Autoridades tribales y la congresista Adelita S. Grijalva alzaron la voz en Washington D.C. contra el plan del DHS de construir un segundo muro en su reserva. Foto: CBP Flickr
La batalla legal para detener la construcción de un nuevo muro fronterizo en tierras tribales ha llegado a los tribunales. La semana pasada, el equipo legal de la Nación Tohono O’odham presentó sus argumentos ante el juez de distrito estadounidense Richard Leon en Washington, D.C., en lo que marca la primera audiencia desde que la tribu presentó su demanda en junio contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Durante la sesión, que contó con una fuerte presencia de miembros de la comunidad O’odham, incluyendo al presidente Verlon Jose y a la vicepresidenta Carla Johnson, los abogados demostraron que la edificación de este segundo muro disminuiría ilegalmente la reserva, violando la ley federal.
Además, argumentaron que las cuadrillas de construcción estarían invadiendo tierras de la Nación, vulnerando sus derechos exclusivos de ocupación y uso de recursos.
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Tras escuchar cuidadosamente a ambas partes, el juez León solicitó más información tanto a la Nación Tohono O’odham como al DHS antes de emitir un fallo.
Soberanía y alternativas de seguridad fronteriza
Para los líderes de la Nación, esta lucha va más allá de un tema fronterizo; es una cuestión de supervivencia cultural. “Esto se trata de proteger nuestra tierra, proteger nuestra herencia y asegurar que las futuras generaciones puedan acceder a los mismos recursos y disfrutar de las mismas libertades que nosotros hoy”, declaró el presidente Verlon Jose tras la audiencia.
“Entendemos la necesidad de asegurar la frontera, pero debe hacerse de la manera correcta, sin tomar nuestras tierras, pisotear nuestros derechos o destruir nuestros lugares sagrados”.
La tribu sostiene que la construcción de un muro físico es innecesaria. Durante décadas, han coordinado con las autoridades federales permitiendo el uso de amplia tecnología, caminos y despliegue de personal en sus tierras. Estas medidas alternativas y prácticas han demostrado ser altamente exitosas, logrando reducir las detenciones por cruces ilegales en la reserva en más de un 95% durante los últimos dos años.
El respaldo de Grijalva y la amenaza de “destrucción irreparable”
La causa de la Nación Tohono O’odham ha encontrado un fuerte eco en el Congreso. Tras la audiencia, la congresista Adelita S. Grijalva emitió un contundente comunicado condenando las acciones del DHS, acusando a la agencia de intentar alterar unilateralmente los límites de una Nación Tribal soberana y de “usurpar una autoridad que solo tiene el Congreso”.
Grijalva advirtió sobre el oscuro historial de la actual administración en la región, recordando la devastación del sitio arqueológico Las Playas Intaglio. “Ahora, otros sitios sagrados, como Quitobaquito Springs, están bajo amenaza”, sentenció la congresista. “Esto no es solo un daño temporal a la tierra, es la destrucción irreparable de un lugar sagrado ligado a la historia, identidad y prácticas espirituales del pueblo O’odham”.

La legisladora, quien en mayo pasado cuestionó duramente al Secretario del Interior, Doug Burgum, exigiendo garantías para proteger Quitobaquito Springs —un sitio que ya había sido impactado negativamente durante la construcción del primer muro—, fue tajante sobre las prioridades de gasto federal.
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“Esta administración está dispuesta a violar la soberanía tribal, amenazar tierras de importancia cultural y ambiental, y desperdiciar miles de millones de dólares de los contribuyentes en otro inútil muro fronterizo que no hace nada para que nuestras comunidades sean más seguras. Si el DHS habla en serio sobre la seguridad fronteriza, deberían invertir en personal y en la modernización de nuestros puertos de entrada, no en demoler tierras tribales sagradas”, concluyó Grijalva.











