Los Miami Hurricanes derrotaron 31-27 a los Ole Miss Rebels y así, sellaron su pase a la final del campeonato nacional de la NCAA. CORTESIA: Fiesta Bowl / Facebook
Miami vence a Ole Miss en un thriller del Fiesta Bowl y avanza a la final nacional
En un dramático final, los Miami Hurricanes derrotaron 31-27 a los Ole Miss Rebels y así, sellaron su pase a la final del campeonato nacional de la NCAA. El partido, correspondiente a la semifinal del College Football Playoff en el Vrbo Fiesta Bowl, se decidió con apenas 18 segundos en el reloj.
El mariscal de campo Carson Beck fue el héroe de la noche, pues ante la imposibilidad de encontrar un receptor abierto, Beck se lanzó en una carrera de 3 yardas para anotar el touchdown de la victoria.
“Nunca vacilamos”, declaró Beck tras el partido. “Ante la adversidad, cuando tuvimos que responder, respondimos”.
Beck finalizó la noche con 268 yardas por aire y dos pases de anotación; uno de 52 yardas para Keelan Marion y otro de 36 yardas para Malachi Toney. Aunque también cometió una intercepción, su liderazgo en la serie final fue decisivo para remontar un marcador adverso en el cuarto periodo.
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La victoria tiene un sabor especial para Miami, clasificado como décima semilla del playoff con un récord de 13-2. Su inclusión en el torneo fue considerada controversial por algunos sectores; sin embargo, el equipo demostró su valía en el campo. Ahora, los Hurricanes regresan a casa para disputar el título nacional por primera vez desde 2001.
El partido fue una batalla de ritmos. Miami controló el primer tiempo, pero Ole Miss, dirigido por el mariscal Trinidad Chambliss, nunca se rindió.
Chambliss conectó un pase de anotación de 24 yardas con Dae’Quan Wright a solo 3:13 del final, poniendo a los Rebels arriba 27-24. Eso preparó el escenario para la heroica marcha final de Beck.
El entrenador en jefe de Miami, Mario Cristobal, elogió a su quarterback.
“Él tiene hambre, está motivado, es una gran persona y todo lo que quiere es ver a sus compañeros tener éxito”, dijo Cristobal. “Y eso es lo que presenciamos esta noche”.
Para los sexta semilla Ole Miss (13-2), la derrota pone fin a una temporada histórica que los llevó a su primera semifinal del CFP.
El equipo enfrentó una adversidad única antes del playoff: su entrenador Lane Kiffin dejó el programa para asumir en LSU.
Pete Golding, promovido de coordinador defensivo a entrenador en jefe, guio al equipo en esta improbable carrera.
Los Rebels eliminaron a Georgia en los cuartos de final, pero no pudieron contener el último drive de Miami. Un pase desesperado de Chambliss al final cayó incompleto, sellando el destino del equipo.
Mientras Miami celebraba en Glendale, la otra semifinal se definía en Atlanta. El viernes, el invicto y primer clasificado Indiana Hoosiers (15-0) aniquiló a los Oregon Ducks con un contundente 56-22 en el Peach Bowl.
El ganador del Heisman, Fernando Mendoza, lanzó cinco pases de anotación en una actuación casi perfecta. “Pensé que fue increíble”, dijo el entrenador de Indiana, Curt Cignetti, sobre Mendoza. “Fue grandioso”.
Con este resultado, el escenario para la gran final está listo. El número uno Indiana se medirá al número diez Miami el próximo lunes 19 de enero.
El partido se jugará en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, lo que le dará a los Hurricanes la ventaja de jugar en casa.
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Indiana buscará darle al Big Ten su tercer título nacional consecutivo. Miami, por su parte, intentará reavivar la gloria de su último campeonato, obtenido hace 24 años.
La final promete un duelo entre la ofensiva explosiva de los Hoosiers y la defensa férrea de los Hurricanes.
El Fiesta Bowl de este año, disputado ante 67,928 aficionados en el State Farm Stadium, cumplió con su reputación de ser un clásico instantáneo. Para Miami, es un dulce desquite tras sus dos derrotas previas en este bowl en 1986 y 2002.
Para Ole Miss, es el amargo final de un sueño histórico. Y para el fútbol americano universitario, es el preludio perfecto para una final nacional cargada de narrativas.












