Un gran jurado descartó una acusación formal contra Mark Kelly y los congresistas que participaron en un polémico video dirigido a las fuerzas armadas. FOTO: Oscar Ramos / Prensa Arizona
El senador Mark Kelly, excapitán naval y astronauta, resistió esta semana un doble embate del gobierno federal: el Departamento de Justicia fracasó en obtener una acusación formal en su contra y el rechazo de un gran jurado devolvió el caso al cajón de las derrotas políticas.
Kelly, junto a otros cinco legisladores con experiencia militar o de inteligencia, publicó en noviembre un video de noventa segundos y en él recordaban a las Fuerzas Armadas que “pueden rechazar órdenes ilegales” y que las amenazas a la Constitución “no vienen solo del extranjero, sino también de casa”.
El presidente Trump calificó el mensaje como “sedicioso” y exigió consecuencias penales; la fiscalía del Distrito de Columbia, liderada por Jeanine Pirro, presentó cargos por conspiración sediciosa ante un gran jurado.
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Los jurados ciudadanos, sin embargo, rechazaron la imputación; el dictamen, conocido en la jerga legal como “no bill”, representa un revés inusualmente frecuente en los intentos del gobierno por perseguir a opositores políticos.
Kelly reaccionó con inmediatez y crudeza: “Esto es un abuso de poder escandaloso por parte de Donald Trump y sus secuaces” y agregó que “no fue suficiente que Pete Hegseth me censurara y amenazara con degradarme, ahora resulta que intentaron imputarme un delito”.
El senador de Arizona ya había demandado al secretario de Guerra el 12 de enero; la acción legal sostiene que la censura y el intento de reducir su rango de retiro y con ello su pensión, son represalias inconstitucionales contra un legislador en ejercicio.
El equipo legal de Kelly argumenta que el Pentágono carece de autoridad estatutaria para revisar el grado militar de un oficial retirado con base en discursos pronunciados quince años después de dejar el servicio activo; la demanda invoca la Primera Enmienda y la cláusula de Debate o Discurso.
La congresista Elissa Slotkin, también blanco del fallido procesamiento, celebró que “un grupo de ciudadanos anónimos defendió el estado de derecho y determinó que este caso no debía seguir adelante”
Slotkin confió en que el revés ponga fin a “esta investigación politizada de una vez por todas”.
El representante Ryan Zinke, exmiembro de fuerzas especiales, había encabezado la ofensiva republicana contra los seis legisladores; presentó una resolución de censura y aplaudió la decisión de Hegseth de “tomar el siguiente paso necesario” para degradar a Kelly.
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Sin embargo, los hechos tomaron un rumbo opuesto al deseado por la Casa Blanca; el gran jurado no solo declinó procesar, sino que asestó un golpe a la narrativa de que el video constituía insubordinación castrense.
Kelly, quien sirvió veinticinco años en la Marina y voló en dos misiones del transbordador espacial, enfrenta ahora una encrucijada que trasciende su pensión; su batalla judicial definirá si un veterano que ocupa un escaño en el Capitolio puede ser castigado por recordar a las tropas la diferencia entre una orden legal y una ilegal.












