José Guzmán, director de la fundación Padres y Parientes Víctimas de Crímenes.

“Los políticos por su inacción y la industria armamentista por la venta indiscriminada de pistolas y fusiles no son los únicos responsables de las masacres ocurridas en el país, los padres de los jóvenes autores de esos tiroteos también tienen responsabilidad”, señaló José Guzman, director de la fundación Padres y Parientes Víctimas de Crímenes.

En entrevista con Prensa Arizona, recalcó que la mayoría de esos casos que han conmocionado a la nación han sido perpetrados por individuos menores de 21 años que no compraron las armas, sino que éstas pertenecían a sus padres o a otro miembro de su familia.

Recordó que hace más de 15 años los que asesinaron a su hijo eran adolescentes de 16 y 17 años, quienes aunque no tomaron el arma de su casa la compraron en la calle con gran facilidad.

“Los políticos tienen mucha responsabilidad por no crear leyes efectivas para que haya un estricto control de armas, y parece que no lo van a hacer, así que hay que olvidaros de ellos”, aseveró el activista.

Continuó: “A los fabrican las armas y a los que las venden parece que no les importa que haya masacres, a ellos lo que les importa es el negocio, así que armas siempre va a haber y cada vez más poderosas y letales”.

Guzmán, quien se dedica a ayudar a las familias de personas asesinadas y cuya fundación es reconocida a nivel nacional e internacional, puntualizó sin tapujos: “Los padres de familia somos de alguna manera corresponsables de lo que hacen nuestros hijos menores de edad, sobre todo si estos cometen asesinatos con armas compradas por nosotros”.

No obstante, aseguró que no se trata de buscar culpables sino soluciones, ser realistas y honestos asumiendo cada quien nuestra propia responsabilidad.

Reiteró su postura y la de su fundación, de que por ley a los compradores de armas se les debe checar su récord criminal y ser sometidos a un examen mental riguroso antes de entregarles el arma solicitada.

Asimismo, que se les obligue a informar quiénes y cuántos viven en su casa, y que se comprometan bajo juramento firmado a que sus armas no serán utilizadas por alguien sin su autorización.

“Un llamado atento a los padres y madres de familia, dediquemos más tiempo a nuestros hijos, hay que conocerlos realmente como personas, vigilar su comportamiento; en estos tiempos hay muchas tentaciones y riesgos para todos, sobre todo para los menores de edad, incluso hasta por ese medio se pueden conseguir armas o pueden aprender como hacerlas de forma artesanal. El control de armas comienza en nuestra casa”, remató el activista.