Grayson Allen anotó 28 puntos y 6 triples, mientras que Royce O’Neale acertó el triple ganador ante los Lakers y los Suns regresaron al sendero de la victoria el jueves en el Mortgage Matchup Center. FOTO: Oscar Ramos / Prensa Arizona
Plagados de lesiones, el jueves fue la noche en que la banca de los Suns rescató el “espíritu” del equipo
En una velada donde las bajas de Devin Booker, Dillon Brooks y Jordan Goodwin parecían sentenciar a los Phoenix Suns, el entrenador Jordan Ott recurrió a una sustitución masiva en el tercer cuarto que desató una reacción memorable; Grayson Allen lideró la ofensiva con 28 puntos, Collin Gillespie aportó 21 y Royce O’Neale selló la victoria con un triple a 0.9 segundos del final, en un partido donde el novato Rasheer Fleming demostró que el futuro ya está aquí con una actuación de +19 en plus-minus y ocho puntos clave.
La semana había comenzado con pronósticos sombríos para los Phoenix Suns, tras siete derrotas en diez partidos y con la enfermería repleta, el equipo parecía haber extraviado esa identidad que lo había llevado a ser una de las revelaciones de la temporada.
Te puede interesar: Phoenix alista el All Star 2027: Suns serán los anfitriones
Pero el destino, caprichoso, puso en su camino a un rival perfecto para reencontrarse con el alma: Los Angeles Lakers, a quienes ya habían vencido dos veces esta campaña gracias a una entrega total y la noche del jueves en el Mortgage Matchup Center no fue la excepción, aunque el guion exigió un clímax de infarto.
El partido transcurría cuesta arriba cuando Luka Dončić, imparable, comandaba a los Lakers con 41 puntos y una ventaja de 13 en el tercer cuarto y fue entonces cuando Jordan Ott tomó una decisión audaz: con 8:03 por jugar en el período, reemplazó a todos sus titulares de una sola vez, un movimiento poco común en la NBA que envió un mensaje claro al vestuario y a la afición.
“Es un riesgo, pero solo es un riesgo si no crees en tus compañeros”, explicaría Ott tras el partido, justificando el cambio de línea completo que cambiaría el rumbo del juego.
La banca respondió con una intensidad que parecía olvidada con Amir Coffey, Oso Ighodaro y, sobre todo, el novato Rasheer Fleming, inyectando energía y puntos.
Fleming, con 21 minutos en cancha, igualó su récord personal con ocho puntos, capturó seis rebotes y registró un +19, el mejor de su joven carrera.
“Le decimos que no tiene idea de lo bueno que puede llegar a ser”, confesó Gillespie sobre el novato, cuyo impacto en ambos lados de la cancha, incluyendo defensa sobre Dončić y James, fue determinante para la remontada.
Ighodaro, por su parte, jugó 34 minutos, su máximo de la temporada, aportando ocho puntos, cuatro rebotes, tres asistencias, dos robos y dos tapones en una actuación integral que Ott describió como “el paquete completo”.
Grayson Allen, mientras tanto, se encendió con 16 puntos en el tercer cuarto, liderando una racha que borró la desventaja y dejó el marcador igualado al inicio del último período.
El escolta finalizó con 28 puntos, seis asistencias y varios triples clave que mantuvieron a flote al equipo en los momentos más críticos; Gillespie, desde el banco, anotó 21 puntos con seis triples, demostrando una vez más la química excepcional que comparte con Ighodaro en las jugadas de bloqueo y continuación.
El cuarto final fue un carrusel de emociones, pues Phoenix llegó a tener una ventaja de 12 puntos, pero la experiencia de Dončić y LeBron James parecía inclinar la balanza.
Un triple de Austin Reaves y un tiro libre convertido por James empataron el juego, y una canasta de toque del propio LeBron con 22.7 segundos por jugar puso la pizarra 110-110, enmudeciendo momentáneamente al recinto, pero Jordan Ott, sin embargo, guardaba un as bajo la manga.
La jugada final fue una obra de arte de desprendimiento colectivo donde Allen condujo, penetró y, cuando la ayuda defensiva llegó, encontró a Gillespie en la esquina.
Gillespie, con la serenidad de un veterano, detectó a Reaves corriendo hacia él y, en lugar de forzar un tiro, giró y cedió el balón a O’Neale, solo en el ala.
El tiro de O’Neale besó la red cuando restaban 0.9 segundos para poner los cartones 113-110.
Un último intento desesperado de Reaves no encontró el aro, y la victoria fue para unos Suns que, pese a las ausencias, demostraron que su espíritu sigue intacto.
La noche no fue perfecta para todos, pues Jalen Green, en proceso de recuperación tras perderse gran parte de la temporada por lesiones, sigue mostrando dificultades para encontrar su ritmo, con una noche de 4 de 15 en tiros que refleja la lucha interna del escolta.
“Todos tenemos que tener un poco de gracia con él. Ha estado fuera tres cuartos de la temporada. No es fácil insertarse de nuevo en la alineación”, lo defendió Gillespie tras el partido, mostrando la unidad de un grupo que se niega a rendirse.
“Él entiende. Sentimos por él. Está tratando de desarrollar algo de ritmo en un equipo nuevo”, explicó Ott sobre la situación de Green.
Mark Williams, el otro gran refuerzo, no vio acción en el segundo tiempo, una decisión valiente de Ott que demuestra el respeto que el entrenador se ha ganado en el vestuario.
¡Únete a nuestro canal de WhatsApp! Entérate primero que nadie de las noticias‘
Con este triunfo, Phoenix (34-26) se colocó a un juego del sexto puesto, precisamente en manos de los Lakers, y aseguró la serie de la temporada 3-1, dejando un mensaje de cara a un posible cruce en postemporada.
La victoria, construida desde la adversidad y el talento joven, será recordada como el punto de inflexión en una temporada que promete emociones hasta el final.
Ahora, con cuatro días de descanso antes de visitar Sacramento el martes, la esperanza de recuperar efectivos y consolidar la identidad recobrada late con fuerza en el desierto de Arizona; luego de los Kings, Phoenix regresa a casa en para recibir a los Chicago Bulls, New Orleans Pelicans y Charlotte Hornets, la próxima semana en el Mortgage Matchup Center.












