Raquel Terán advierte que las Propuestas 144 y 320 en las próximas elecciones en Arizona podrían crear obstáculos al voto y afectar a las escuelas públicas. Foto: Proyecto Progreso
Por Raquel Terán, directora de Proyecto Progreso
Este fin de semana me informé, llené mi boleta y la llevé a un buzón electoral. Como yo, muchos votantes de Arizona queremos entender qué decidiremos este 3 de noviembre. No solo elegiremos representantes y jueces: también votaremos sobre propuestas que parecen beneficiosas, pero podrían perjudicar a nuestras comunidades.
Me preocupan especialmente las Propuestas 144 y 320. Una cambiaría las reglas electorales; la otra, cómo las escuelas públicas gastan sus recursos.
Impacto de la Propuesta 144 en el voto
La Propuesta 144 modificaría los requisitos para votar, incluso por correo. En las elecciones generales de 2024, aproximadamente el 75% de los votos de Arizona se emitieron por correo.
Solo los ciudadanos estadounidenses elegibles pueden votar en las elecciones, y para ello, Arizona ya cuenta con mecanismos para verificar la identidad de quienes votamos. Todos los votantes, al registrarse para votar, deben comprobar que son ciudadanos estadounidenses. Y al votar por correo, nuestra firma se compara con las firmas registradas. Si hay discrepancias, el personal electoral intenta comunicarse con nosotros para resolverlas antes de contar la boleta.
La Propuesta 144 añadiría la obligación de presentar una identificación oficial en cada elección, incluso por correo, sin dejar del todo claro cómo funcionaría ese proceso.
Me preocupan especialmente los adultos mayores, las personas con discapacidad, los residentes rurales y quienes trabajan largas jornadas que pudieran enfrentar más obstáculos para emitir su voto. Todos queremos elecciones seguras, y Arizona es un ejemplo a nivel nacional de cómo se llevan a cabo, pero también queremos que sean accesibles para todas las personas que son elegibles. ¿Para qué reinventar la rueda?
Riesgos para las escuelas con la Propuesta 320
La Propuesta 320 me toca personalmente: tengo un hijo en la escuela pública. Me preocupa que, en lugar de fortalecer nuestras escuelas públicas, nuestros legisladores están intentando complicar su funcionamiento.
Esta propuesta exigiría que determinados distritos destinen al menos el 60% de sus gastos operativos a la enseñanza directa. Suena bien, ¿no? ¿Quién no quiere más recursos para maestros y estudiantes? Pero no aportaría dinero adicional: obligaría a redistribuir presupuestos que ya son limitados.
Una escuela necesita más que maestros y libros. También necesita autobuses, consejeros, enfermeras y personal que mantenga los edificios seguros. No todos estos servicios cuentan como enseñanza directa, pero nuestros hijos dependen de ellos.
Además, los distritos que incumplan podrían perder determinados fondos estatales. Las escuelas con dificultades económicas podrían enfrentar aún más problemas. Nuestras familias necesitan escuelas con recursos suficientes y comunidades donde todas las personas elegibles puedan ejercer su derecho al voto sin obstáculos innecesarios.
Por eso, es importante que, antes de llenar nuestra boleta, entendamos las propuestas, ya que no siempre son lo que parecen ser y las consecuencias que pueden tener en nuestra vida diaria serían fatales. Este 3 de noviembre tenemos la responsabilidad de informarnos, hacer preguntas y pensar en cómo nuestras decisiones afectarán a nuestras familias, a nuestros vecinos, a nuestros amigos y a las futuras generaciones.
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Porque nuestro voto no solo cuenta el día de las elecciones. Sus consecuencias pueden sentirse durante muchos años. Para más información sobre estas propuestas, visita Willofthepeopleaz.com.











