El discurso de Trump duró alrededor de 50 minutos y alternó entre la autocomplacencia y la arenga política. El presidente calificó el año pasado como “el año más exitoso en la historia del país”. CORTESIA: Turning Point Action
Entre vítores y abucheos, el presidente pronuncia un discurso incendiario y arremete contra sus adversarios políticos
Miles de seguidores del presidente Donald Trump se congregaron en la iglesia Dream City del norte de Phoenix para el evento “Build the Red Wall” organizado por Turning Point USA.
La megiglesia, con capacidad para unas 4,000 personas, se llenó de simpatizantes que portaban banderas y carteles en apoyo al mandatario y a los candidatos republicanos.
El discurso de Trump duró alrededor de 50 minutos y alternó entre la autocomplacencia y la arenga política. El presidente calificó el año pasado como “el año más exitoso en la historia del país”.
Los precios bajarán, el gobierno compartirá lo que sabe sobre los ovnis y la guerra con Irán pronto llegará a su fin, dijo el presidente Trump en Phoenix.
Presumió de haber “terminado la invasión ilegal” en la frontera sur y aseguró que el flujo migratorio se redujo a niveles no vistos en cinco décadas. También defendió los aranceles a pesar del encarecimiento de la gasolina y los alimentos.
Afirmó que su administración ha “domado la inflación” y acusó a los demócratas de querer “desfinanciar al ICE” y se burló de la gobernadora Katie Hobbs, a quien responsabilizó del aumento de impuestos y de los problemas económicos del estado.
Trump respaldó al congresista Andy Biggs, aspirante a la gobernación, y alabó a otros candidatos republicanos.

Pero fuera del recinto, la tensión fue palpable.
Cientos de manifestantes también se congregaron para protestar contra la visita presidencial, ondeando pancartas con lemas como “No Kings” y coreando consignas contra la guerra en Irán.
Los agentes de policía mantuvieron separados a ambos bandos, aunque se registraron escaramuzas verbales y algunos enfrentamientos menores. Un manifestante, Jeff Northrup, declaró a los medios que los seguidores de Trump son “personas completamente carentes de pensamiento crítico”.
La división en Arizona refleja la profunda polarización que sacude al país a menos de siete meses de las elecciones de mitad de mandato. Los republicanos confían en que la base trumpista saldrá a votar en masa.
Los demócratas ven en el desgaste del presidente una oportunidad para recuperar terreno en el Congreso. El Partido Demócrata de Arizona, por boca de su presidenta Charlene Fernández, acusó a Trump de “mentir sobre su historial económico”.
También lo acusó de “poner en riesgo la salud y la seguridad de los arizonenses”. La visita del presidente a Phoenix, la primera de 2026, sirvió para escenificar la fractura social que caracteriza la era Trump.
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Mientras sus seguidores lo vitoreaban como a un salvador, sus detractores le recordaban con carteles que la guerra con Irán, la inflación y la corrupción empañan su legado.
Al concluir el acto, Trump abordó el avión presidencial rumbo a su próximo compromiso de campaña, dejando tras de sí una ciudad más dividida que antes de su llegada.
La pregunta que flota en el ambiente es si la estrategia del presidente de movilizar a su base más radical será suficiente para contrarrestar el creciente rechazo de los votantes independientes.
Las encuestas muestran que Trump es históricamente impopular en Arizona, y que su aprobación se hunde entre los electores moderados, un segmento clave para ganar en noviembre.
La batalla por el alma de Arizona, como la del resto del país, está lejos de resolverse, y el espectáculo de este viernes fue apenas un adelanto de lo que vendrá en los próximos meses.











