Donald Trump anunció la decisión en Truth Social, destacando que los agentes de ICE ayudarán a “nuestros maravillosos agentes de la TSA que han permanecido en el trabajo”. CORTESIA: Transportation Security Administration – TSA
Agentes reforzarán aeropuertos ante crisis de TSA mientras persiste el cierre parcial del DHS
El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en aeropuertos a partir de este lunes para aliviar la presión sobre los oficiales de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que trabajan sin salario por quinta semana consecutiva; la medida busca mitigar las filas de hasta tres horas que colapsan terminales como las de Phoenix y Atlanta.
Trump anunció la decisión en Truth Social, destacando que los agentes de ICE ayudarán a “nuestros maravillosos agentes de la TSA que han permanecido en el trabajo”; el cierre, que comenzó el 14 de febrero, mantiene sin fondos al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) mientras los demócratas exigen reformas tras las muertes de dos ciudadanos en Minnesota.
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Las reformas incluyen la prohibición de que agentes usen máscaras sin identificación visible y la exigencia de órdenes judiciales para allanamientos; Tom Homan, zar fronterizo de la Casa Blanca, aclaró en CNN que los agentes de ICE no realizarán funciones para las que no están entrenados.
“No veo a un agente de ICE mirando una máquina de rayos X porque no están entrenados para eso”, explicó Homan, detallando que en su lugar proporcionarán seguridad adicional en puntos como la vigilancia de salidas; el plan se ejecutará este lunes, según confirmó.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió en ABC que la situación “empeorará mucho” en los próximos días, lo que presionará al Congreso para alcanzar una resolución; desde el inicio del cierre, más de 300 agentes de la TSA han renunciado, según el DHS.
Las tasas de ausentismo no programado se han duplicado, alcanzando un promedio nacional del 6 por ciento, con picos del 53 por ciento en el Aeropuerto William P. Hobby de Houston; mientras los republicanos insisten en destinar todos los fondos al ICE sin las reformas exigidas.
Los demócratas mantienen su postura de no “extender un cheque en blanco a agencias rebeldes”, en palabras de la senadora Patty Murray; el único demócrata que ha roto filas es John Fetterman de Pensilvania, quien votó con los republicanos en cuatro ocasiones.
La crisis ha generado consecuencias tangibles para los viajeros; en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, las ausencias promediaron el 21 por ciento durante el cierre, mientras en Hartsfield-Jackson Atlanta alcanzaron el 19 por ciento, con pasajeros perdiendo vuelos.
Las autoridades recomiendan llegar con cuatro o cinco horas de anticipación; Pascual Contreras, agente de TSA en Phoenix, describió el impacto como “transformador”, señalando que trabajadores han tenido que recurrir a préstamos y ahorros para cubrir necesidades básicas.
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El despliegue de ICE en aeropuertos ocurre mientras la guerra con Irán mantiene en vilo a la región y los precios del petróleo superan los 118 dólares por barril; los líderes sindicales advirtieron que la medida no resuelve la falta de personal calificado en los puntos de control.
Se requieren meses de entrenamiento para que un nuevo oficial pueda trabajar de forma independiente; el cierre, que ya supera los 35 días sin solución, ha dejado a más de 60,000 agentes de TSA sin salario.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) enfrenta recursos menguantes justo cuando se acerca la temporada de huracanes; la Guardia Costera realiza sus misiones sin respaldo financiero completo, y los fondos para ciudades sede de la Copa Mundial 2026 permanecen congelados.








