Descendiente de hispanos y desde sus raíces comunitarias, busca llegar al Concilio Raoul Zubia, aspirante al Concilio Municipal de Scottsdale. FOTO: Facebook Raoul Zubia
Raoul Zubia, candidato al concejo municipal, este demócrata de cepa busca representar a la clase trabajadora olvidada en una de las ciudades más ricas del Valle gobernada por Lisa Borowski; su misión es equilibrar una balanza que hoy se inclina 5-2 hacia la derecha más radical, que en apenas un año eliminó la oficina de diversidad, enterró el plan de sostenibilidad y ahora intenta reescribir el Plan General aprobado por los votantes, todo sin escuchar a los residentes.
Raoul Zubia camina por las calles de Scottsdale con la seguridad que toda una vida de historia compartida; nació aquí, estudió en Coronado High School, y todavía vive en la casa del sur de la ciudad donde sus padres, un plomero sindicalizado y una ama de casa,lo criaron junto a cuatro hermanos.
Esa inicio humilde, dice, es su principal credencial para aspirar a uno de los tres escaños del concejo municipal que se disputarán en las elecciones primarias del 21 de julio.
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“Crecí viendo a mi papá sin trabajo a veces, entendiendo lo que es vivir con lo justo; y hoy, en el Scottsdale del que todos hablan como una ciudad de ricos, hay toda una población que lucha día a día para poner comida en la mesa”, explica.
Zubia no es un recién llegado a la política local; en 2022 ya intentó llegar al concejo, pero su desconocimiento en el norte de la ciudad le pasó factura.
Desde entonces, ha acumulado kilómetros de puerta en puerta, especialmente al norte de Shea Boulevard, para presentarse a los vecinos que nunca habían oído su nombre.
Su labor en organizaciones como la Fundación del Distrito Escolar Unificado de Scottsdale, la Cámara de Comercio Hispana del Este del Valle y organizaciones que, que otorgan becas educativas en el Instituto de Tecnología del Este del Valle le ha dado una red de contactos y una perspectiva comunitaria que ahora pone al servicio de su campaña.
La urgencia de su candidatura está marcada por lo que él describe como una “supermayoría de cinco contra dos” que controla el concejo y actúa sin escuchar a los ciudadanos.
“Pueden entrar a cualquier reunión y hacer lo que quieran sin prestar atención a lo que piden los residentes”, denuncia.
Como ejemplo, cita la eliminación de la Oficina de Diversidad e Inclusión, una decisión que tomó la mayoría en febrero de 2025 sin mediar debate público y en una sola noche, a pesar de que 47 personas se registraron para hablar y 45 de ellas se opusieron firmemente.
“Ni siquiera preguntaron a los empleados y solo lo hicieron porque tenían los votos”, sentencia.
La decisión tuvo un impacto profundo en la comunidad; la oficina, creada en 1998, contaba con apenas dos empleados encargados de velar por el cumplimiento de leyes antidiscriminación y organizaba eventos como el Festival Indígena de Arizona y la celebración del Juneteenth.
Don Logan, el hombre que fundó la oficina y sobrevivió a un atentado con bomba en 2004 perpetrado por supremacistas blancos, calificó la medida como “una farsa” durante la sesión del concejo.
Logan lamentó que “este grupo de electos venga y blanquee todo lo construido”.
Poco después, la misma mayoría eliminó el plan de sostenibilidad de Scottsdale, un conjunto de directrices para mitigar el calor extremo en una de las áreas metropolitanas más cálidas del país.
“No era ni siquiera un plan vinculante, solo recomendaciones para hacer frente a las altas temperaturas”, aclara Zubia, quien considera que estas decisiones responden a una agenda ideológica importada desde Washington.
Una residente describió al concejo como “MAGA light” durante la sesión, y los hechos parecen darle la razón: el concejal y actualmente vice alcalde, Adam Kwasman, uno de los impulsores de las medidas, había tuiteado previamente que “no se puede entrar al Ayuntamiento sin ser bombardeado con DEI; este veneno será erradicado de nuestra hermosa ciudad”.
El patrón continuó meses después, cuando la misma mayoría intentó modificar el Plan General 2035, un documento aprobado por más del 76% de los votantes en 2021, para eliminar decenas de referencias a palabras como “diversidad” y “sostenibilidad”.
El intento fue tan evidente que el administrador municipal, Greg Caton, tuvo que retirar la propuesta en el último minuto ante la presión pública, aunque no sin antes generar una tormenta política donde exconsejales denunciaron un intento de “secuestrar la voluntad de los votantes”.
Jason Alexander, un activista local, calificó el intento como un acto de “limpieza cultural”.
Frente a este panorama, Zubia propone recuperar partes del plan de sostenibilidad, con énfasis en la instalación de cobertizos y más árboles para proporcionar sombra, revisar las políticas de conservación de agua pensando en las próximas generaciones y frenar el desarrollo inmobiliario desmedido.
“Ya hay más de 10,000 unidades aprobadas que no se han construido, así que antes de aprobar más, esperemos a ver cómo impactan esas en el tráfico, el agua y la calidad de vida”, argumenta.
También aboga por reducir la burocracia que enfrentan los vecinos cuando quieren remodelar sus casas, una experiencia que vivió en carne propia durante una renovación de tres años en la vivienda de su madre.
La contienda electoral de este año tiene tres escaños en juego; la concejal Solange Whitehead, una de las dos voces disidentes, busca la reelección para su último período, mientras que Kathy Littlefield está obligada a retirarse por límite de mandatos y Barry Graham, otro miembro del bloque conservador, aspira a un segundo término.
Eso significa que hay una silla abierta y la posibilidad real de cambiar la correlación de fuerzas.
A sus 58 años, Zubia representa una voz atípica en la política de Scottsdale; demócrata en una ciudad mayoritariamente republicana, su estrategia no es confrontar, sino construir puentes.
“Trabajo con mucha gente republicana en las comisiones y mesas directivas y me conocen por ver las cosas desde el centro, sin agenda previa”, asegura.
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Ya ha recolectado más de 1,600 firmas, superando ampliamente el mínimo requerido, y ahora enfrenta el desafío de convencer a los votantes del norte de que su visión inclusiva es la única manera de preservar el brillo de la ciudad.
“Si logramos cambiar ese escaño y además evitar que el actual titular sea reelecto, podemos empezar a equilibrar la balanza; no se trata de partidos, sino de asegurar que todos los residentes, especialmente los olvidados, sean escuchados”, finalizó.












