El equipo de jóvenes demócratas tomó las calles y convenció a los residentes de Maryvale y Glendale de votar por una nueva propuesta en la legislatura de Arizona. CORTESIA: Alberto Flores / Facebook
Los candidatos demócratas Lisbeth Arescurenaga y Alberto Flores, quienes resultaron ganadores en las elecciones primarias del 21 de julio para la Cámara de Representantes de Arizona por el Distrito 24, que abarca Maryvale y el sur de Glendale en el condado de Maricopa, se perfilan como los virtuales representantes de una circunscripción con una población mayoritariamente latina (65 por ciento) y un registro de votantes con una ventaja demócrata de 18 puntos sobre el Partido Republicano, por lo que su triunfo en los comicios generales del 3 de noviembre se considera un mero trámite.
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Ambos candidatos, impulsados por una alianza progresista que busca renovar la bancada demócrata en la Legislatura estatal, han centrado su campaña en propuestas que abordan la crisis de vivienda, el acceso a la salud mental, el control de armas, la educación pública y la protección de las comunidades inmigrantes, temas que resuenan con fuerza en un distrito donde la mayoría de las familias trabajadoras enfrentan dificultades económicas y temores derivados de las políticas migratorias actuales.
Marcados por la inmigación
Arescurenaga, nacida en Perú y llegada a Estados Unidos a los 15 años, vivió indocumentada durante siete años y fue testigo de los efectos de la ley SB 1070, una de las medidas antiinmigrantes más restrictivas del país.
“Por miedo yo no hablaba, por miedo yo no caminaba, por miedo yo no abogaba, pero sin embargo otros lo hicieron por mí”, recordó en la entrevista con Prensa Arizona, donde también narró cómo, siendo madre soltera y trabajando como mesera, desarrollaba planes de escape cada vez que veía patrullas del sheriff cerca del restaurante donde laboraba.
La candidata, quien obtuvo una maestría en salud mental y trabajó como terapeuta con niños en el sistema de cuidado temporal y con víctimas de violencia doméstica, decidió lanzarse a la política tras sentirse impotente ante la falta de recursos psicológicos para las comunidades más vulnerables y después de que su representante estatal, la diputada Lydia Hernández, fuera acusada de tratar de ingresar a la Preparatoria Maryvale con una cuchilla tras un apuñalamiento, un hecho que Arescurenaga calificó como “re-traumatizante” para padres, profesores y estudiantes.
Vale señalar que Hernández, que fue desbancada en la elección interna, siempre ha negado los señalamientos y la postura del Phoenix Union al repecto fue algo vaga.
Flores, por su parte, es hijo de padres inmigrantes originarios de Caborca, Sonora, y creció en Phoenix en el seno de una familia trabajadora dedicada a la herrería y el torno.

A los 12 años, cuando la SB 1070 fue promulgada, presenció cómo las redadas sembraban miedo en su comunidad y decidió que dedicaría su vida al servicio público.
“Yo desde niño tomé la decisión que yo iba a dedicar mi vida al servicio público”, afirmó en la entrevista y relató cómo, a los 15 años, junto con su hermano, abandonó la escuela tradicional para estudiar en línea mientras trabajaba seis días a la semana en el taller familiar.
El negocio, sin embargo, no sobrevivió debido a los préstamos predatorios que tuvieron que tomar, una realidad que, según Flores, afecta a muchas familias del distrito.
Una nueva corriente demócrata
La elección primaria del Distrito 24 representó un punto de inflexión en la política local, ya que la diputada incumbente Lydia Hernández, quien buscaba la reelección, fue desplazada por Arescurenaga y Flores.
Ambos fueron respaldados por la senadora estatal Analise Ortiz y por una coalición de demócratas progresistas que impulsa la campaña “No Safe Seats” para desafiar a los legisladores que, según sus críticos, han votado con los republicanos en temas clave.
Hernández había estado en el ojo del huracán desde que, en marzo de 2025, fue señalada de ingresar a la preparatoria Maryvale con una cuchilla después de que un estudiante fuera apuñalado dentro del plantel.
El incidente generó una controversia que el distrito escolar resolvió vetando su entrada a los campus, una medida que Arescurenaga consideró como una confirmación de los hechos.
“Si esto no es real ¿Por qué el distrito la vetó para que no pueda entrar a las escuelas de las high schools?”, cuestionó Arescurenaga.
Cuando se les preguntó en qué espectro ideológico se ubican, ambos candidatos evitaron etiquetas rígidas, aunque reconocieron que sus posiciones son más progresistas dentro del Partido Demócrata.
Flores, quien estudió ciencias políticas en la Universidad Estatal de Arizona, declaró que sus valores están alineados con los de la “gente trabajadora” y que busca que los salarios sean justos, que el acceso a la salud no sea privatizado y que las escuelas públicas estén bien financiadas.
