La sesión, con Hillary Clinton fue momentáneamente suspendida cuando se descubrió que Lauren Boebert había tomado una fotografía no autorizada del interior y la había compartido con el propagandista Benny Johnson, quien la publicó en redes sociales. CORTESIA: Facebook Hillary Clinton
La ex secretaria de Estado Hillary Clinton compareció ante el Comité de Supervisión de la Cámara en una deposición a puerta cerrada, donde declaró no tener información sobre los crímenes de Jeffrey Epstein y retó a los republicanos a interrogar también al presidente Donald Trump.
Simultáneamente, el representante Robert García denunció que el Departamento de Justicia habría ocultado documentos clave del FBI, incluyendo entrevistas con una sobreviviente que acusó a Trump de abuso sexual cuando era menor de edad, en lo que calificó como “el mayor encubrimiento gubernamental de la historia moderna”.
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La jornada del jueves en Chappaqua, Nueva York, estuvo marcada por el hermetismo y la controversia cuando Hillary Clinton se presentó a la deposición ordenada por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes para esclarecer sus posibles vínculos con el fallecido financiero Jeffrey Epstein.
En su declaración inicial, difundida a través de redes sociales, Clinton fue tajante: “Como declaré bajo juramento el 13 de enero, no tenía idea de sus actividades criminales; no recuerdo haber conocido al señor Epstein. Nunca volé en su avión ni visité su isla, casas u oficinas”.
La exfuncionaria calificó la investigación como “teatro político partidista” y desafió al comité a interrogar bajo juramento a Trump, quien aparece mencionado miles de veces en los archivos.
La sesión, que debía mantenerse en absoluta reserva, fue momentáneamente suspendida cuando se descubrió que la representante Lauren Boebert (R-CO) había tomado una fotografía no autorizada del interior y la había compartido con el propagandista Benny Johnson, quien la publicó en redes sociales.
Ante la violación, Clinton exigió que se permitiera el ingreso de la prensa al recinto, solicitud que fue denegada por el presidente del comité, James Comer, generando tensiones adicionales sobre la transparencia del proceso.
Mientras la atención mediática se centraba en la comparecencia de los Clinton —el expresidente Bill Clinton testificará este viernes—, el foco de la controversia se desplazó hacia el Departamento de Justicia.
El representante Robert García (D-CA), miembro de alto rango del comité, denunció en declaraciones a la prensa que “en este mismo momento, el Departamento de Justicia continúa liderando un encubrimiento de la Casa Blanca”.
García reveló que una revisión de los registros de evidencia no redactados muestra que aproximadamente 90 de los 325 documentos conocidos como “302”, entrevistas del FBI, no han sido publicados, incluyendo tres entrevistas con una mujer que acusó a Trump de abuso sexual cuando era menor de edad en la década de 1980.
La acusadora, identificada en los expedientes como “Jane Doe 4”, contactó al FBI en julio de 2019, días después del arresto de Epstein, relatando que fue reclutada mediante un anuncio de niñera cuando tenía aproximadamente 13 años y que Epstein la llevaba a reuniones con hombres de élite en Nueva York.
Según documentos judiciales, la víctima afirmó que en una ocasión Epstein la presentó a Trump, quien la agredió sexualmente y la golpeó.
Un documento de 2025 del FBI lista a “personajes famosos” vinculados a Epstein e incluye las acusaciones de esta mujer y la ausencia de los resúmenes de seguimiento y notas de los investigadores, que suman más de 50 páginas, ha llevado a los demócratas a exigir respuestas.
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El Departamento de Justicia negó haber eliminado archivos intencionalmente, argumentando en un comunicado que está revisando los documentos que han sido señalados y que publicará aquellos que sean “respondientes a la ley”, una vez verificados los procesos de revisión.
Sin embargo, la portavoz no abordó las acusaciones específicas sobre las entrevistas faltantes.
Mientras tanto, las repercusiones continúan expandiéndose y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, enfrenta crecientes críticas tras confirmar en testimonio ante el Senado que visitó la isla de Epstein en 2012 para almorzar, contradiciendo declaraciones previas donde afirmaba haber cortado todo contacto después de 2005.
A pesar de los llamados bipartidistas a su renuncia, la Casa Blanca ha reiterado su respaldo incondicional.
Paralelamente, Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial, renunció tras una investigación independiente que reveló comunicaciones con Epstein que había negado previamente.
En el ámbito internacional, el ex príncipe Andrés fue arrestado por la policía británica bajo sospecha de compartir información confidencial, demostrando que las ondas expansivas del escándalo continúan sacudiendo los centros de poder global.











