La resiliencia y las formas de responder ante una crisis, como cuando la vida no pregunta si estamos listos. Simplemente cambia.
Por Guillermo Ontiveros / Tanatologo Clinico
Quienes logran levantarse no lo hacen porque sufran menos, sino porque encuentran maneras de comprender su experiencia, darle un sentido y acompañarse con mayor compasión.
La diferencia no siempre está en lo que ocurre, sino en cómo nos tratamos a nosotros mismos mientras ocurre. Algunas personas intentan escapar de la tristeza o ignorarla. Otras se detienen, reconocen lo que duele y poco a poco aprenden a convivir con ello. Ese gesto de reconocer lo que sentimos sin negarlo suele ser uno de los primeros pasos hacia la resiliencia.
Ser resiliente no significa ser invulnerable ni “poner buena cara”. Significa permitirnos sentir, hablar de lo que vivimos, pedir ayuda cuando es necesario y
Puede hacerlo con una pérdida, una enfermedad, una ruptura, un accidente o una situación que no esperábamos. Frente a estos momentos, algunas personas parecen derrumbarse mientras otras logran levantarse con una fuerza inesperada.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿por qué ocurre esa diferencia?
La respuesta no está en la suerte ni únicamente en el carácter, sino en algo que conocemos como resiliencia: la capacidad de adaptarnos y continuar después de experiencias difíciles. La resiliencia no es un escudo contra el dolor. No significa no sufrir. Significa aprender a caminar con ese dolor sin quedar paralizados por él.
Las personas no se rompen porque sientan demasiado, sino porque en muchos casos no saben cómo sostener lo que sienten.
reconstruirnos paso a paso. La resiliencia no aparece de un día para otro; se cultiva con hábitos y decisiones cotidianas: cuidar el descanso, mantener vínculos que nos apoyen, encontrar momentos de calma y tratarnos con mayor paciencia.
También es importante recordar que nadie construye resiliencia completamente solo. Las personas necesitamos comunidad. Necesitamos vínculos que escuchen, que acompañen y que nos recuerden que no tenemos que atravesar los momentos difíciles aislados. En muchos casos basta una presencia sincera, alguien que diga “aquí estoy”, para que empiece a surgir una nueva forma de sostener la vida.
Recibe alertas de última hora directo en tu celular. ¡Únete a nuestro canal exclusivo de WhatsApp!
Cuando atravesamos una crisis, no siempre podemos cambiar lo que ocurrió. Sí podemos decidir cómo relacionarnos con lo que sentimos y qué hacemos con esa experiencia. Algunas heridas dejan cicatrices, pero también abren espacio para una comprensión más profunda de nosotros mismos.
tanatologiaclinica.info@gmail.com
2517 N 7th St Phoenix, AZ 85006
623 252 56 17











