Karla García, de Ciudad Obregón, Sonora, sobrevivieron a un fuerte choque en Arizona, pero les cancelaron la visa en plena recuperación. Foto: Cortesía / Karla García
Karla García y su hijo Dedrick sobrevivieron a un accidente de tránsito que casi les quita la vida. En los últimos años han vivido, prácticamente, en los hospitales de Arizona, pero ahora, se enfrentan a un muro burocrático, ya que los oficiales de CBP le quitaron su visa de turista y no puede ingresar al país para continuar con sus tratamientos médicos.
En entrevista con Prensa Arizona, la madre de familia relata los momentos más difíciles de su vida, el accidente en el que estuvo a punto de morir. Ella, su esposo y su niño de apenas un año de edad se encontraban de visita en Arizona, desde Ciudad Obregón, Sonora, cuando un dumper impactó el auto en el que viajaban ella y su bebé.
Al ser un enorme vehículo de carga y ella al tener un auto pequeño (Kia Rio Hatchback 2021) los arrastró y los impactó contra una caja de irrigación en las calles Mckellips y Val Vista, en Mesa.
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El vehículo quedó hecho trizas y ella quedó prensada entre los fierros. Las personas que estaban en los alrededores acudieron a brindar apoyo, pero pensaron que ya no había nada por hacer, por el estado del automóvil, hasta que escucharon el llanto de Dedrick.
“Por el impacto pensaban que estábamos muertos, pero escucharon a mi hijo llorar. Lo escuchaban pero no lo veían, batallaron mucho para sacarnos. Por los daños que tuvimos mi hijo y yo llegamos prácticamente muertos al hospital”, contó.
El impacto fue tan severo que Karla permaneció en coma durante semanas, con ambos pulmones colapsados, 12 costillas fracturadas y daños graves en hígado y riñones.
Para salvarla, fue necesario conectarla a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un recurso de última instancia. Su hijo, quien sufrió fracturas graves en las piernas, fue diagnosticado posteriormente con autismo severo debido al trauma del accidente.
Este trágico suceso ocurrió el 26 de mayo de 2023 y desde entonces, Karla y su hijo acudían a terapias y consultas en el hospital, con el fin de tener una buena recuperación.
Además, iniciaron el proceso de indemnización por la responsabilidad del conductor del dumper, quien no contaba con capacitación ni licencia para manejar el vehículo, que tampoco se encontraba en buenas condiciones mecánicas.
El muro burocrático: les cancelan su visa
Pese a tener un caso legal activo y una necesidad médica documentada de terapias pulmonares, vestibulares y físicas especializadas que no existen en su natal Sonora, Karla y su esposo, Daniel Cota, fueron retenidos en diciembre de 2025 al intentar renovar su permiso de estancia (de seis meses) con un oficial de migración.
Este trámite ya lo habían hecho en varias ocasiones y no habían tenido problema alguno. Siempre dijeron la verdad, se quedarían en el país por el tiempo permitido en el permiso para recibir la atención médica que necesitaban ella y su hijo.

Sin embargo, en esta ocasión, la mujer oficial los empezó a cuestionar y los trataron de una manera denigrante, de acuerdo con Karla, ya que los separaron, los metieron a una pequeña celda, sin suéter, a pesar de las bajas temperaturas y sin agua para tomar.
“Me revisaron como si tuviera droga… nos encadenaron, nos pusieron esposas a mí y a mi esposo”, relató.
Además, a pesar de mostrar las cartas médicas y la evidencia de su incapacidad pulmonar (que le impide incluso viajar en avión), las autoridades cancelaron sus visas de turista y les impusieron un castigo de 5 años.
Un número más en la cuota de ICE
Karla preguntó si habría una solución para lo que sucedió, ya que contaba con las pruebas suficientes, como cartas de los médicos, así como la documentación del caso judicial por el accidente, con el que estaban a punto de recibir una indemnización, que justifica que es necesario su ingreso a Estados Unidos.
Únicamente le dijeron que podía solicitar de nuevo una visa de turista para ella y su esposo, ya que su hijo es ciudadano estadounidense.
Así lo hizo, en enero de este año. En el Consulado de Estados Unidos en Hermosillo, recibieron su petición y le comentaron que, por el castigo de cinco años, tenía que pedir un perdón.
Aunque a su parecer, no hizo nada malo, lo solicitó. Al pasar las semanas le informaron que su perdón había sido negado, por lo que no tendría visa nuevamente y no podría ingresar al país.
Karla consideró que la negación de su perdón migratorio y la cancelación de su visa se deben a que las autoridades de inmigración tienen que cumplir con una cuota de deportaciones.

Además, un experto en inmigración le comentó que las autoridades migratorias tienen que alcanzar un número determinado de deportados. La madre de familia mencionó que el nuevo gobierno está revisando estas situaciones y que a ella le “tocó” ser parte de esa cuota.
“Yo siempre hice las cosas bien, siempre dije a lo que iba, siempre me habían dado el permiso de 6 meses. Todos los gastos médicos yo los cubrí, incluído el nacimiento de mi hijo. Me dicen que fui un número más en sus cuotas”, expresó.
Su salud está en deterioro
Desde su expulsión a Ciudad Obregón, la salud de Karla ha decaído rápidamente. Sin acceso a la tecnología médica de St. Joseph’s Hospital y Banner Health, ha comenzado a sufrir caídas por la falta de terapia vestibular y corre el riesgo de una recaída pulmonar fatal.
“Mi vida depende de la atención médica en Estados Unidos… Les suplico que nos den una visa humanitaria. Tengo un niño chiquito que depende de su mamá para salir adelante”, imploró Karla.
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Además del aspecto de salud, la familia no puede acceder a la indemnización legal ganada tras el accidente, ya que el proceso requiere que Karla y su hijo, ciudadano estadounidense, se presenten ante un juez en Arizona para formalizar los fideicomisos correspondientes.












