El jugador de los Diamondbacks recibe su primer reconocimiento en las Mayores
Ildemaro Vargas nunca había vivido una semana así.
En su décima temporada en las Grandes Ligas, el infielder de los Arizona Diamondbacks fue galardonado con el premio al Jugador de la Semana de la Liga Nacional, un reconocimiento que corona una irrupción ofensiva tan inesperada como electrizante.
La distinción, correspondiente al período del 20 al 26 de abril, premia el momento dulce de un pelotero que se ha convertido en la chispa que enciende la alineación de los D-backs cuando más lo necesitaban.
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Los números que obtuvo Vargas durante esos cinco días rozan lo irreal: bateó para un promedio de .364, con un doble, un triple y cuatro vuelacercas, remolcó doce carreras —la mejor marca de todas las Grandes Ligas— y registró un porcentaje de embasarse más slugging (OPS) de 1.409.
Sus veintitrés bases totales lo situaron en el tercer puesto de todo el béisbol, y sus seis extrabases empataron en el segundo lugar.
Fue, en definitiva, una exhibición de poder y oportunismo que nadie veía venir en un jugador de perfil eminentemente defensivo.
La explosión tuvo su punto culminante con tres partidos consecutivos de al menos tres carreras impulsadas: tres el 21 de abril ante los Medias Blancas de Chicago, cinco al día siguiente contra el mismo rival, y cuatro el 26 de abril frente a los Padres de San Diego.
Con ello, Vargas se unió a Paul Goldschmidt (2015) y Eugenio Suárez (2025) como los únicos D-backs en la historia capaces de firmar cuatro o más encuentros de tres remolcadas dentro de los primeros treinta partidos de una temporada, además, hacia una década que un miembro de la franquicia no conectaba cuatro jonrones en un lapso de cinco choques.
Más allá de los galardones, lo que ha levantado al Chase Field de sus asientos es la racha de hits que acompaña al venezolano: acumula veintitrés juegos consecutivos conectando de imparable desde el 26 de septiembre de 2025, la cadena activa más extensa de las Mayores.
De ellos, veinte los ha encadenado en este arranque de campaña, lo que iguala la segunda mejor marca para un inicio de temporada desde 1998 —solo por detrás de los 23 de Édgar Rentería en 2006— y empata con los 20 de Pablo Sandoval en 2012.
En los anales de la organización, Vargas ya inscribe su nombre junto a leyendas como Luis González (30 en 1999), Tony Womack (24 en 2000), Danny Bautista (21 en 2004) y Ketel Marte (21 en 2024).
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Lo llamativo del caso es que Vargas llegó a los D-backs sin hacer ruido, un veterano de 34 años cuyo valor principal parecía residir en la solidez de su guante; sin embargo, la lesión de Carlos Santana y la necesidad de cubrir la inicial abrieron una puerta que él ha derribado a batazo limpio.
Compartiendo a ratos el guante dorado del propio Santana con su compañero José Fernández, Vargas ha respondido con una producción ofensiva que nadie en la gerencia se atrevía a pronosticar y que ha inyectado energía a un lineup que por momentos se veía huérfano de remolcadores.
El mánager Torey Lovullo, aunque no ha emitido declaraciones públicas específicas sobre el premio, ha dejado entrever en semanas anteriores su satisfacción por la capacidad de adaptación del infielder.
La directiva, mientras tanto, observa con satisfacción cómo un fichaje de perfil bajo se transforma en el motor del equipo, justo en un abril que ha servido para que los D-backs se mantuvieran a flote en una división Oeste cada vez más competitiva.
Para Vargas, el premio de Jugador de la Semana no solo es el primero de su carrera después de una década en las Mayores, sino la confirmación de que el trabajo silencioso y la perseverancia pueden alumbrar, incluso en la recta final de un camino que parecía destinado a papeles secundarios.












