El congresista Andy Biggs para gobernador, el representante estatal Alexander Kolodin para secretario de Estado y el presidente del Senado Warren Petersen para fiscal general encabezan la papeleta republicana. CORTESIA: Magnific
Los votantes republicanos de Arizona colocaron en la boleta de noviembre a una lista de candidatos encabezada por tres conocidos negacionistas electorales que aspiran a los principales cargos estatales, en un año en que las teorías conspirativas sobre el fraude electoral se han convertido en un eje central de la plataforma del partido, a pesar de que el tema pierde apoyo entre el electorado en general.
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El congresista Andy Biggs para gobernador, el representante estatal Alexander Kolodin para secretario de Estado y el presidente del Senado Warren Petersen para fiscal general encabezan una papeleta republicana que también incluye a promotores de QAnon y a veteranos de la polémica auditoría partidista del Senado estatal en 2021.
Biggs, quien se enfrentará en noviembre a la gobernadora demócrata Katie Hobbs, fue una figura central en los esfuerzos por revertir la derrota electoral de Donald Trump en 2020.
El entonces presidente de la Cámara de Representantes de Arizona, el republicano Rusty Bowers, reveló que Biggs lo llamó la mañana del 6 de enero para pedirle que firmara una carta solicitando la anulación de los electores de Arizona.
Posteriormente, Biggs votó en el Congreso contra la certificación de los votos electorales del estado y de otras entidades clave y según reportes periodísticos, habría buscado un indulto presidencial por su participación en aquellos hechos.
Alexander Kolodin, candidato a secretario de Estado, fue uno de los abogados principales de la campaña de Trump en los litigios que cuestionaron sin éxito los resultados de 2020 en Arizona.
En 2023, el Colegio de Abogados de Arizona lo sancionó por su papel en demandas que contenían afirmaciones inverosímiles y carentes de pruebas sobre un supuesto fraude masivo.
Ya como legislador estatal, Kolodin ha impulsado cambios profundos en las leyes electorales basados precisamente en esas teorías conspirativas, según reportó el Arizona Mirror.
Por su parte, Warren Petersen, candidato a fiscal general, supervisó junto con la entonces presidenta del Senado, Karen Fann, la auditoría partidista que el Senado estatal encargó en 2021 para buscar irregularidades en las elecciones del condado de Maricopa.
Aquella revisión, ampliamente criticada por expertos, no encontró evidencia de fraude y, de hecho, confirmó que Joe Biden había ganado en el condado más poblado del estado.
A principios de este año, Petersen entregó material de aquella revisión al FBI y al Departamento de Justicia; en reciente entrevista se le preguntó si reconocía que Joe Biden ganó legítimamente en Arizona, el presidente del senado lanzó evasivas.
Minando la confianza
“El negacionismo electoral es una estrategia integral para minar la confianza en nuestros comicios y que Trump y sus aliados puedan impugnar los resultados que no les gusten”, afirmó a la prensa Kelly Rader, directora de investigación de States United Action, una organización no partidista que monitorea a los candidatos que rechazan la legitimidad de las elecciones desde 2022.
Rader advirtió que, a medida que avanzan las primarias y se acercan las elecciones generales, esperan que el presidente “siga impulsando las mismas viejas teorías conspirativas electorales” y que observarán de cerca qué candidatos se hacen eco de esas afirmaciones.
Arizona es uno de los cuatro estados, junto con Colorado, Wisconsin y Tennessee, que tienen al menos tres negacionistas electorales compitiendo por cargos estatales, según el análisis de esa organización.
A nivel nacional, casi el 75 por ciento de los estados cuentan con algún candidato de este perfil para puestos estatales o congresionales: 139 aspirantes en total, entre ellos 21 a gobernador, nueve a secretario de Estado y ocho a fiscal general, de acuerdo con los datos recabados por States United Action.
Alex Gulotta, director estatal de All Voting is Local Action, señaló a la prensa estatal que el discurso negacionista “no es sostenible” y que “la gente quiere que nuestras elecciones sean un proceso que nos ayude a elegir líderes y luego quiere que esos líderes nos gobiernen. No está ganando corazones ni mentes”.
Sin embargo, advirtió que mientras el presidente y sus aliados sigan “enfocados en negar los resultados electorales”, se seguirá viendo este fenómeno.
Los rostros conspirativos
La boleta republicana de este año no se limita a los tres aspirantes principales, pues la senadora estatal Wendy Rogers, republicana por Flagstaff, ganó su primaria pese a su historial de interacciones con nacionalistas blancos y extremistas, así como a su firme creencia en el fraude electoral de 2020.
La acompañará en la Cámara alta el senador David Farnsworth, de Mesa, quien ha abrazado abiertamente la teoría conspirativa de QAnon, que alega la existencia de una red global de pedofilia satánica que controla los gobiernos y ha difundido teorías similares sobre el Departamento de Seguridad Infantil estatal.
A ellos se suma la senadora Janae Shamp, quien no tuvo oponente en su primaria, asiste a eventos de QAnon y participó en la insurrección del Capitolio el 6 de enero de 2021.
Entre los nuevos rostros que buscan llegar al Legislativo destaca Michelle Altherr, quien trabajó en la auditoría partidista de 2021 y ha sido presencia habitual en las reuniones de la Junta de Supervisores del Condado de Maricopa difundiendo afirmaciones infundadas sobre fraude electoral.
También figura James Rogers, abogado del bufete America First Legal, fundado por el asesor principal de Trump, Stephen Miller, quien ha representado al registrador del condado de Maricopa, Justin Heap, otro conocido negacionista electoral, y estuvo detrás de una demanda fallida para modificar el uso de buzones electorales y la depuración de los padrones.
Mylie Biggs, hija de Andy Biggs, también ganó una primaria sin oposición para el Senado estatal; el año pasado declaró en un programa digital que no cree que las mujeres deban ocupar cargos públicos y que siente afinidad por las teorías conspirativas, incluida una referencia al 11 de septiembre.
El ex alguacil del condado de Pinal, Mark Lamb, ganó su primaria a pesar de las acusaciones escabrosas sobre su vida personal y de la difusión de un chat racista con un vigilante fronterizo. Si vence en noviembre en su distrito profundamente republicano, se unirá en la Cámara de Representantes federal a Abe Hamadeh, quien en 2022 intentó sin éxito argumentar que el fraude electoral fue el responsable de su derrota por 280 votos frente a la fiscal general Kris Mayes.
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El calendario electoral de Arizona marca el 19 de septiembre como el inicio de la votación anticipada para el personal militar y los ciudadanos en el extranjero; para el resto del electorado, la votación adelantada comenzará el 7 de octubre.
La fecha límite para registrarse y solicitar una boleta temprana es el 5 de octubre.
Con las primarias concluidas y la papeleta ya definida, Arizona se prepara para unos comicios generales en los que, según los analistas consultados, la credibilidad misma del proceso electoral volverá a ser puesta a prueba.












