Una inundación súbita provocada por un colapso de hielo y roca azotó el 26 de agosto la frontera entre Nepal y Tíbet, destruyó comunidades e infraestructura y dejó cientos de muertos y desaparecidos; los equipos de rescate continúan trabajando en condiciones de alto riesgo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nepal informó este jueves que 359 cuerpos habían sido recuperados en las zonas afectadas y que 596 personas de 33 países permanecían desaparecidas; las autoridades advirtieron que el balance todavía puede aumentar.
En China, las autoridades reportaron 558 desaparecidos en la región del Tíbet, incluidos 260 extranjeros; reportes internacionales situaron el número total de personas no localizadas en ambos lados de la frontera por encima de 900. Las cifras continúan actualizándose.
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El desastre se concentró en el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde una súbita crecida ingresó al río Bhote Koshi alrededor de las 9:15 de la mañana y golpeó rápidamente las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi.
La Cruz Roja de Nepal informó que la corriente alcanzó olas estimadas de ocho a diez metros en algunos puntos; el agua y los escombros dañaron viviendas, mercados, carreteras, puentes, instalaciones policiales y proyectos hidroeléctricos, dejando zonas incomunicadas.
Las investigaciones científicas modificaron la explicación inicial del fenómeno. Aunque primero se registró una señal sísmica, análisis posteriores del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia concluyeron que no correspondía a un terremoto tectónico, sino al colapso de un enorme bloque de hielo y roca.
De acuerdo con esa reconstrucción, la masa desprendida cayó desde una zona glaciar, generó un deslizamiento y bloqueó temporalmente el río Lhende Khola; después, la ruptura de esa barrera natural liberó una gran cantidad de agua, lodo y rocas hacia las comunidades situadas aguas abajo.
La catástrofe tiene además una dimensión internacional. Nepal reportó 596 extranjeros desaparecidos, entre ellos 178 ciudadanos de India, 100 de China, 66 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia y 33 del Reino Unido; la lista incluye personas de 33 países.
Entre los ciudadanos estadounidenses, reportes a la prensa señalaron que aproximadamente 90 permanecían sin localizar este jueves, mientras tres habían sido rescatados; no se habían confirmado fallecimientos de ciudadanos estadounidenses al momento de esas actualizaciones.
Muchos de los extranjeros se encontraban en la región por viajes y peregrinaciones hacia el monte Kailash, uno de los lugares sagrados más importantes del Himalaya para varias religiones; la emergencia también afectó rutas utilizadas por turistas y peregrinos internacionales.
Los trabajos de rescate enfrentan serias dificultades debido a la destrucción de carreteras, puentes y sistemas de comunicación. En Nepal, decenas de elementos de seguridad fueron desplegados y más de un centenar de personas fueron evacuadas por vía aérea desde algunas áreas afectadas.
Las autoridades también mantienen vigilancia sobre posibles nuevas inundaciones. Después del colapso se formaron o ampliaron acumulaciones de agua y sedimentos que podrían provocar nuevos desbordamientos si alguna barrera natural se rompe; el riesgo alcanza zonas ubicadas aguas abajo.
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El fenómeno ha llamado nuevamente la atención sobre la vulnerabilidad de los Himalayas frente a los cambios ambientales. Especialistas citados en reportes a la prensa señalan que el calentamiento regional puede acelerar el retroceso de los glaciares y aumentar la inestabilidad de hielo, roca y permafrost; no obstante, todavía se investigan las causas específicas del colapso.
Nepal permanece en emergencia mientras continúan la búsqueda de desaparecidos, la recuperación de cuerpos y la distribución de ayuda. Organizaciones humanitarias ya comenzaron a proporcionar alimentos, agua y refugio temporal; gobiernos extranjeros también ofrecen asistencia para localizar a sus ciudadanos y apoyar las operaciones.
La tragedia mantiene un balance provisional y puede sufrir nuevas modificaciones durante las próximas horas. Por ahora, los datos oficiales muestran una emergencia de gran magnitud causada por un colapso glaciar y un posterior flujo de agua, lodo y escombros, con graves consecuencias humanas y materiales en Nepal y Tíbet.












