Resaltan dos casos recientes de hostilidad étnica entre sus propios correligionarios
Recientemente, el director de operaciones de Turning Point Action, Tyler Bowyer, preguntó al representante estatal republicano Quang Nguyen, de origen vietnamita, si podía “hablar inglés” durante una discusión en la red social X, una expresión que fue condenada de inmediato por líderes de su propio partido y que, apenas unas semanas antes, había tenido un inquietante precedente cuando un anuncio televisivo contra la tesorera estatal Kimberly Yee, también republicana y de ascendencia china, utilizó estereotipos raciales para desacreditarla en su campaña por la superintendencia de instrucción pública.
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Los dos episodios han dejado al descubierto lo que activistas y analistas describen como una creciente tolerancia a la hostilidad étnica dentro del Partido Republicano de Arizona, una formación que, sin embargo, cuenta entre sus filas con legisladores de comunidades minoritarias que ahora denuncian ser atacados por sus propios correligionarios.
El altercado entre Bowyer y Nguyen se originó cuando la candidata republicana a la Cámara de Representantes de Arizona, Ciara Anderson, publicó en X los respaldos que había recibido, entre ellos los del sheriff del condado de Maricopa, Jerry Sheridan, y del propio Nguyen.
Bowyer compartió entonces una tarjeta de calificación legislativa del representante y afirmó que Nguyen tenía “una de las peores puntuaciones de la legislatura estatal”, lo que motivó la réplica del legislador.
“¿Sigues llorando por mi éxito en la legislatura? Mi historial de logros no depende de tu falso puntaje. Eres un payaso”.
Bowyer respondió con la frase “can you speak English”, que Nguyen interpretó inmediatamente como un ataque racista. “¿Mejor que tú hablando cualquier otro idioma?”, contestó el legislador; minutos después, en otro mensaje, preguntó: “¿Estoy detectando un poco de fealdad? ¿Es lo mejor que puedes hacer?”.
Nguyen, quien huyó de Vietnam a los 12 años cuando Saigón cayó ante las fuerzas norvietnamitas, ha sido un firme defensor de la Segunda Enmienda y una de las voces conservadoras más activas del Distrito de Yavapai, donde fue electo por primera vez en 2021.
La reacción no se hizo esperar. La comentarista conservadora Meghan McCain calificó el comentario de Bowyer como “vergonzoso y profundamente antiamericano”, mientras que el representante republicano de primer término Nick Kupper señaló en X que Turning Point aún lo respaldaba pese a su baja calificación legislativa, lo que provocó que Bowyer le retirara inmediatamente el apoyo público.
El capítulo en Arizona del Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR-AZ) emitió un comunicado en el que su directora ejecutiva, Azza Abuseif, afirmó que “los ataques racistas contra funcionarios públicos por su origen étnico no tienen cabida en nuestra sociedad, sin importar el partido de la víctima o del perpetrador”, y urgió a los líderes de todos los espectros a rechazar de manera inequívoca esa retórica.
Bowyer intentó justificar su comentario argumentando que Nguyen había escrito “fakes scorecard” en lugar de “fake scorecard” y que, por tanto, no se había expresado correctamente en inglés.
Sin embargo, el propio Bowyer cometió un error ortográfico el mismo día al llamar a Kupper “total dousche”, en un mensaje que los críticos rescataron como muestra de que el comentario contra Nguyen no era una simple corrección gramatical sino una burla dirigida a su identidad.
El director de operaciones de Turning Point declinó hacer comentarios cuando el semanario Phoenix New Times lo contactó por teléfono, y la organización no respondió a las solicitudes de declaración.
Nguyen, en entrevista con Phoenix New Times, restó peso al incidente al afirmar que Bowyer era “un caso perdido” y que “siempre hay un diez por ciento de manzanas podridas en cualquier organización”, pero también admitió que el comentario le recordó los años en que, como niño refugiado, fue objeto de burlas por su acento. “Bowyer nunca ha sido más que un individuo no electo que intimida a otros con sus insignificantes libretas de calificaciones”, dijo el legislador, quien añadió que Bowyer “no definirá al Partido Republicano ni a mí”.
El ataque contra Nguyen, sin embargo, no es un hecho aislado.
En 2024, un portal de noticias vinculado al exlegislador republicano David Stringer publicó una caricatura en la que se mostraba a Nguyen comiendo perros, una imagen que el propio representante denunció entonces como abiertamente racista y que, pese a la condena pública, no derivó en sanciones contra Stringer ni en un pronunciamiento formal de la dirigencia estatal del partido.
La repetición de este tipo de agresiones ha llevado a organizaciones como CAIR-AZ a advertir que la falta de consecuencias normaliza el discurso de odio y envalentona a los extremistas.
También con Kimberly Yee
Pocas semanas antes del incidente de Bowyer, la tesorera estatal Kimberly Yee, republicana de ascendencia china y una de las funcionarias de mayor rango en Arizona, es blanco de un anuncio televisivo durante la campaña por la candidatura republicana a la superintendencia de instrucción pública.
De acuerdo con reportes de los medios locales Arizona Mirror y 12News, la pieza publicitaria, financiada por un comité de acción política que respalda a uno de sus oponentes en la contienda primaria, utilizaba caracteres en mandarín y una voz en off que cuestionaba la lealtad de Yee a los valores estadounidenses.
La campaña de la tesorera denunció el anuncio como un “vil ataque racista” y anunció que evalúa emprender acciones legales por difamación, aunque hasta el cierre de esta edición no se había presentado una demanda formal.
Yee, quien fue electa tesorera en 2018 y reelecta en 2022, ha evitado hasta ahora el enfrentamiento directo con sus atacantes y se ha limitado a declarar que “los votantes de Arizona son inteligentes y saben distinguir entre una propuesta seria y una difamación”, según declaró a la prensa.
Fuentes cercanas a su campaña, sin embargo, señalaron al mismo diario que la funcionaria está profundamente molesta por lo que considera un ataque no solo a su trayectoria sino a su identidad, y que la posibilidad de acudir a los tribunales sigue sobre la mesa.
La coincidencia temporal de ambos episodios ha encendido las alarmas de analistas políticos que observan con preocupación cómo el discurso antiinmigrante que durante años el Partido Republicano dirigió hacia afuera comienza a volverse contra sus propios integrantes.
El contexto en que se producen estos ataques no es menor: el próximo 21 de julio se celebrarán las elecciones primarias en Arizona, en las que los republicanos definirán a sus candidatos a la gubernatura, la fiscalía general, la superintendencia de instrucción pública la legislatura y algunos distritos congresionales.
La retórica de campaña ha estado marcada hasta ahora por un fuerte componente antiinmigrante y por la defensa cerrada de las políticas del presidente Donald Trump.
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Es un escenario en el que, de acuerdo con la consultora política María Elena Vargas, los aspirantes más radicalizados intentan “demostrar pureza ideológica atacando a cualquiera que no encaje en el molde del republicano blanco tradicional, aunque lleve años militando en el partido”.
Ni Turning Point USA ni el comité de acción política que financió el anuncio contra Yee habían respondido a las solicitudes de comentario al momento del cierre de esta edición.
Tampoco lo había hecho el presidente del Partido Republicano de Arizona, quien ha guardado silencio público sobre ambos incidentes.












