El caso de Jeffrey Epstein salpica a otro presidente, ahora George Bush es señalado de usar a su DOJ para proteger al financiero acusado de abuso sexual. CORTESIA: George W. Bush / Facebook
Un nuevo reportaje de la periodista ganadora del Pulitzer Julie K. Brown, publicado por el Miami Herald, ha implicado directamente al Departamento de Justicia del entonces presidente George W. Bush en el polémico acuerdo de culpabilidad que permitió al financista Jeffrey Epstein evadir cargos federales por tráfico sexual de menores en 2007.
La investigación, basada en entrevistas con el exjefe de policía de Palm Beach, Michael Reiter, revela detalles inéditos sobre cómo funcionarios de “main justice”, la sede central del Departamento en Washington, entonces dirigida por el fiscal general Alberto Gonzáles, habrían obstaculizado el caso.
Reiter, quien lideró la primera investigación criminal contra Epstein a mediados de la década de 2000, relató a Brown que tras reunir pruebas y entrevistar a “dos docenas de niñas sollozantes y sus padres”, fue bloqueado por fiscales estatales y federales.
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En una reunión solicitada al entonces fiscal federal para Miami, Alexander Acosta, Reiterle preguntó directamente quién tenía la autoridad para decidir si se procesaba federalmente a Epstein, dado que ya contaban con “quizás cien cargos y probablemente unos veinticuatro víctimas cooperantes”.
Acosta, quien más tarde se convertiría en secretario de Trabajo de Donald Trump, respondió: “Hemos estado recibiendo orientación de main justice y los abogados defensores [de Epstein] han hecho un trabajo muy efectivo para estancar el caso”.
La consecuencia de aquella interferencia fue un acuerdo secreto que permitió a Epstein declararse culpable de un solo cargo de solicitación en 2008, pese a que las autoridades tenían conocimiento de hasta cuarenta víctimas potenciales.
No sería procesado por tráfico sexual de menores hasta 2019, cuando fue arrestado nuevamente, y se suicidó en su celda ese mismo año.
Acosta, por su parte, dijo al equipo de transición de Trump en 2017 que le habían advertido que Epstein “pertenecía a la inteligencia” y que lo dejara en paz, según declaraciones recogidas por Brown.
La revelación del papel del Departamento de Justicia de Bush añade una nueva capa de responsabilidad institucional al caso Epstein, en un momento en que la administración Trump enfrenta crecientes críticas por su propio manejo de los archivos del caso.
El fiscal general interino Todd Blanche, nominado ahora para el cargo en propiedad, es señalado por la exfiscal general Pam Bondi como quien “supervisó todo el proceso” de divulgación de esos documentos, mientras una comisión bipartidista en Nuevo México acaba de emitir catorce citaciones a bancos y dependencias federales para esclarecer la red de complicidades.
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Reiter, en la entrevista con Brown, consideró que la impunidad de Epstein durante años —facilitada por los estrechos vínculos que cultivó con figuras poderosas— constituye “el peor fracaso del sistema de justicia penal en tiempos recientes”.
El Daily Beast solicitó sin éxito comentarios al Departamento de Justicia y a la oficina de George W. Bush. Mientras tanto, la investigación periodística que en 2018 ayudó a tumbar a Epstein suma ahora un nuevo capítulo, en el que el silencio de Washington en los años de Bush se hermana con la opacidad de la actual administración.












