La declaración, que ha provocado una ola de indignación, se produce en un momento en que la inflación alcanzó el 3.8 por ciento anual. FOTO: Magnific
El presidente Donald Trump reconoció desde el jardín de la Casa Blanca que la situación financiera de los estadounidenses no le importa “ni un poco”, al ser cuestionado si el sufrimiento económico de las familias lo motivaba a buscar un acuerdo de paz con Irán.
La declaración, que ha provocado una ola de indignación, se produce en un momento en que la inflación alcanzó el 3.8 por ciento anual, su nivel más alto desde mayo de 2023 y la gasolina promedia 4.50 dólares por galón a nivel nacional y 4.99 en Arizona, según datos de la AAA y la Oficina de Estadísticas Laborales.
“No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. No pienso en nadie. Pienso en una sola cosa: no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear”, declaró Trump.
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La frase, pronunciada apenas unas horas después de que se conociera que los precios al consumidor en el área metropolitana de Phoenix subieron un 1.7 por ciento en los dos meses hasta abril y un 3.0 por ciento interanual, fue interpretada por la oposición como la confesión más descarnada de una política económica que ha disparado el costo de vida y aparentemente es sólo el comienzo de una situación que se avizora más difícil en los próximos meses.
En Arizona, el impacto es aún más severo, con la gasolina que ha subido más de un 55 por ciento desde que el conflicto bélico cerrara efectivamente el estrecho de Ormuz el pasado 28 de febrero.
El mismo día en que Trump desdeñaba el sufrimiento económico, líderes demócratas de Arizona exigieron a Andy Biggs, candidato republicano a la gubernatura, que rindiera cuentas por su respaldo incondicional a las políticas del presidente.
“En Washington, Andy Biggs ya votó a favor de la misma agenda imprudente, una que eleva los costos, amenaza la atención médica y perjudica a las familias trabajadoras para que los multimillonarios se enriquezcan más. Ahora quiere traer las mismas prioridades fallidas de Washington aquí mismo, a Arizona”, declaró el líder de la minoría demócrata en la Cámara estatal, Óscar De los Santos en conferencia.
De los Santos estuvo acompañado por el representante estatal Kevin Volk, quien advirtió: “Arizona no puede ni debe seguir el ejemplo del Congreso y de Andy Biggs. Este es un presupuesto que va contra los estudiantes de Arizona y sus familias, un presupuesto que va contra los empleos de Arizona”.
La trabajadora social Karin Kline añadió que “si Andy Biggs quiere apoyar estos recortes, entonces debería explicarlos públicamente. Debería explicar a las familias de Arizona por qué los multimillonarios merecen otra exención fiscal mientras los servicios para los niños y los trabajadores se ponen en la mesa de recortes”.

El presupuesto republicano, que la gobernadora Katie Hobbs vetó el pasado 6 de mayo por considerarlo “desequilibrado e imprudente”, contemplaba más de 600 millones de dólares en exenciones fiscales para multimillonarios, centros de datos e intereses especiales, mientras recortaba fondos para prevención de incendios, salarios de socorristas y servicios de protección infantil.
Biggs, quien calificó el plan de “sentido común” y acusó a Hobbs de bloquear el alivio fiscal, se negó a profundizar cuando el Yellow Sheet Report le preguntó por los detalles de los recortes que respalda.
La ofensiva demócrata contra Biggs se apoya también en el reciente fallo del Tribunal de Comercio Internacional que, el pasado 7 de mayo, declaró ilegales los aranceles del 10 por ciento que Trump impuso al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
La fiscal general Kris Mayes, que colideró la demanda junto con los fiscales de Oregón, California y Nueva York.
“El presidente Trump no puede inventarse poderes que la ley no le otorga. Estos aranceles ilegales estaban elevando los costos para las familias y las empresas de Arizona al tiempo que creaban caos e incertidumbre en toda la economía”, dijo.
La jueza Lisa Wang determinó que “la proclamación de aranceles del presidente es inválida y los aranceles impuestos a los demandantes no están autorizados por la ley”, al considerar que un déficit comercial no equivale al déficit de balanza de pagos que exige el texto legislativo.
Se trata de la segunda derrota judicial consecutiva para la estrategia arancelaria de Trump, después de que la Corte Suprema tumbara en febrero los gravámenes impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional.
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La eliminación de los aranceles devolvería aproximadamente 1,300 dólares anuales a cada hogar de Arizona, según estimó la fiscal Mayes, quien acumula ya 41 demandas contra la administración federal en apenas catorce meses.
Con la inflación devorando los salarios pues el crecimiento de los ingresos reales cayó a terreno negativo por primera vez en tres años, la ecuación económica se ha convertido en el principal lastre para los candidatos republicanos que, como Biggs, han respaldado sin fisuras las políticas de la Casa Blanca.












