradigmas en oportunidades para triunfar (editorial Taller del Éxito, año 2014). “Tengo una familia maravillosa y emprendedora, mi esposo y dos hijas profesionistas”, afirmó, en el inicio de la conversación con Conecta Arizona en WhatsApp:

  • ¿Qué es la gratitud? ¿Por qué la debemos cultivar todos los días y cómo hacemos para, en lugar de quejarnos por tantas cosas que nos pasan, encontrarle ese punto por el que podemos dar gracias?

“Precisamente porque, si nos enfocamos en lo que nos molesta, nos duele o nos enoja, eso se multiplica, porque es ahí donde está nuestra atención. La energía que nosotros ponemos en algo se la ponemos dependiendo de la tensión: donde está la tensión está la energía. Y si enfocamos la atención en la gratitud, el efecto se multiplica. Igual sucede cuando lo enfocas en lo que no es grato, no es agradable. Alguna vez leí una frase que para mí fue definitiva, que decía: la gratitud no es la mayor de las virtudes, pero es la madre de todas ellas”.

  • Yo solía ser muy agradecida siempre por la salud, pero el año pasado mi mamá se enfermó muy grave y murió, y ahora me cuesta mucho trabajo dar gracias ¿Cómo puedo hacer para recuperar esas ganas?

“Enfoca tu atención en el legado de tu mamá, en lo que aprendiste de ella. También pudo haber cosas no tan gratas, es parte de las relaciones. Sin embargo, si eliges agradecer te darás cuenta de que la tristeza puede ir disminuyendo hasta desaparecer. Las partidas de seres queridos pueden dejar agujeros en el alma. Pero tú eliges cada día cómo te quieres sentir. Lo que tu mente escoge lo creas”.

  • No sé cómo enseñarles a mis hijos por ser agradecidos por todo lo que tienen. Nosotros teníamos que ganarnos las cosas y ahora parece que a ellos no les basta nada.

“Para que los hijos aprendan hay que ser ejemplo. Practica con frecuencia decir palabra de agradecimiento: agradéceles por lo que hacen, por llegar a casa, por saludar, por sentarse a comer. Dales las gracias con frecuencia. Y llévalos a hacer servicio comunitario, enséñales a que ayuden a otras personas que no tienen los privilegios de ellos. Sé ejemplo”.

  • El ejercicio que haces a diario, de buscar algo por lo que dar gracias ¿También es un desafío porque hay días que nos cuesta más identificar algo?

“Hacerlo diario ha sido muy aleccionador, porque me doy cuenta de que hay muchas cosas por las que debo estar agradecida. Dar gracias por lo pequeño es un regalazo. Aprendí a dar gracias de manera constante en un seminario a través de un ejercicio mensual que se llama ‘Experimenta la prosperidad’. Y decidí seguirlo haciendo por los años siguientes: llevo 12 años agradeciendo cada día”.

  • A mí me pasa, por ejemplo, con mucha frecuencia, la necesidad de justificar los logros y tiendo a minimizarlos, porque en cierta manera el éxito me hace sentir culpable en algunos casos. Y bueno, te veo y agradezco.

“La gratitud colabora en reconocer (y ser conscientes) de las bendiciones que ya tenemos, entendiendo una bendición como algo bueno. Al agradecer por lo pequeño, por lo cotidiano, por lo que incluso nos molesta (como por ejemplo lavar los trastos todos los días, o las prisas de llevar a los hijos a la escuela) nos damos cuenta de la bendición que significa que si lavo trastos es porque hubo comida, porque tengo agua en casa, por decir un ejemplo. Y cuando hay estrés por las prisas de los ajetreos con los hijos, agradecer por la vida de ellos, porque van a la escuela, porque podemos llevarlos o porque el camión pasa por ellos. Cada detalle se agradece y eso nos indica que vivimos en abundancia. Es decir, agradecer por lo que ya somos, por lo que hacemos y tenemos nos hace conscientes de las bendiciones. Y también agradecer por lo que viene, por lo que aún no tenemos. Eso está ligado a la fe, y no hablo de religión, sino de espiritualidad”.

  • A mí en una capacitación laboral me enseñaron que los latinos solemos ser muy agradecidos por todo aquí en Estados Unidos y a pensar que nos están haciendo un favor y eso a veces merma nuestras posibilidades, porque es como que nos conformamos ¿Qué opinas al respecto?

“Habría que distinguir entre gratitud y servilismo. Ser agradecido implica una disposición a no recibir nada a cambio, solo dar las gracias. Cuando algo condiciona la gratitud puede ser servilismo; o sea, te agradezco porque me das, porque se cree que si no se agradece ‘quedamos mal’. Cuando se da (lo que sea que se da), no deberíamos esperar nada a cambio. Esto es parte de un paradigma que limita el desarrollo: ‘si no le digo gracias, no me vuelve a dar y quedo mal’. Una cosa es tener buenos modales y otra es estar esperando a que se ‘devuelva el favor’ porque se cree que hay un compromiso. Ese paradigma tiene mucha fuerza en la mafia (empezando en la italiana) y por supuesto en todos los que imitan esta creencia”.

  • Mirna, eso de darlo por hecho sin agradecer ¿Es peligroso, no?

“No nos damos cuenta de los privilegios. De repente nos creemos merecedores de todo y, aun cuando nos lo hemos ganado, lo olvidamos pronto y lo dejamos pasar. Nos concentramos más en lo que nos hace falta y no nos detenemos a agradecer. Precisamente por eso escribo cada día una idea de gratitud en mis páginas en Facebook. Es un ejercicio personal que me recuerda las bendiciones que ya tengo y las que están por venir. Agradecer por lo simple, por lo cotidiano, por lo que ahí está y no lo apreciamos porque nos acostumbramos. Por eso es importante decirlo, expresarlo, sacarlo del alma: decirle, a los que amamos, cuánto les agradecemos; agradecer también por las pérdidas, el dolor, las lágrimas, porque aprendemos. Quizá no sea grato; sin embargo, es aprendizaje y solo por eso merece gratitud. La sugerencia es que sigan ampliando la lista que ya iniciaron, que se den la oportunidad de agradecer por lo que son, hacen y tienen, y que mantengan viva la llama de la esperanza al agradecer por anticipado”.

  • A mí me gustaría que nos dieras tips para encontrar el agradecimiento en la adversidad.

“A pesar de mi dolor, de mi tristeza o mi enojo por tal situación, elijo agradecer porque le da alivio a mi alma y paz a mi corazón. Les recuerdo que donde se pone la atención se envían la energía y la acción: si eliges agradecer, tu pensamiento y acción irán ahí. Agradezco profundamente la oportunidad de compartir ideas, agradezco sus respuestas. Aprendí de ustedes, gracias por la oportunidad”.