Si la vida es una autopista, entonces la de Porter Knapp ha dado muchos giros y vueltas.

“Él es nuestro pequeño gran milagro”, dijo Mark, el padre de Porter. 

“Tuvo su primera convulsión a los 8 meses de edad. La segunda convulsión una semana después y la tercera convulsión tres días después”.

Esas convulsiones llevaron a someterlo a cirugías cerebrales. La primera llegó antes de que Porter cumpliera dos años. La última fue cuando tenía seis.

A sus padres, Mark y Lisa, les dijeron que tenía epilepsia con retraso cognitivo.

“En un momento nos dijeron que era un ejemplo de SUDEP: que es la muerte súbita e inexplicable en pacientes con epilepsia”, explicó Mark. 

“Nunca hemos dado por sentado un día con él porque nunca sabemos cuánto tiempo más lo vamos a tener con nosotros”.

Eso agregó el lunes, que fue el cumpleaños número 16 de Porter.

Para su sorpresa, apareció un auto que se parecía al Rayo McQueen de la película “Cars  , una de las favoritas de Porter.

“Él dijo: ‘Mamá, ¿el auto veloz?'”, dijo Lisa. “Y dije: ‘¡Lo sé! ¡Está aquí!'”

Resultó que uno de los terapeutas de Porter tenía un amigo en común con un auto rotulado como el famoso Rayo McQueen. Y ese hombre estaba dispuesto no solo a pasar por la casa de Porter, sino también a llevar.

Su familia compartió videos de Porter viajando en el asiento del pasajero, divirtiéndose mientras cantaba junto con la radio.

“Sabíamos cómo ama los autos rápidos”, comentó Lisa. “Sabíamos que nunca obtendría su licencia de conducir, así que a los 16 años lo que quiero darle es un paseo en un auto rápido”.

Fue un regalo inolvidable para un niño que ha sido puro amor para su familia.

“Te da fe en la humanidad de nuevo”, aseveró Lisa. “En este mundo, es importante encontrar lo bueno y Porter nos ayuda a encontrar lo bueno todos los días”.