El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes anunció que Pam Bondi ya no comparecerá en su deposición del 14 de abril. CORTESIA: Department of Justice / Facebook
La saga de los Archivos Epstein registró un nuevo capítulo de maniobras evasivas este miércoles, cuando el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes presidido por el republicano James Comer anunció que Pam Bondi, quien fuera fiscal general hasta el viernes pasado, ya no comparecerá en su deposición del 14 de abril.
El argumento oficial fue que la citación fue emitida cuando Bondi aún era fiscal general, un cargo que ya no ostenta tras ser destituida por Donald Trump, quien la reemplazó interinamente por su leal abogado personal Todd Blanche en sus casos criminales, el mismo que en julio de 2025 viajó a Florida para entrevistar en prisión a Ghislaine Maxwell.
La historia de cómo se llegó a este punto es un manual de obstrucción: el 5 de marzo, el comité votó 24-19 para citar a Bondi, y el 19 de marzo, la fiscal general se presentó voluntariamente a una sesión informativa a puerta cerrada, pero los demócratas abandonaron la sala al descubrir que Bondi no estaba bajo juramento, no rindió una declaración inicial y no se comprometió a honrar la citación.
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El representante Robert García calificó la reunión como una “audiencia falsa” orquestada por la Casa Blanca para simular transparencia mientras se ocultaba la verdad, y su colega Yassamin Ansari declaró que estaba “harta de esta mierda”.
El portavoz del comité confirmó que la comparecencia de Bondi fue “voluntaria” y que “no estaba bajo juramento”, lo que para los demócratas equivalía a una pantomima sin valor legal.
Ante la falta de garantías de que Bondi aceptara declarar bajo juramento, los legisladores se retiraron en protesta y una semana después, el 28 de marzo, Trump destituyó a Bondi.
Según fuentes citadas por The Daily Beast, el presidente estaba frustrado porque la exfiscal no había logrado poner fin a la controversia de los Epstein Files, que se había convertido en un dolor de cabeza político.
El ascenso de Todd Blanche a fiscal general interino ha añadido más capas de opacidad; en julio de 2025, Blanche viajó a la prisión federal de baja seguridad de Tallahassee, Florida, para entrevistar a Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico de menores para Epstein, en una reunión que duró un día y medio y de la que el Departamento de Justicia publicó posteriormente 16 grabaciones de audio y cuatro transcripciones.
Las grabaciones muestran a Maxwell negándose a responder preguntas sobre los cómplices de Epstein, mientras Blanche la trataba con una deferencia que los críticos calificaron de inapropiada.
Apenas una semana después de esa entrevista, Maxwell fue trasladada desde la prisión de Tallahassee al campo de prisiones federales de Bryan, Texas, una instalación de mínima seguridad para mujeres donde viven principalmente delincuentes no violentos y estafadores de cuello blanco.
La decisión, tomada mientras Blanche supervisaba el Departamento de Justicia, fue calificada por la organización Mother Jones como un “trato VIP” y desató las sospechas de que la entrevista había sido una maniobra para concederle un trato más cómodo a cambio de su silencio.
Recientemente, Blanche declaró en una entrevista que, después de revisar los millones de páginas de los Archivos Epstein, no se presentarían más cargos penales porque el material “no es suficiente para procesar a nadie”.
El funcionario calificó el caso como “una saga que ha durado todo el año pasado” y dio a entender que el Departamento de Justicia consideraba el asunto cerrado. Los sobrevivientes de Epstein y los legisladores bipartidistas denunciaron la decisión como una rendición ante los poderosos.
El viernes 3 de abril, Blanche negó que la destitución de Bondi tuviera algo que ver con los Archivos Epstein; “nunca he oído al presidente Trump decir que lo que le pasó a la fiscal general tuviera algo que ver con los archivos de Epstein”, declaró a Fox News.
Sin embargo, la congresista Nancy Mace (R-SC), una de las voces republicanas más críticas con el encubrimiento, insistió en que Bondi sigue obligada a testificar: “La destitución de Bondi no borra su obligación de testificar y no pone fin a la supervisión del Congreso”, escribió en X.
El representante Robert García (D-CA) advirtió que si Bondi se niega a comparecer, el comité iniciará procedimientos de desacato.
“La citación se aplica a Bondi, ya sea que sea fiscal general o no”, declaró. Mientras tanto, los demócratas han perdido toda esperanza de que Blanche, un aliado incondicional de Trump, lleve a cabo una investigación seria.
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El caso Epstein, que involucra a decenas de cómplices y cientos de víctimas, parece destinado a quedar enterrado bajo una montaña de excusas procesales y cambios de personal.
La exfiscal general, que juró transparencia, ahora se beneficia de una laguna técnica para evitar rendir cuentas, y los sobrevivientes de Epstein se quedan una vez más sin justicia.