“En nuestro distrito estamos cansados de corporaciones que no nos pagan bien y no nos tratan bien, y ellos siguen teniendo más y más ganancias cada año”, afirmó, al tiempo que criticó a su oponente derrotada por recibir financiamiento de corporaciones y de la policía.
Arescurenaga, por su parte, señaló que la gente está “saturada con lo que están haciendo en el Partido Demócrata” y que la solución es elegir a “personas que se alinean con los valores que tenemos en estos momentos”.
Prioridades legislativas
Uno de los temas que Arescurenaga abordó con mayor pasión fue la crisis del cuidado infantil en Arizona, donde más de 10 mil niños se encuentran en listas de espera para acceder a guarderías subsidiadas por el Estado.
La candidata, que cuando estudiaba en el colegio comunitario pagaba un dólar la hora para que su hija asistiera al preescolar, lamentó que esos programas hayan sido eliminados tras los recortes presupuestales posteriores a la pandemia.
“En la legislatura esas son las cosas que quiero priorizar: el poder traer esos fondos a nuestras comunidades, el poder seguir invirtiendo en las escuelas públicas, el poder seguir ayudando a nuestros maestros”, declaró.
Arescurenaga agregó una crítica mordaz a quienes se dicen “provida”.
“Seguimos hablando de lo que es provida, provida, provida, pero la vida acaba cuando el niño nace. Eso no es justo”.
La candidata subrayó que la falta de acceso a cuidado infantil asequible es una de las razones por las que los jóvenes no quieren tener más hijos, pues no pueden comprar casas ni sostener una familia.
Violencia juvenil y salud mental
El tema de la violencia juvenil, agravado por los recientes tiroteos en centros comerciales de Phoenix protagonizados por adolescentes de 15 años, ocupó un lugar central en la conversación.
Flores propuso trabajar con los republicanos para implementar más entrenamientos obligatorios para quienes compran armas por primera vez, como una vía para iniciar un diálogo sobre las motivaciones de los compradores.
Sin embargo, su enfoque principal se orientó hacia la prevención a través de programas comunitarios y deportivos que ofrezcan a los jóvenes un sentido de pertenencia e identidad.
“Faltan programas, faltan de maneras en donde nosotros como niños podemos encontrar comunidad, donde podemos encontrar identidad”, afirmó.
Arescurenaga, desde su experiencia como terapeuta de adolescentes, diagnosticó una “crisis social” agravada por la falta de acceso a servicios de salud mental.
La candidata denunció que los psicólogos tienen listas de espera de tres a cuatro meses, que las organizaciones sin fines de lucro no tienen suficientes terapeutas y que los proveedores de salud mental están mal pagados, lo que los obliga a abrir prácticas privadas y abandonar a las comunidades que más los necesitan.
Ambos candidatos coincidieron en que la educación pública es la herramienta más poderosa para transformar las condiciones de vida en el Distrito 24.
Flores, quien es producto de las escuelas públicas y recibió beneficios del programa AHCCCS cuando era niño, enfatizó la necesidad de aumentar el financiamiento para las escuelas y fomentar la participación ciudadana.
Arescurenaga, por su parte, vinculó la falta de inversión en educación con el ciclo de violencia y pobreza que afecta a la comunidad.
“Una vez más, entiendo que no más le ponemos una curita, vamos a agarrar a estos niños, vamos a meterlos a las cárceles, luego salen, no hay ayuda, ya tienes récord, otra vez a la cárcel. Es un círculo vicioso que lastimosamente siento que nos quieren mantener ahí”, sentenció.
Un obstáculo para la justicia
La entrevista también abordó el clima de temor que prevalece en la comunidad hispana debido a las políticas migratorias de la administración actual.
Flores, quien desde niño vivió el miedo a las redadas, señaló que ese temor persiste y se transmite de generación en generación.
“Desde niño cuando miraba a una policía en la calle pues andaba bien alerta yo, siempre tenía miedo porque ese es el efecto que ellos traen ahorita, no tienen confianza en la comunidad y menos con los niños porque aunque no nos dicen nada nos damos cuenta desde esa edad, nos damos cuenta de cómo reaccionan nuestros padres”, relató.
Arescurenaga, por su parte, hizo un llamado a no quedarse de brazos cruzados.
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“Ya llevamos seis meses tocando puertos, no sé cuántas historias hemos escuchado, si el vecino lo acaban de deportar a tal persona, a tal persona que era dueño de casa o tal persona que era dueño de negocio, ya está pasando, entonces podemos seguir haciendo nada, podemos seguir no dando esa presión al gobierno federal, pero igual nos van a seguir perjudicando, tenemos que pelear”, dijo.
Aunque los candidatos reconocieron que la Legislatura de Arizona, controlada por los republicanos por un escaso margen, ha sido un obstáculo para las reformas progresistas, ambos se mostraron optimistas sobre la posibilidad de generar cambios a través de la presión ciudadana y la construcción de alianzas.












