Un voraz incendio forestal ha asolado la pintoresca isla de Maui en Hawaii, dejando a su paso 55 víctimas fatales hasta el momento y un número indeterminado de heridos. La noticia ha causado conmoción y preocupación en la comunidad local y más allá de las fronteras de la isla.
El alcalde de Maui, Richard T. Bissen Jr., anunció la trágica cifra y advirtió que podría aumentar mientras las autoridades continúan buscando sobrevivientes luego que finalmente se consumieron las llamas en la región.
El incendio, se propagó rápidamente debido a los fuertes vientos provocados por el huracán Dora, ha generado caos y desesperación en la población. Más de 2,100 personas han sido evacuadas hasta el momento para salvar sus vidas de las llamas destructivas. El alcalde Bissen expresó la dificultad de confirmar el alcance total de las víctimas, ya que aún están recopilando información y evaluando la situación.
Los equipos de bomberos y las autoridades trabajron incansablemente para contener el incendio, pero el fuego fue muy difícil de controlar debido a las condiciones climáticas adversas.
Las estructuras no han escapado del alcance del incendio, y las autoridades informaron que al menos 200 edificios han sido dañados o destruidos, no obstante, evaluar el alcance total de los daños llevará semanas o incluso meses y la recuperación podría tardar años.
El sistema hospitalario de Maui ha sido duramente golpeado por los heridos que han resultado del incendio. Sylvia Luke, gobernadora en funciones de Hawaii, declaró el estado de emergencia para los condados de Maui y Hawaii.
Además, se ha informado que el sistema de emergencias 911 no estaba operativo en ciertas áreas, generando preocupaciones adicionales en medio de la crisis.
La solidaridad y la ayuda no se han hecho esperar; el presidente Joe Biden y la primera dama, Jill Biden, expresaron sus condolencias a la población de Maui y prometieron ayuda federal para abordar la situación.
En tanto, la Guardia Nacional, la Guardia Costera y otros organismos han intervenido para apoyar en la respuesta y contención del incendio.
La devastación causada por este incendio ha llevado al gobernador de Hawaii, Josh Green, a presentar una solicitud de declaración presidencial de desastre, con el objetivo de asegurar una mayor asistencia federal.
Y es que el fuego no solo ha arrasado viviendas y estructuras, sino que también ha impactado la capacidad hospitalaria, el sistema de emergencias y la vida cotidiana de los residentes.