El senador Mark Kelly señaló el abuso de poder del Secretario de Defensa y el propio Presidente para perseguirlo. CORTESIA: Mark Kelly / Facebook
Una investigación militar sin precedentes amenaza al senador Mark Kelly, un héroe de guerra y exastronauta de Arizona; el Pentágono, dirigido por el secretario de Defensa Pete Hegseth, evalúa sanciones que podrían llegar hasta un consejo de guerra.
La polémica estalló tras un video donde Kelly y otros legisladores recordaron a los militares su deber de rechazar órdenes ilegales; la administración Trump calificó el mensaje como “comportamiento sedicioso al más alto nivel” y republicó una publicación que sugería que por ese comportamiento “debería ser colgado”.
La respuesta de Kelly ha sido feroz y personal: “Debería dar escalofríos a todo estadounidense patriota que el presidente y el secretario de defensa abusen de su poder para perseguirme”, declaró el senador, veterano de la Marina con veinticinco años de servicio.
Te puede interesar: Susie Wiles, jefa de Gabinete, expone grietas en la Casa Blanca
Su historial contrasta brutalmente con el de sus acusadores; Kelly fue piloto de combate en la Operación Tormenta del Desierto, voló treinta y nueve misiones de combate y acumuló más de cinco mil horas de vuelo.
Posteriormente, se convirtió en astronauta de la NASA y comandó transbordadores espaciales, forjando una biografía de servicio y logros incuestionables.
Quienes lo acusan, sin embargo, tienen un pasado muy distante del uniforme y del deber,Donald Trump evitó el reclutamiento durante la guerra de Vietnam en cinco ocasiones consecutivas.
Trump obtuvo diferimientos por estudios y uno médico definitivo por un diagnóstico de espolones en los talones, lo que lo eximió del servicio y esta historia de evasiones resurge ahora en medio del conflicto con el condecorado capitán de navío.
Por su parte, Pete Hegseth, aunque es veterano del ejército con despliegues en Irak y Afganistán, arrastra un pasado personal turbulento.
Hegseth enfrentó cargos por agresión doméstica que finalmente fueron retirados, y se ha informado sobre acuerdos de confidencialidad por acusaciones de agresión sexual, cuestionando su idoneidad moral para liderar la investigación.
La paradoja es profunda: Hegseth persigue a Kelly por afirmar un principio que él mismo defendió públicamente años atrás, cuando instaba a los militares a cuestionar órdenes.
La base legal de la investigación es frágil y genera alarma constitucional; los abogados de Kelly han advertido que cualquier acción sería “inconstitucional y un abuso extraordinario de poder”.
Expertos jurídicos subrayan que los miembros del Congreso gozan de protecciones por sus declaraciones en el ejercicio de sus funciones, lo que hace inédita la amenaza de un consejo de guerra.
Este enfrentamiento trasciende lo personal y encapsula las divisiones más profundas de la sociedad estadounidense; opone el mérito y el sacrificio genuino contra el poder y la retórica vacía.
Mientras Kelly se prepara para “tomar todas las acciones legales apropiadas”, el país observa cómo se redefine el límite entre la disidencia patriótica y la sedición.
¡Únete a nuestro canal de WhatsApp! Entérate primero que nadie de las noticias
La integridad de las Fuerzas Armadas y la independencia del Poder Legislativo están en juego en este pulso; el resultado sentará un precedente crucial sobre quién puede hablar en nombre del deber y el honor en Estados Unidos.
El capitán Mark Kelly, con sus medallas y sus viajes al espacio, se erige como el símbolo de un tipo de patriotismo que sus acusadores, por historia o por acción, nunca han podido encarnar.












