Phoenix se prepara ante una posible escasez de agua, señaló la alcaldesa Kate Gallego, ante creciente incertidumbre sobre acuerdo del Río Colorado. CORTESIA: Kate Gallego / Prensa Arizona
La alcaldesa de Phoenix, Kate Gallego, junto con el Concejo Municipal y los directores de los departamentos de Servicios de Agua y Recursos Hídricos, revisaron este lunes las estrategias de preparación ante la creciente incertidumbre sobre el futuro del río Colorado.
El encuentro sirvió para reafirmar que la ciudad lleva décadas anticipándose a una posible reducción de las asignaciones de agua y para alertar de que la emergencia climática exige redoblar la conservación y la inversión en infraestructura.
La sesión de trabajo se produce en un momento de elevada tensión hídrica, mientras los siete estados que dependen de la cuenca del Colorado fracasan en alcanzar un nuevo acuerdo de reparto antes de que expiren las reglas actuales en 2027, y en medio de las advertencias de la Oficina de Reclamación sobre la posibilidad de cortes más profundos.
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Phoenix recibe aproximadamente el 40 por ciento de su suministro del Colorado, aunque la mayor parte del agua que consume procede de los ríos Salt y Verde.
“Phoenix se ha estado preparando para tiempos de escasez durante décadas, y seguimos afinando nuestras estrategias de conservación y gestión”, afirmó la alcaldesa Gallego.
La mandataria detalló que la ciudad: “Ha almacenado cantidades significativas de agua bajo tierra, ha realizado mejoras en la infraestructura que nos permiten mover el agua donde se necesita, ha redoblado los esfuerzos de conservación y ha apoyado la restauración forestal que protege la salud de las cuencas hidrográficas críticas”.
Gallego añadió que Phoenix lidera el desarrollo de una planta regional de purificación avanzada que abastecerá a los municipios del área metropolitana hacia el final de la década.
La vicealcaldesa Kesha Hodge Washington, en su calidad de miembro de la Asociación de Usuarios de Agua Municipales de Arizona, defendió los planes para salvaguardar el Colorado, mientras que la concejal Laura Pastor advirtió del impacto económico de la crisis climática en el precio del suministro.
“Cada año de sequía prolongada aumenta el costo del agua limpia y fiable. Por eso la inversión continua y la conservación son esenciales”, señaló Pastor.
En el mismo sentido se pronunció la concejal Betty Guardado, quien vinculó la conservación con la protección del futuro y la estabilidad de las familias, y el concejal Kevin Robinson, que recalcó que preservar el Colorado debe ser “una prioridad absoluta para cada habitante de Phoenix”.
La concejal Anna Hernández introdujo un matiz crítico al reclamar que “debemos centrar a las naciones tribales como líderes en la gobernanza del agua y enfrentar las desigualdades de nuestro sistema actual, donde los grandes usuarios consumen enormes cantidades mientras a los residentes comunes se les pide que conserven más y paguen más”.
Hernández exigió además frenar los desarrollos que consumen agua de forma intensiva, como los centros de datos, y defendió que “el agua no es una mercancía: es sagrada, es un sistema vivo”.
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El Departamento de Servicios de Agua recordó las múltiples herramientas con las que Phoenix enfrenta un escenario de menor asignación: almacenamiento subterráneo, nuevos puntos de acceso al agua subterránea, ampliación de la infraestructura para mover el recurso dentro del sistema y la iniciativa Pure Water Phoenix, que proporcionará una fuente local resistente a la sequía. Asimismo, se actualizó el Plan de Gestión de Sequías y se presentó un esquema voluntario de compartición de agua a nivel estatal.
Gallego insistió en que “Phoenix no debe ser castigada por planificar” y subrayó que la ciudad lleva décadas “almacenando agua, construyendo infraestructura contra la sequía y forjando alianzas regionales”.












