Muestran arizonenses su indignación

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Crecen manifestaciones en respuesta a los asesinatos de ICE

La indignación por el asesinato del enfermero Alex Pretti en Minneapolis ha reavivado decenas de protestas y vigilias en Arizona, donde la detención de una ciudadana estadounidense por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha intensificado el conflicto.

Líderes políticos, religiosos y han alzado la voz, en incluso el Departamento de Policía de Phoenix se ha pronunciado entre críticas a las tácticas federales y llamados a la transparencia y la defensa de los derechos constitucionales.

Durante los eventos del fin de semana, la joven Emily Despain, de 21 años, se convirtió en un símbolo local de esta tensión tras ser detenida el 22 de enero frente a la oficina de ICE en Phoenix; según su testimonio, un agente la empujó al suelo de cara durante una protesta, para luego ser interrogada y liberada horas después sin cargos. 

“Si no me hubieran soltado, no creo que nadie supiera dónde estoy ahora”, declaró Despain, reflejando el temor de muchos manifestantes.

Este incidente marcó una peligrosa escalada en las protestas semanales que grupos como “Vecinos contra el Miedo” realizan en el valle; lo que comenzó con carteles e insultos derivó en forcejeos cuando llegaron refuerzos federales, hubo luces estroboscópicas y gas pimienta. 

La fiscal general del estado, Kris Mayes, se presentó en el lugar para recoger testimonios, respaldando su advertencia previa sobre una “receta para un desastre”.

Mayes había señalado que la combinación de agentes federales enmascarados y la ley de defensa propia de Arizona era peligrosa; “Si te ataca alguien que no está identificado como agente del orden ¿Cómo lo sabes?”, argumentó, aclarando que no incitaba a la violencia pero explicando un hecho legal. 

Sus comentarios le valieron la renuncia de su enlace policial y críticas de la asociación policial, que los tildó de “temerarios”.

La conmoción por la muerte de Alex Pretti en Minnesota ha amplificado la protesta en Arizona; el líder demócrata de la Cámara de Representantes estatal, Oscar De Los Santos, emitió una declaración contundente. 

“Lo que sucedió en Minneapolis… fueron ejecuciones injustificadas y sin ley por una fuerza policial federal secreta y enmascarada”, afirmó De Los Santos, exigiendo justicia para Pretti y Renee Good, quien también fue ultimada apenas un par de semanas antes.

En respuesta legislativa, la representante Mariana Sandoval impulsa un proyecto de ley para prohibir que los agentes del orden usen máscaras; “¿Cuántas vidas más deben perderse antes de que el liderazgo federal reconozca el daño?”, cuestionó Sandoval, conectando la situación en Minnesota con la de Arizona. 

Su iniciativa busca que los uniformados muestren siempre su placa de identificación, promoviendo la transparencia.

La comunidad religiosa ha respondido con vigilias 

en Phoenix y Tucson; “Cuando nuestros vecinos viven con miedo, el silencio no es una constancia de fe”, declaró la reverenda Katie Sexton. 

Estas reuniones, espacios para el lamento y la solidaridad, honran la vida de Pretti y Renne Good piden el fin de las políticas que, según los organizadores, siembran terror en las comunidades.

En medio de esta crisis de confianza, el Departamento de Policía de Phoenix emitió una declaración crucial para distanciar sus prácticas de las federales; la institución aclaró que sus oficiales siempre se identifican, no cubren sus rostros completamente y muestran insignias visibles. 

“Generar confianza y transparencia sigue siendo nuestro enfoque principal”, señaló el comunicado, instando a la ciudadanía a reportar cualquier interacción sospechosa.

La policía de Phoenix aclaró que no hace cumplir las leyes de inmigración federales, aunque no puede interrumpir las operaciones de ICE; esta postura oficial marca una línea clara entre el proceder local y el de los agentes federales cuestionados.

 La declaración parece una respuesta directa a las preocupaciones sobre el anonimato y la impunidad que han caracterizado las protestas recientes.

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Mientras, las manifestaciones continúan espontáneas continúan en las calles de Phoenix  y ciudades como Tucson, Mesa, Tempe, Chandler, Prescott, Scottsdale, el Capitolio estatal, campus universitarios y varias escuelas preparatorias, mostrando un descontento generalizado.

La combinación de fuerza federal percibida como excesiva, la movilización ciudadana y la respuesta de líderes locales ha creado un escenario de confrontación política inédito. 

Arizona, un estado fronterizo con una larga historia en el debate migratorio, se encuentra ahora en el centro de una disputa nacional sobre los límites del poder estatal y federal, y el derecho a la protesta pacífica.

La fiscal Mayes ha habilitado incluso un portal en línea para reportar conductas ilegales de ICE, preparando el terreno para posibles acciones legales; esta medida, junto con la ley propuesta por Sandoval y la postura de la policía de Phoenix, forma un frente institucional estatal que desafía las tácticas de la administración Trump. 

El conflicto trasciende la política partidista, tocando fibras comunitarias, religiosas y de seguridad pública, mientras Arizona decide qué tipo de relación tendrá con las fuerzas federales que operan en su territorio.

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