Donald Trump viajó desde Miami para recibir los restos de los soldados caídos en el ataque con drones del 1 de marzo en Kuwait; vestía un traje azul y una gorra blanca con la inscripción “USA”, idéntica a la que vende en su sitio web de campaña. CORTESIA: The White House
Donald Trump asistió a la transferencia digna usando una gorra que nunca se quitó durante el solemne acto
La llegada de los restos de seis militares estadounidenses muertos en la guerra contra Irán desató una controversia sobre el protocolo y el respeto debido a la conducta del presidente Donald Trump durante la solemne ceremonia, el mandatario asistió a la transferencia digna en la Base de la Fuerza Aérea Dover usando una gorra blanca con la leyenda “USA” que forma parte de su mercancía oficial, valorada en 55 dólares, y nunca se la quitó mientras los féretros cubiertos con banderas eran transportados ante él.

Trump viajó desde Miami, donde celebraba una cumbre con líderes latinoamericanos en su resort de Doral, para recibir los restos de los soldados caídos en el ataque con drones del 1 de marzo en Kuwait; vestía un traje azul con corbata roja y una gorra blanca y dorada con la inscripción “USA”, idéntica a la que vende en su sitio web de campaña.
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Los fallecidos fueron el mayor Jeffrey O’Brien, de 45 años; el capitán Cody Khork, de 35; el suboficial jefe Robert Marzan, de 54; la sargento primera Nicole Amor, de 39; el sargento primera Noah Tietjens, de 42; y el sargento Declan Coady, de apenas 20 años; todos pertenecían al 103 Comando de Sostenimiento con base en Iowa.
La violación del protocolo militar, que establece que los civiles deben descubrirse la cabeza como señal de respeto, provocó reacciones inmediatas; el gobernador de California, Gavin Newsom, calificó a Trump como “un hombrecito asqueroso”, mientras que el ex presidente del Comité Nacional Republicano Michael Steele exigió que se quitara la gorra.
La cadena Fox News intentó minimizar la controversia emitiendo imágenes de una transferencia anterior, de diciembre de 2025, donde Trump aparecía sin gorra; el programa “Fox & Friends” tuvo que disculparse al día siguiente cuando usuarios descubrieron el engaño, admitiendo que mostraron material de archivo.
El contraste con reacciones pasadas resulta inevitable: en 2014, el presidente Barack Obama fue objeto de días de cobertura mediática histérica por usar un traje color café durante una conferencia de prensa sobre la guerra contra el Estado Islámico, mientras republicanos cuestionaban su respeto por la presidencia.
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Igualmente revelador resulta el caso de Colin Kaepernick, el mariscal de campo que en 2016 comenzó a arrodillarse durante el himno nacional para protestar por la brutalidad policial contra la comunidad afroamericana; la reacción de la derecha fue fulminante, con Trump pidiendo que los jugadores buscaran otro país donde manifestarse.
Kaepernick jamás volvió a ser contratado pese a su talento, destruyendo su carrera por un gesto pacífico de conciencia social; Trump, al ser consultado sobre la posibilidad de regresar a Dover para más ceremonias, respondió con naturalidad: “Seguro que odiaría hacerlo, pero es parte de la guerra”.
Añadió que “es la parte triste de la guerra, la parte mala de la guerra” y reconoció que “probablemente habrá más” bajas antes de que termine el conflicto que, según sus cálculos, podría extenderse por cuatro o cinco semanas; los soldados merecían un comandante en jefe que pudiera gestionar el mínimo de quitarse una gorra.












