Juan Fernando Valey Reyna, cónsul general de Guatemala en Phoenix.

No aventurarse a cruzar por el desierto ni confiar en los polleros y mucho menos poner la vida en sus manos, es lo que las autoridades consulares de Guatemala en Arizona piden a sus connacionales que arriban a la frontera con la intención de internarse a este país por áreas inhóspitas del desierto.

“No se aventuren a una travesía tan nefasta y peligrosa; las temperaturas que se registran en el desierto hacen que los riesgos sean muy altos”, advirtió el Cónsul General Juan Fernando Valey Reyna en entrevista con Prensa Arizona.

Para alertar a los migrantes guatemaltecos sobre la peligrosidad del desierto, mencionó los casos de dos paisanos suyos ocurridos en fechas recientes, ambos con un desenlace trágico y cuyo común denominador fue que las víctimas fueron abandonadas por los traficantes de humanos a quienes calificó como “innombrables”, debido a su maldad y su falta de escrúpulos al ser capaces dejar morir a las personas.

Precisamente una de esas desgracias ocurrió en plena zona desértica cerca de Tucson hace poco más de un mes; el informe de las autoridades norteamericanas revelaron que un hombre pereció al ser abandonado por el coyote cuando ya no pudo continuar el trayecto tras varias horas caminando.

Luego de varios días de búsqueda después de que sus familiares reportaron su desaparición cuando se dejó de comunicar con ellos, finalmente sus restos óseos fueron localizados; prácticamente el puro esqueleto y ropa derruida, ya que su cuerpo había sido devorado por animales carroñeros.

Sus familiares declararon a los medios que le pidieron que no arriesgara su vida ya que padecía algunas enfermedades que le impedían caminar largos trayectos, pero él insistió. Fue identificado por una placa que le colocaron en una pierna luego de sufrir un accidente.

El otro caso ocurrió hace unas 2 semanas en el Condado Doña, en un área remota de Nuevo México; una joven de 26 años falleció tras sufrir la picadura de una serpiente.

Cuando comenzó a sentirse mal fue abandonada por los polleros; ella alcanzó a comunicarse con su hermano que vive en  Filadelfia  y pudo darle las coordenadas de su ubicación, gracias a lo cual a las pocas horas fue encontrada por rescartistas de Nuevo México pero fue demasiado tarde: ya no tenía signos vitales.

“Sin duda dos casos muy tristes y lamentables, son tragedias que parten el alma”, expresó el Cónsul General de Guatemala en Phoenix.

En ambos casos, aseguró el funcionario, el gobierno guatemalteco se encarga de los trámites y gastos para la repatriación de los cuerpos.

Agregó que cruzar por el desierto de Arizona tiene un alto grado de peligrosidad para los migrantes no solo por lo extremoso de las temperaturas, sino también por los animales salvajes y ponzoñosos.

Aunado a ello, el ponerse en manos de individuos inescrupulosos a quienes no les importa dejarlos abandonados si se enferman o se sienten mal es lo que hace más peligrosa aún la travesía.

“No confien en esos innombrables, no crean en ellos; así les llamo yo, innombrables.

El Cónsul Valey Reyna aseguró que los Consulados de Arizona que están bajo su cargo seguirán muy pendientes ofreciendo toda la ayuda y protección a sus connacionales que viven en Arizona y Nuevo México, unos 33,000 y 20,000, respectivamente.