La gestión de Todd Lyons estuvo marcada por la polémica, pues al menos 48 personas murieron bajo custodia de ICE, según datos oficiales, además de los asesinatos de Renne Good y Alex Pretti. CORTESIA: U.S. Immigration and Customs Enforcement
La salida será efectiva el 31 de mayo, tras récord de deportaciones y escándalo por muertes bajo custodia
El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Todd Lyons, presentó su renuncia esta semana ante el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, con efecto a partir del 31 de mayo.
Su salida se produce en medio de un escándalo por el récord de 48 muertes bajo custodia migratoria y los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses en operativos en Minneapolis, mientras la administración Trump celebraba el mayor número de deportaciones en la historia reciente.
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Mullin anunció la salida en X y calificó a Lyons como “un gran líder del ICE” que “puso en marcha una agencia que no había podido hacer su trabajo durante cuatro años”; la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, lo llamó “un patriota estadounidense que hizo más seguro a nuestro país”.
Según fuentes citadas por Fox News, Lyons alegó motivos familiares para dimitir, diciendo que sus hijos están “en un momento crucial de sus vidas”.
Lyons, quien se unió al ICE hace casi 20 años como agente en Texas, lideró la agencia en calidad de interino desde marzo de 2025; bajo su mando, el ICE reportó la deportación de más de 565,000 personas desde enero de 2025, una cifra récord impulsada por el programa de Salida Voluntaria Incentivada que facilitó la salida de más de 40,000 migrantes con apoyo económico y logístico.
Sin embargo, su gestión estuvo marcada por la polémica, pues al menos 48 personas murieron bajo custodia migratoria durante su mandato, según datos oficiales.
Además, los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, ciudadanos estadounidenses abatidos por agentes federales en Minneapolis en enero pasado, generaron una ola de críticas y llevaron a demócratas y organizaciones de derechos civiles a exigir reformas profundas en la agencia.
Horas antes de hacerse pública su renuncia, Lyons testificó ante un subcomité de la Cámara de Representantes, donde evitó disculparse por las muertes y defendió las tácticas de control migratorio; su comparecencia fue tensa, y varios legisladores le reprocharon la falta de transparencia y la escalada de violencia en los operativos.
La renuncia de Lyons deja nuevamente vacante la dirección del ICE, una posición que no ha sido ocupada por un titular confirmado por el Senado desde la administración de Barack Obama; Lyons es el octavo jefe interino de la agencia en casi una década, lo que refleja la inestabilidad en el cargo y las tensiones políticas en torno a la política migratoria de Trump.
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El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, elogió a Lyons y afirmó que “bajo su liderazgo, el ICE logró un número récord de deportaciones en el primer año de esta administración”; sin embargo, los críticos señalan que el costo humano de esa política ha sido altísimo, con decenas de muertes y familias destrozadas por redadas masivas.
Lyons permanecerá en el cargo hasta el 31 de mayo para ayudar en la transición; no se anunció de inmediato quién lo reemplazará. Su salida se produce en un momento de intenso debate sobre el futuro del ICE, mientras los demócratas exigen reformas como el uso de cámaras corporales, la prohibición de mascarillas y mayores mecanismos de rendición de cuentas.
La renuncia de Lyons no resolverá los problemas estructurales de una agencia que ha operado al margen del control legislativo durante años, pero abre una ventana para replantear el rumbo de la política migratoria en plena campaña electoral.











