El presidente Trump salió del aparato y se ocultó en uno de los contenedores de carga de un camión de catering, que lo transportó a una aeronave C‑32A de la Fuerza Aérea. CORTESIA: The White House / Facebook
El presidente Donald Trump fue sacado clandestinamente del Air Force One el pasado 8 de julio en el aeropuerto de Ankara, Turquía, utilizando un camión de catering para ser trasladado a una aeronave militar más pequeña, un C‑32A, en una operación de seguridad desencadenada por una “amenaza creíble” de Irán de derribar el avión presidencial con misiles tierra‑aire.
El secretario de Estado Marco Rubio y el secretario del Tesoro Scott Bessent permanecieron a bordo del Air Force One, que despegó como señuelo con una docena de periodistas y personal de la Casa Blanca que desconocían que Trump ya no viajaba con ellos, lo que ha desatado críticas de que la administración utilizó a los periodistas y a altos funcionarios como “carnada” en caso de un ataque.
La maniobra comenzó cuando Trump abordó el Air Force One frente a las cámaras de televisión, como si fuera a abandonar Turquía en ese avión.
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Minutos después, el presidente salió del aparato y se ocultó en uno de los contenedores de carga de un camión de catering, que lo transportó a una aeronave C‑32A de la Fuerza Aérea estacionada cerca.
El Air Force One despegó entonces con destino a una base de la RAF en Mildenhall, Reino Unido, llevando a bordo a los periodistas acreditados, a varios asistentes de la Casa Blanca y a los secretarios Rubio y Bessent.
Según fuentes citadas por CBS News, Rubio y Bessent fueron informados de que Trump estaba en otro avión y mantuvieron la línea de sucesión presidencial y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, viajó en el vuelo secreto con el presidente.
Los periodistas a bordo del Air Force One no tenían acceso al presidente y desconocieron por completo el cambio y durante el vuelo se les ordenó mantener cerradas las persianas de las ventanillas, una instrucción inusual fuera de zonas de combate y se les dijo que era una directiva del Servicio Secreto.
Cuando más tarde se les preguntó por qué, Trump respondió: “Porque probablemente estaban en un vuelo peligroso”.
Añadió: “If I go, you go. Right?” (“Si yo me voy, ustedes se van. ¿Verdad?”), una frase que ha sido ampliamente criticada.
Un reportero anónimo declaró al Washington Post: “Cuando aceptas trabajar en la Casa Blanca, incluso como civil, parte de tu trabajo es defender al presidente. Ese no es mi trabajo. Cubro al presidente. Los periodistas asumen riesgos como parte del trabajo, pero no en nombre del presidente”.
“Todos en ese avión eran un señuelo”
El analista demócrata David Axelrod declaró a CNN: “Todos en ese avión eran un señuelo. Si consideraban que no era seguro estar en el avión, entonces no era seguro para todos los demás”.
Ned Price, asesor del Departamento de Estado durante la administración Biden, escribió en X: “Engañar a los periodistas en el momento y, peor aún, seguir mintiendo al pueblo estadounidense semanas después nunca es aceptable”.
La operación se produjo después de que Estados Unidos recibiera información de Israel sobre una amenaza iraní de utilizar misiles tierra-aire contra el Air Force One. Trump había viajado a Ankara en un nuevo avión Boeing 747 donado por Catar, pero se determinó que carecía de algunas características de seguridad defensiva del modelo más antiguo.
El presidente anunció entonces que usaría el viejo Air Force One “por los viejos tiempos”, aunque el Servicio Secreto le había aconsejado hacerlo por razones de seguridad.
Trump declaró posteriormente que él no tomó la decisión: “Depende del Servicio Secreto. Yo solo hago lo que ellos quieren que haga”. Sobre la seguridad del Air Force One señuelo, Trump afirmó que el avión en el que él viajaba “estaba en mayor riesgo”.
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La revelación del Washington Post ha generado un intenso debate sobre la ética de utilizar a periodistas y personal como señuelos en operaciones de seguridad.
La Casa Blanca no ha desmentido los hechos y se ha limitado a declarar: “Hay muchos enemigos de Estados Unidos que tienen al presidente en su punto de mira, y utilizamos todas las herramientas a nuestra disposición para hacer frente a esas amenazas”.











