Tras las recientes masacres y tiroteos, manifestaciones por una revisión exhaustiva en la venta de armas.

Durante la Marcha por la Vida realizada el pasado 12 de junio en la explanada del Capitolio Estatal para protestar contra la violencia y las recientes masacres en el país, los alrededor de 2,000 participantes exigieron a los políticos ponerse a trabajar, que hablen menos y que tomen acción para que haya un control más escrito en el acceso a las armas de fuego.

Hablaron fuerte y claro: “Ni una masacre más”.

“Hoy estamos aquí no para pedir, sino para exigir a los políticos y a las autoridades de todos los niveles que hagan algo; ya estamos hartos, estamos cansados de tanta violencia causada con armas de fuego y que nadie haga nada”, expresó José Guzmán, fundador y presidente de la fundación Padres y Parientes de Víctimas de Crímenes.

Este emotivo discurso de Guzmán de quien es un destacado activista social a nivel nacional e internacional motivó a los protestantes, quienes gritaron consignas de repudio a la violencia en general,  y en particular a las masacres como la ocurrida recientemente en una escuela de Uvalde Texas, y que cobró la vida de 19 niños y maestras.

Para hacer oír su voz desde Arizona hasta Washington, D.C., los manifestantes,  entre los que había hombres, mujeres y niños de distintas edades, gritaban consignas y levantaban cartulinas con fuertes frases condenando la pasividad de las autoridades ante la ola de tiroteos masivos en escuelas, centros comerciales, conciertos y hasta iglesias que han cobrado la vida de cientos personas de diferentes razas y edades.

“La violencia causada por las armas no respeta raza, edad ni condición social, a todos nos afecta y cualquiera podemos estar en peligro” aseveró el luchador social, al recordar que en el 2007 él y su familia lo vivieron en carne propia,  cuando su hijo fue asesinado brutalmente con un “cuerno de chivo” durante un asalto en un restaurante Subway donde trabajaba.

Cuatro puntos

En entrevista posterior con Prensa Arizona,  José Guzmán dijo que son 4 puntos o exigencias planteadas a las autoridades:

Que en todo el país se eleve a 21 años la edad mínima para comprar un arma, chequeo de récord criminal a todo el que quiere comprar un arma, revisión exhaustiva de salud mental a los que van a comprar un arma y que repitan ese chequeo cada seis meses.

Muy importante también que se prohíba que a los políticos financiamiento de sus campañas por parte de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).

Asimismo,  que los que compran armas informen quienes viven en su casa y se aseguren que su o sus armas no lleguen a manos ajenas, aunque sean sus familiares.

“Esta comprobado que la mayoría de esos tiroteos son perpetrados por familiares de los dueños de las armas, así que ese es un punto importante”, declaró.

Por último, hizo un llamado a la comunidad en general a exigir a los políticos locales, estatales y federales, así como a las autoridades policíacas de todos los niveles “que se pongan las pilas, y más que pronunciar discursos elocuentes y bonitos, ahora si ya hagan algo y que no haya ni una masacre más”.