Un juez federal ordenó retirar el nombre de Donald Trump del Centro Kennedy y devolver al recinto su denominación original, mientras que la cancelación en cadena de artistas lo llevó a proponer la suspensión del festival musical Freedom 250. CORTESIA: The Trump Kennedy Center
Masivas cancelaciones en festival y ordenan retirar el nombre de Trump del Kennedy Center
El presidente Donald Trump acumuló dos reveses en el terreno artístico durante el fin de semana: un juez federal ordenó retirar su nombre del Centro Kennedy y devolver al recinto su denominación original, mientras que la cancelación en cadena de artistas lo llevó a proponer la suspensión del festival musical Freedom 250.
Las decisiones reflejan un creciente distanciamiento entre la comunidad cultural y la administración, a escasas semanas de los festejos por el 250 aniversario de la independencia.
El juez federal Christopher Cooper determinó que rebautizar el memorial dedicado al presidente John F. Kennedy como “Trump-Kennedy Center” violaba la ley federal que exige honrar “al presidente Kennedy y solo al presidente Kennedy”.
El fallo, en respuesta a una demanda de la congresista demócrata Joyce Beatty, también dejó sin efecto el cierre del centro por dos años para remodelaciones, al considerar que la junta directiva se basó en información insuficiente y unilateral.
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“Estos hechos reflejan mucho más que un apodo inocente”, escribió Cooper en referencia a los comunicados de la Casa Blanca que celebraban el “cambio de nombre”.
Horas después del fallo, Trump publicó en redes sociales que abandonaría el rediseño y transferiría la supervisión del centro al Congreso.
Un portavoz del Departamento de Justicia adelantó que seguirá defendiendo la capacidad del presidente para restaurar el centro, mientras que la vicepresidenta de relaciones públicas del recinto, Roma Daravi, afirmó que continuarán buscando vías legales.
Casi al mismo tiempo, el festival Freedom 250, parte de la Gran Feria Estatal Americana en el National Mall, se desmoronaba.

La organización, creada por la administración Trump para celebrar los 250 años de la independencia, había anunciado el miércoles 27 de mayo un cartel con nueve artistas.
En cuestión de horas, Martina McBride, Bret Michaels, The Commodores, Morris Day y Young MC abandonaron el evento al considerar que se les ocultó su carácter político.
McBride declaró que aceptó creyendo que era un acto no partidista, algo que “resultó ser engañoso”.
Young MC, quien reside en Arizona, explicó al diario The Arizona Republic que “sentí que me habían engañado” porque sus agentes le aseguraron que no había vinculación política.
“Siempre me he mantenido neutral, como Suiza. No quiero que parezca que apoyo o rechazo a un bando”, afirmó el intérprete de “Bust a Move”.
Trump reaccionó el domingo calificando a los artistas de “sobrevalorados” y “aburridos”, y ordenó a su equipo explorar la viabilidad de un gran mitin MAGA en la misma fecha y lugar.
“Deberíamos tener un enorme rally MAKE AMERICA GREAT AGAIN en lugar de tener cantantes sobrevalorados que nadie quiere oír”, escribió en Truth Social.
La portavoz del evento, Danielle Álvarez, anunció que el propio Trump inaugurará la feria el 24 de junio, una decisión que no ha frenado la desbandada.
El trasfondo de ambas polémicas es el intento de la Casa Blanca por dejar una impronta en la conmemoración del semiquincentenario; en 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para crear un grupo de trabajo que organizara “una celebración grandiosa digna de la ocasión”, del que nació Freedom 250.
Paralelamente, el Congreso había creado una década antes la comisión bipartidista America250, que coordina sus propios festejos y no ha registrado cancelaciones similares.
La decisión judicial sobre el Centro Kennedy supone un correctivo jurídico a la estrategia presidencial de intervenir instituciones culturales.
El magistrado Cooper, designado por Barack Obama, subrayó que la ley federal impide modificar el nombre del memorial y reprochó a la junta directiva haber ignorado sus obligaciones estatutarias.
Aunque el cierre temporal podría ser legal si se consulta adecuadamente al órgano rector, el plan de renovación exprés quedó congelado.
Expertos en gestión cultural señalaron que la coincidencia de ambos episodios evidencia el aislamiento artístico del gobierno.
La Asociación de Museos y Salas de Concierto de Estados Unidos recordó que desde 2025 al menos quince instituciones han rechazado patrocinios federales por considerar que comprometían su independencia programática.
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Para los críticos, la renuncia de artistas al Freedom 250 no es un hecho aislado, sino el síntoma de una fractura entre el sector y el Ejecutivo.
La sola insinuación de Trump de reemplazar los conciertos con un mitin de campaña profundizó las dudas sobre la neutralidad del evento, y varias estaciones de radio independientes retiraron los anuncios del festival; la gobernadora de Maryland, demócrata, ya había declinado participar en la ceremonia inaugural.
La suma de estos tropiezos no tiene precedentes recientes para un mandatario en el ámbito de la cultura popular. Mientras el Centro Kennedy restituye esta semana las letras originales en su fachada de mármol, los organizadores del Freedom 250 buscan desesperadamente reemplazos de última hora en un mercado donde la etiqueta “respaldo de Trump” ha dejado de ser un activo.
A 34 días del inicio oficial de los festejos patrios, la Casa Blanca enfrenta un escenario donde la música, literalmente, dejó de sonar.












