Betty Boop y Pluto, entre los personajes icónicos que ahora don de dominio público y sin derechos de autor o copyright. CORTESIA: Betty Boop / Facebook
Desde el 1 de enero de 2026, miles de creaciones artísticas y literarias han perdido la protección de copyright en Estados Unidos; personajes icónicos como Betty Boop y obras de Mondrian pueden ahora ser utilizadas y reinterpretadas libremente por cualquier persona.
Cada nuevo año, al expirar los plazos legales de copyright, una oleada de obras entra en el dominio público en Estados Unidos; este 2026 le corresponde a las creaciones publicadas en 1930, cuyo periodo de protección de 95 años ha concluido.
Este proceso, gestionado y destacado por el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke, libera un tesoro cultural para el disfrute y uso común.
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Significa que cualquier persona puede copiar, distribuir, adaptar y construir sobre estas obras sin pedir permiso o pagar regalías.
Entre las incorporaciones más destacadas se encuentra la coqueta Betty Boop, el personaje de animación creado por Grim Natwick en 1930.
Junto a ella, otros personajes como Pluto, de Disney, y la pareja de la tira cómica Blondietambién se liberan.
En el arte pictórico, una pieza fundamental pasa a ser de todos: Composición con Rojo, Azul y Amarillo, del pintor neoplasticista Piet Mondrian. A este se suman obras como la acuarela Tierfreundschaft de Paul Klee.
El ámbito literario se enriquece con clásicos como El Asesinato en la Vicaría de Agatha Christie y El Malestar en la Cultura de Sigmund Freud.
La música popular gana himnos libres como Dream a Little Dream of Me y I Got Rhythmde George Gershwin.
Además, trascendiendo fronteras, entra al dominio público el mural Prometeo, pintado por el mexicano José Clemente Orozco en 1930 para el Pomona College en Claremont, California.’
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Este evento anual es más que una curiosidad legal; es un mecanismo vital que nutre la creatividad contemporánea con el legado del pasado.
Libera un universo de personajes, melodías e imágenes que pueden ser rehechos, actualizados y llevados a nuevos formatos.
Así, el dominio público garantiza que la cultura, después de un tiempo, deje de ser propiedad exclusiva para convertirse en el suelo común desde donde crear el futuro.












