“Jessica Foster”, un personaje completamente ficticio generado por inteligencia artificial acumuló un millón de seguidores en Instagram en tres meses haciéndose pasar por soldado estadounidense y ferviente seguidora de Donald Trump. CORTESIA: jessicaa.foster
Explotan patriotismo, polarización política y deseo sexual de un millón de seguidores
El caso de la influencer “Jessica Foster”, un personaje completamente ficticio generado por inteligencia artificial que acumuló un millón de seguidores en Instagram en tres meses haciéndose pasar por soldado estadounidense y ferviente seguidora de Donald Trump, revela los peligros de una nueva era de manipulación masiva donde la tecnología explota tres disparadores infalibles para el algoritmo y la psique humana: el patriotismo, la polarización política y el deseo sexual, combinados con la ignorancia, en un modelo de negocio que redirige a sus víctimas hacia plataformas de contenido para adultos .
El perfil @jessicaa.foster, activo desde diciembre de 2025, construyó su narrativa sobre patriotismo militar cuidadosamente elaborado; las imágenes mostraban a la supuesta soldado en uniforme de combate, posando junto a vehículos blindados, helicópteros y en escenas que sugerían su participación en operaciones de alto nivel, incluyendo una fantasía donde “invadía” Groenlandia, territorio que Trump ha mencionado como objetivo de expansión estadounidense.
El segundo disparador, la polarización política, llevó el engaño a niveles de sofisticación sin precedentes; la cuenta publicó fotografías donde aparecía en el Despacho Oval recibiendo un ramo de rosas rojas de Trump el Día de San Valentín, asistiendo a recepciones con el equipo campeón de la MLS, y participando en la conferencia de la “Junta de la Paz”, organismo internacional creado por el presidente para mediar en el conflicto de Gaza. En una imagen viral, aparecía junto al presidente ucraniano Volodymir Zelensky con un mensaje sarcástico sobre su vestimenta.
Te puede interesar: Giro En Caso Epstein: Catean Su Rancho En Nuevo México
El tercer y más lucrativo disparador, el deseo sexual, se activaba mediante contenido sugerente y publicaciones que mostraban prominentemente los pies de la modelo generada por inteligencia artificial, redirigiendo a los seguidores hacia una cuenta de OnlyFans bajo el nombre “jessicanextdoor”.
La biografía declaraba con ironía: “Servidora pública de día, alborotadora de noche. Soy nueva en esto, no sean groseros por favor. Por cierto, respondo a todos los mensajes pero tengan paciencia ya que no soy un robot jaja”.
La farsa comenzó a desmoronarse cuando analistas digitales detectaron inconsistencias técnicas: banderas estadounidenses con diseños incorrectos, uniformes militares sin protocolo real, y el error más absurdo: una imagen de la supuesta soldado en el “Super Bowl” con un fondo que mostraba a los Kansas City Chiefs, equipo que no alcanzó los playoffs esta temporada.
En otra foto se aprecia mientras ella supuestamente habla en el podio, se aprecia a Donald Trump y otras personas, entre ellas el ex vicepresidente Mike Pence, que ya no forma parte del gabinete en esta segunda administración y de hecho rompió con Donald Trump previo al ataque del 6 de enero delo 2021 al Capitolio estadounidense y los seguidores MAGA querían “colgarlo”.

Veteranos militares también señalaron que el uniforme llevaba el nombre “JESSICA” en lugar del apellido, una violación del protocolo castrense.
Expertos en desinformación advierten que el caso representa un punto de inflexión en la capacidad de la inteligencia artificial para generar personajes hiperrealistas que explotan las afiliaciones políticas de audiencias específicas.
La comentarista conservadora Ara Rubyan resumió la paradoja al señalar que “lo más peligroso de Jessica Foster no es que sea falsa, sino cuánto necesitaban un millón de personas que fuera real”.
Recibe alertas de última hora directo en tu celular. ¡Únete a nuestro canal exclusivo de WhatsApp!
El fenómeno ocurre mientras plataformas como X han anunciado medidas para suspender a creadores que publiquen videos generados por inteligencia artificial sin etiquetarlos adecuadamente, mientras que Meta enfrenta críticas por no implementar controles similares.
Los investigadores advierten que nos encontramos ante una “revolución en la influencia política” donde sistemas automatizados pueden generar persuasión a escala por centavos de dólar, superando la capacidad de respuesta de los marcos regulatorios actuales.
Mientras tanto, Jessica Foster continúa publicando en Instagram, y su cuenta sigue acumulando seguidores que ignoran o eligen ignorar su naturaleza ficticia; el ejército de un millón de personas que la sigue demuestra que, como concluyó Rubyan, hemos entrado en la era del “quiero creer”, donde las convicciones personales pesan más que la evidencia y la tecnología ha perfeccionado el arte de vendernos lo que ya queríamos comprar.












