El mayor evento del cine, los Premios Oscar 2026, dejarán de transmitirse en ABC, a partir del 2029. Foto: Cortesía / Facebook The Academy
El mayor evento del cine abandona la televisión tradicional, en un movimiento que redefine el consumo cultural y marca el fin de una era para Hollywood y la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas anunció un acuerdo multianual que otorga a YouTube los derechos exclusivos globales de los premios Oscar a partir de 2029.
Este histórico cambio pone fin a una relación de décadas con ABC, cadena que transmitirá la ceremonia hasta la edición del centenario en 2028.
La decisión refleja una transformación profunda en la industria del entretenimiento, impulsada por el declive en las audiencias lineales y el poder financiero de las plataformas digitales.
Según informes, YouTube superó ofertas de ocho cifras de Disney/ABC y NBCUniversal, pagando una suma de nueve cifras por los derechos.
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La Academia justificó el cambio señalando que la asociación “permitirá ampliar el acceso al trabajo de la Academia a la mayor audiencia mundial posible”.
El traslado a YouTube significa que, a partir de 2029, la ceremonia será transmitida en vivo y de forma gratuita a más de dos mil millones de usuarios en todo el mundo.
Esto incluirá no solo la gala principal, sino también una “cantidad significativa de contenido relacionado”, como la alfombra roja, los anuncios de nominaciones y eventos educativos.
Para YouTube, este acuerdo representa la consolidación de su dominio en el ecosistema de video; su CEO, Neal Mohan, declaró que los Oscar son “una de nuestras instituciones culturales esenciales”.
Este giro estratégico ocurre mientras la industria debate el futuro de la distribución cinematográfica y el significado de una “película de Oscar”.
Un contraste notable es el camino recorrido por Anora, ganadora del Oscar a Mejor Película en 2025, esta cinta independiente de Sean Baker, protagonizada por Mikey Madison, sigue el modelo tradicional: se estrenó en el Festival de Cine de Cannes (donde ganó la Palma de Oro), luego llegó a los cines en octubre de 2024 y finalmente se estrenó en streaming en Hulu en marzo de 2025.
El éxito de Anora, una comedia dramática sobre una trabajadora sexual que se casa con el hijo de un oligarca ruso, demostró la vitalidad del cine independiente en la era actual.
Baker, al recibir la Palma de Oro en Cannes, defendió con vehemencia la experiencia teatral, argumentando que “el futuro del cine está donde empezó: en una sala de cine”.
Esta postura choca directamente con la nueva realidad que abrazan los Oscar, que buscarán a su audiencia global precisamente en los dispositivos personales que Baker critica.
La mudanza también concede a la Academia un control creativo sin precedentes sobre la producción del espectáculo, pues YouTube es libre de las restricciones de horario y formato de la televisión abierta, la ceremonia “puede tener cualquier duración” y la Academia “probablemente tiene carta blanca para hacer lo que quiera”.
Esta libertad resuelve años de desacuerdos con ABC sobre la duración del show y los premios a presentar.
Las reacciones dentro de la industria han sido de asombro y escepticismo y algunos se preguntan si la ceremonia tendrá el mismo impacto cultural en una plataforma asociada más con contenido de creadores que con el cine hollywoodense.
El guionista Daniel Kunka resumió en X el sentir de muchos tradicionalistas al comentar: “Que YouTube transmita los Oscar es como estrechar la mano de la persona que está tratando de matarte”.
Para Disney y ABC, la pérdida de los Oscar, aunque simbólicamente significativa, llega en un momento de reevaluación financiera, pues la empresa consideró que el evento “no ha sido un generador de dinero como lo fue antes” y no estuvo dispuesta a pagar en exceso por los derechos.
ABC seguirá concentrada en otros grandes eventos en vivo, como los Grammy, que adquirió recientemente.
El desafío logístico para YouTube es considerable, ya que la plataforma no tiene la infraestructura de producción para eventos en vivo que tienen Netflix o Amazon.
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Sin embargo, dispondrá de tres años para construir un equipo capaz de producir uno de los espectáculos más complejos del mundo.
Este movimiento recuerda a cuando Fox obtuvo los derechos de la NFL en 1994 sin tener una división deportiva, un riesgo que finalmente definió a Fox Sports.












