En entrevista con Prensa Arizona, Nancy, la madre de su hijo relata la impotencia que siente Rudy Zamacona al no poder estar con su niño. Foto: Facebook Rudy Zamacona
Rudy Zamacona lleva casi dos semanas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Lo más difícil para él no son los malos tratos que recibe en el centro de detención de Eloy, sino estar separado de su hijo más pequeño de tan solo 7 años.
En entrevista con Prensa Arizona, Nancy, la madre de su hijo relata la impotencia que siente Rudy al no poder estar con su niño, especialmente en estos momentos en los que se encuentra en una situación de enfermedad.
“Él está desesperado. Me habla llorando porque sabe que siempre estaba con el niño cuando se enfermaba. Rudy era quien lo vestía, quien le lavaba la cara para ir a la escuela… sentir que no puede hacer nada lo está consumiendo”, relató Nancy.
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La desesperación de Rudy también se da porque su niño pequeño pregunta por él. Al no verlo a diario, como lo hacía, su ausencia ha sido muy grande para él.
Nancy cuenta que, incluso, el menor abraza una almohada y le habla como si fuera su papá y le dice “Te amo”.
“Él me dice que su papá tiene frío y no tiene cama. Pone una almohada en la pared y le dice ‘duérmete papá, I love you’. Me rompe el corazón”, confiesa Nancy.
Rudy tiene otros tres hijos que también sufren su ausencia y están haciendo todo por que regrese y puedan compartir tiempo con él.
Dos semanas de ‘infierno’
Zamacona había vivido en Estados Unidos por más de 20 años, tiene cuatro hijos y ha vivido de buena manera. De acuerdo con la madre de su hijo pequeño, no ha cometido infracción alguna ni se ha visto envuelto en algún problema con la ley… excepto su estatus en el país.
Cuando inició la segunda administración de Donald Trump y se endurecieron los operativos migratorios, él decidió apoyar a su comunidad, a pesar de los riesgos que esto conllevaba y reportaba en redes sociales cuando veía a oficiales de ICE o tenía conocimiento de algún operativo, con el fin de alertar a las personas.
El pasado 6 de abril, afuera de su departamento, un agente de inmigración le exigió una identificación oficial expedida por el gobierno estadounidense, pero al no contar con ella se negó.
Los oficiales rompieron la ventana de su automóvil y lo sacaron a la fuerza el pasado 6 de febrero. Desde entonces, Rudy Zamacona ha estado en dos centros de detención de ICE.
Desde su arresto, fue trasladado al centro de Florence, pero en días pasados lo movieron a Eloy. En este segundo, ha sufrido malos tratos, hambre y frío.
A la madre de su hijo pequeño, Nancy, le ha contado que para su traslado los movieron de lugar en lugar toda la madrugada, sin comida ni agua ni poder dormir.
“Los obligaron a ponerse su ropa vieja, con la que los detuvieron y los tuvieron parados haciendo fila por horas sin decirles a dónde los llevaban”, detalló.
Rudy pasó toda la noche, desde las 7 de la tarde hasta las 7 de la mañana del día siguiente, siendo movido de una cárcel a otra. Lo llevaron por tres centros diferentes antes de llegar a su destino final. En todo ese tiempo, ni él ni los otros hombres pudieron dormir ni un solo minuto.
Cuando por fin llegó a Eloy y pudo llamar a su familia, agotado y cansado: “Fue un trato muy duro, muy difícil para él y los demás”.
Sin esperanzas de permanecer en el país
Los momentos difíciles de la familia no parece que se terminen pronto. Nancy se ha asesorado con varios abogados, pero ninguno le da a Rudy la esperanza de que lo liberen y permanezca en el país junto a su hijo.
Además, la familia deberá reunir cerca de 15 mil dólares para pelear un recurso de Habeas Corpus y detener la deportación.
Rudy se dedicaba a la reparación de aires acondicionados y debido a que fue detenido, dejó de ganar dinero, por lo que Nancy se ve en la difícil tarea de ver cómo puede apoyar al padre de su hijo.
Además, existe el temor de que Rudy sea trasladado a Texas, un estado donde, según sus asesores legales, las posibilidades de éxito para un recurso de Habeas Corpus son nulas.
Ante la desesperación y el maltrato físico, Rudy contempla solicitar la salida voluntaria, una opción que, aunque dolorosa, pondría fin a su cautiverio inmediato, pero que podría separarlo de su familia por años.
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“Rudy está desesperado, ya no quiere estar ahí detenido, a lo mejor firma alguna salida voluntaria, pero los abogados le aconsejan que no firme una deportación, porque ya no podría volver bien”, explicó Nancy,
Rudy Zamacona vive en estos momentos lo que miles de inmigrantes están pasando en la administración de Donald Trump. El endurecimiento de las medidas migratorias y los operativos ha dejado a miles de familias separadas en todo el país, así como a hombres de familia, madres, hermanos, hermanas, encerrados en un centro de detención con tratos inhumanos.












