Datos preliminares muestran que cerca de 70,000 arizonenses menos se inscribieron en planes del mercado de seguros para 2026. CORTESIA: Senator Mark Kelly
Senador Mark Kelly realiza reunión para escuchar a arizonenses afectados
El senador Mark Kelly se reunió con ciudadanos de Arizona para escuchar el impacto del aumento en los costos de salud, un problema agravado tras la expiración de subsidios federales clave.
Las historias personales revelan elecciones difíciles entre la cobertura médica y las necesidades básicas, en un contexto político donde las soluciones legislativas estancadas.
Durante el encuentro, Rusty, un residente de Tucson con condiciones médicas preexistentes, relató que su prima mensual se disparó de 277 a 668 dólares: “No espero que el gobierno resuelva todos mis problemas… pero necesito ayuda para nivelar el campo de juego para el ciudadano promedio”, afirmó, refiriéndose a los subsidios vencidos.
Por otro lado, Gayle, copropietaria de una librería con 85 empleados, explicó que solo 38 pudieron inscribirse en el plan de la empresa este año; “si trabajas en una librería, no puedes permitirte 10,000 dólares de tu bolsillo”, declaró, ilustrando la brutal decisión entre el seguro y la subsistencia.
La expiración el 1 de enero de los créditos fiscales mejorados de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA, por sus siglas en inglés) es el detonante central de esta crisis.
Más de 300,000 arizonenses dependían de esta ayuda, y datos preliminares muestran que cerca de 70,000 personas menos se inscribieron en planes del mercado de seguros.
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Expertos como el Dr. Daniel Derksen vinculan la caída directamente con el alza de las primas, advirtiendo que hasta 150,000 residentes podrían perder su cobertura si el Congreso no actúa.
La presión financiera empuja a las personas hacia planes con primas más bajas pero deducibles mucho más altos, un cambio arriesgado y sin los subsidios, el pago neto de la prima promedio para quienes se mantienen en su plan podría aumentar un 114%; aunque un plan bronce podría costar $0, su deducible promedio es de 7,186 dólares, lo que deja a las personas vulnerables ante cualquier emergencia médica.
Francisco, un nativo de Phoenix con epilepsia, testificó cómo el acceso a un cuidado asequible le permitió una cirugía cerebral que cambió su vida: “Para nuestra comunidad, la salud no es política; es dignidad, estabilidad…”, afirmó, destacando el costo humano de la inacción política. Para las pequeñas empresas, la crisis es un lastre para reclutamiento y retención de talento.
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Oscar, dueño de un taller mecánico, confesó que no puede ofrecer seguro, por lo que a veces paga de su bolsillo la atención básica de sus empleados: “Perdemos buenos trabajadores por empresas más grandes… quiero cuidar de mi gente, pero los costos de salud lo hacen casi imposible”, declaró.
El senador Kelly, quien envió una carta al presidente Trump y al secretario de Salud pidiendo acción, advirtió que familias en Phoenix o Tucson podrían ver sus primas duplicarse o triplicarse.
Mientras tanto, la Cámara de Representantes aprobó una renovación de los subsidios, pero su destino en el Senado es incierto.
El gobierno de Trump, por su parte, defiende sus propias reformas, como reglas de transparencia de precios y el proyecto de ley CHOICE, que busca dar más flexibilidad a las pequeñas empresas.
Mientras la clase política debate, cientos de miles de arizonenses como Rusty, Gayle y Oscar enfrentan cada mes la disyuntiva de pagar por su salud o por su sustento, en una espera angustiosa por una solución legislativa que restaure, al menos, un campo de juego nivelado.











