La llamada de una familia hispana al 911 terminó en una tragedia cuando la Policía de Phoenix asesinó a Cristian Díaz. Foto: Jimmy Cortez
Una intervención policial tras una llamada de auxilio por un tiroteo activo culminó en tragedia familiar al sur de Phoenix, cuando un oficial disparó contra el hombre que, según su familia, había logrado reducir al agresor.
El hecho ocurrió la noche del lunes cerca de la Avenida 75 y Lower Buckeye Road, dejando a Cristian Díaz, de 43 años, muerto en el lugar.
La investigación del tiroteo, que involucró a un agente de la Policía de Phoenix, ha sido asumida por el Departamento de Seguridad Pública de Arizona.
Según los relatos familiares, todo comenzó cuando el hijo del propietario de la casa, un hombre con antecedentes de problemas de salud mental, comenzó a disparar contra la vivienda alquilada.
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“Pensé que eran fuegos artificiales”, relató Daimen Rosas, hijo de 19 años de la víctima, quien recibió un disparo en el tobillo; el agresor rompió luego la puerta corrediza de cristal de la parte trasera para ingresar a la casa.
En ese momento crítico, Cristian Díaz y otro hombre lograron abordar al pistolero dentro de la vivienda, desarmarlo y sujetarlo en el suelo.
La familia asegura que gritaban que la amenaza había terminado mientras Díaz llamaba al 911 para pedir ayuda; sin embargo, cuando los oficiales llegaron a la puerta, la situación dio un giro devastador.
“Cuando llegó la policía, vieron a mi papá golpeando al pistolero y le dispararon a mi papá en la cabeza”, declaró Daimen Rosas desde su cama de hospital.
Su madre, Mariana González, afirmó que le advirtió a los agentes que su esposo tenía sometido al atacante.
A pesar de esas advertencias, un oficial realizó un solo disparo desde fuera de la puerta; la bala impactó a Díaz, quien fue alcanzado en la mandíbula según su familia y falleció en el acto.
La madre declaró que le dijo al agente: “Cometiste un error; le disparaste a mi esposo”.
La fuerza del impacto lo arrojó sobre un sofá, donde exhaló su último aliento, según el testimonio de los presentes en la escena.
El propietario de la casa, Ruperto García, se declaró devastado y describió a Díaz como un hombre trabajador que no merecía lo sucedido, también identificó al agresor como su propio hijo y calificó el ataque como aleatorio.
El presunto pistolero fue hospitalizado y posteriormente detenido, mientras que la investigación trata de esclarecer los detalles precisos del forcejeo y el disparo policial.
La familia clama ahora por justicia y transparencia, expresando su furia y desconfianza hacia las autoridades.
“Tu familia terminó llamando al 911 para pedir ayuda, y terminó siendo mortal”, expresó Jarvis Alejandro Rosas González, otro hijo de la víctima. Agregó que el hecho lo hace sentir como si los asuntos fueran mejor tomados en sus propias manos, mostrando una profunda desilusión con el sistema.
El Departamento de Seguridad Pública, a cargo de la investigación, confirmó que un agente disparó desde la entrada, pero no proporcionó nombres o detalles sobre arrestos.
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Mientras la investigación sigue su curso, la familia ha iniciado una campaña de financiamiento colectivo para cubrir los gastos funerarios y exige una rendición de cuentas completa.












