Una investigación de The New York Times y las declaraciones de Dolores Huerta sacuden legado de César Chávez, fundaciones y gobierno de Arizona cancelan homenajes. Foto: Generada con Gemini IA
Una investigación del New York Times reveló que el líder laboral César Chávez, ícono de los derechos civiles latinos, agredió sexualmente a mujeres y menores durante décadas, sacudiendo los cimientos del movimiento que ayudó a fundar; la respuesta de las organizaciones que llevan su nombre y de las autoridades de Arizona fue inmediata y contundente.
El Times documentó testimonios de Ana Murguía y Debra Rojas, hijas de organizadores del sindicato United Farm Workers, quienes relataron haber sido abusadas sexualmente por Chávez cuando eran menores de edad en la década de 1970.
Dolores Huerta denuncia abuso sexual
Ante ello, Dolores Huerta, cofundadora del sindicato, también rompió el silencio después de casi 60 años y acusó a Chávez de haberla violado en los años sesenta. En una amplia carta publicada en sus redes sociales oficiales, la activista dijo que fue engañada y presionada por César Chávez y que producto de ello tuvo dos hijos, a quienes envió a otras familias.
“He alentado a las personas a usar siempre su voz. Tras la investigación de varios años del New York Times sobre la conducta sexual inapropiada de César Chávez, ya no puedo permanecer en silencio y debo compartir mis propias experiencias.
Como madre joven en la década de 1960, viví dos encuentros sexuales distintos con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener relaciones sexuales con él, y no sentí que pudiera decir que no porque era alguien a quien admiraba, mi jefe y el líder del movimiento al que ya había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad, y en un entorno donde me sentí atrapada”, expuso.
Dolores Huerta dijo que ya había sido violentada sexualmente en otras ocasiones, pero que cayó todo para lograr lo que más quería, velar por los derechos de los trabajadores agrícolas.
“Cargué con este secreto durante tanto tiempo porque construir el movimiento y asegurar los derechos de los trabajadores agrícolas era el trabajo de mi vida. La formación de un sindicato era el único vehículo para lograr y asegurar esos derechos, y no iba a permitir que César ni nadie más se interpusiera en el camino. Canalicé todo lo que tenía en la defensa de millones de campesinos y otras personas que sufrían y merecían igualdad de derechos”, expuso.
Cancelan eventos por el Día de César Chávez
La Unión de Campesinos emitió un comunicado declarándose “profundamente consternada” y afirmando que Chávez “se comportó de maneras incompatibles con los valores de nuestra organización”.
El sindicato anunció que no participará en ninguna actividad del Día de César Chávez y establecerá un canal confidencial para las víctimas.
La Fundación César Chávez expresó estar “profundamente conmocionada y entristecida” y confirmó que trabaja con líderes del movimiento campesino para apoyar a las personas que pudieran haber sido dañadas; la fundación implementará un proceso confidencial para quienes deseen compartir experiencias.
No es la primera vez que el legado de Chávez está en entredicho, anteriormente ya había circulado el video de una entrevista donde se expresaba despectivamente sobre los trabajadores indocumentados como “mojados” y que no quería que México “exportara su pobreza” a Estados Unidos.
En Arizona, tierra natal de Chávez nacido en Yuma en 1927, la gobernadora Katie Hobbs anunció que el estado no reconocerá el Día de César Chávez este 31 de marzo; “como trabajadora social que laboró con jóvenes sin hogar y víctimas de violencia doméstica, la gobernadora toma muy en serio estas acusaciones”.
La congresista Adelita Grijalva publicó una sentida declaración: “A los sobrevivientes: estamos con ustedes. Los escuchamos, les creemos y admiramos el inmenso valor que se necesita para hablar”; Grijalva reconoció la “profunda sensación de duelo en nuestra comunidad”.
“El movimiento siempre ha estado arraigado en la justicia, y la justicia exige que los sobrevivientes sean apoyados y escuchados; estoy con ellos inequívocamente”, agregó.
La alcaldesa de Tucson, Regina Romero, se declaró “personalmente devastada” y anunció que la ciudad reconsiderará el nombre de la celebración; el evento programado para este sábado en el Parque Rudy García fue renombrado como “Feria Comunitaria y Laboral”.
Múltiples ciudades como Austin y San Francisco cancelaron desfiles y eventos; en San Francisco, la exsupervisora Susan Leal instó a las autoridades a cambiar nuevamente el nombre de la calle César Chávez, sugiriendo que pase a llamarse Calle Dolores Huerta.
“Mi esperanza es que no haya dudas. No estoy triste por el nombre de una calle. Estoy triste por las niñas”, declaró Leal; docenas de escuelas, calles y parques llevan el nombre de Chávez en todo el país.
Políticos y activistas reaccionan
La concejal de Phoenix, Laura Pastor, emitió un comunicado señalando que “como ciudad, tenemos la responsabilidad de analizar cómo honramos este legado, incluyendo nuestro reconocimiento del Día de César Chávez; nuestra comunidad merece un enfoque reflexivo”.
John Arnold, quien conoció a Chávez en 1978, defendió al líder diciendo que no cree en las acusaciones y que nunca vio evidencia que las respaldara; “César Chávez es un héroe y será recordado como uno de los más grandes héroes de todos los tiempos”.
En contraste, Raúl Aguirre, activista que conoció a Chávez como estudiante en la Universidad de Arizona, calificó las revelaciones como “un golpe en el estómago, muy difícil de tragar y entender; es emblemático del movimiento de derechos civiles para chicanos, latinos y trabajadores”.
Aguirre enfatizó la necesidad de apoyar a las víctimas y separar al ícono del movimiento; “es una distinción importante entre quién es César como emblema y las personas que aún necesitan nuestro apoyo, incluyendo a las víctimas en esta situación”.
La Universidad de Arizona, que tiene un edificio con el nombre de Chávez en su campus, declinó hacer declaraciones; estudiantes como Kailey Sturgis manifestaron su esperanza de que la universidad cambie el nombre del edificio.
La Unión de Campesinos concluyó su comunicado afirmando que “el UFW de hoy es un sindicato moderno y progresista y buscaremos aprender de nuestra historia”; mientras tanto, la comunidad latina enfrenta el desafío de separar el legado del movimiento de las acciones de su fundador.
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El proceso de reconciliación y reparación promete ser tan doloroso como necesario, mientras las organizaciones buscan equilibrar el reconocimiento de las víctimas con la preservación de las conquistas laborales que transformaron las condiciones de los trabajadores del campo en Estados Unidos.












