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Crisis sanitaria en Arizona por recortes de personal e insumos

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Enfermeras denuncian falta de personal por recortes y despidos lo que ha provocado afectaciones al personal y pacientes en Arizona. Foto: Google Gemini

Los hospitales en Arizona enfrentan una situación crítica que crece cada vez más. Trabajadores de la salud denuncian recorte de personal e incluso de insumos, que pondrían en riesgo a los propios pacientes.  

En entrevista con Prensa Arizona, Yaritza Shifer, trabajadora de la salud en el Tucson Medical Center, denunció cómo los recientes y severos recortes presupuestarios están afectando drásticamente la calidad de la atención que reciben los pacientes en la región.

Esto, derivado de la ley federal “One Big Beautiful Bill Act”, impulsada por el presidente Donald Trump y aprobada a mediados de 2025, que contempla recortes al gasto federal de Medicaid por aproximadamente un billón de dólares durante la próxima década. 

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Para el sistema de salud en Arizona (AHCCCS, por sus siglas en inglés), que depende en gran medida de los fondos federales (entre un 70% y 75%), el impacto de esta ley ha sido calificado como un golpe devastador por expertos en salud pública.

De acuerdo con su testimonio, la reducción de ingresos ha obligado a la administración de los hospitales a implementar restricciones severas para la contratación de nuevo personal. 

Esta política ha provocado un efecto dominó que golpea directamente a los departamentos de limpieza, enfermería y a los propios médicos, dejándolos sin los recursos humanos necesarios para hacer frente a la demanda diaria.

“Hay mayor presión para cubrir turnos con menos recursos y una carga de trabajo más alta para el equipo existente”, señaló Shifer. 

Esta situación ha generado un profundo agotamiento entre los trabajadores, quienes sienten que el progreso en el cuidado de la salud está retrocediendo drásticamente.

Sobrecarga laboral e insumos de baja calidad

El impacto de estos recortes ya es visible en los pasillos de los hospitales. Un claro ejemplo es el departamento cardíaco, donde los protocolos dictaban que una enfermera debía atender a un máximo de cuatro pacientes.

Hoy, bajo la presión de la falta de personal, se les exige cuidar hasta a seis personas al mismo tiempo. Shifer advierte que esta sobrecarga no solo agota al personal, sino que incrementa de manera alarmante la posibilidad de cometer errores médicos.

A la falta de manos se suma la escasez de insumos de primera necesidad. Como medida de ahorro, los hospitales han comenzado a reemplazar el equipo habitual por alternativas más baratas. 

“Me he dado cuenta de que es de menos calidad. Por ejemplo, las bolsitas de agua con sal (sueros) que se utilizan, ya el equipaje es diferente”, detalló la trabajadora, subrayando que son los pacientes quienes terminan pagando el precio de estas decisiones administrativas.

Despidos y represalias por alzar la voz

El testimonio de Shifer no es un caso aislado; el eco de esta crisis resuena en otros centros médicos de Arizona. Ondreia “Ony” Reese, una veterana militar que sirvió como interrogadora en Cuba, Irak y Afganistán antes de convertirse en enfermera hace 14 años, vive una realidad idéntica en el hospital St. Joseph’s, de Phoenix. 

Reese recuerda con nostalgia cuando el límite era de cuatro pacientes, lo que permitía brindar un trato humano, dar baños y cambiar de posición a los enfermos con regularidad. Hoy, asignada al piso de telemetría, atiende a seis pacientes simultáneamente, casi sin supervisores. 

“Vemos pacientes dados de alta demasiado pronto o retenidos por mucho tiempo. Los reingresos a los 30 días son ridículos”, denuncia, señalando además que el tiempo de descanso es “cosa del pasado”, aunque se les sigue descontando de sus cheques de pago.

La exigencia por un entorno seguro incluso ha costado empleos. Dominique Hamilton, quien laboró durante nueve años en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital St. Mary’s, también en Phoenix, y fungió como organizadora principal de su sindicato, fue despedida recientemente por alzar la voz sobre la seguridad de los pacientes. 

El Tucson Medical Center tiene un gran porcentaje de pacientes con Medicaid. FOTO: Google Gemini

Hamilton, quien encontró su vocación al ver el cuidado práctico y compasivo que recibió su madre enferma de cáncer, lamenta que el entorno actual castigue a quienes buscan defender esa misma atención empática y valiente que la inspiró a dedicar su vida a la salud.

A pesar de este panorama adverso y las represalias, la resistencia del personal se mantiene viva. Jessica Guzmán, enfermera con una década de experiencia y especialista en el cuidado de heridas en St. Mary’s, asegura que su motivación sigue intacta por el bienestar de su comunidad.

“Sigo siendo enfermera porque ahora es mi pasión continuar cuidando y ayudando a mis pacientes, abogando por sus mejores intereses, así como por la comunidad de enfermería dentro de mi hospital y más allá”, concluye Guzmán, reflejando el compromiso inquebrantable de quienes sostienen el sistema de salud en sus momentos más críticos.

Alerta para beneficiarios de AHCCCS

Ante este panorama donde la salud pública se encuentra vulnerable, el personal médico emitió una advertencia vital para la comunidad, especialmente considerando que una de cada cuatro personas depende del seguro médico estatal AHCCCS, y se estima que unos 550,000 arizonenses están en riesgo de perder su cobertura bajo las nuevas normativas federales.

La ley “One Big Beautiful Bill Act” ha impuesto mayor burocracia y nuevos requisitos para mantener los beneficios. Uno de los cambios más drásticos es la frecuencia de la renovación. 

 Yaritza Shifer, enfermera en el TMC denuncia que la carga laboral ha aumentado en las últimos meses. CORTESÍA / Yaritza Shifer

Anteriormente, los pacientes debían actualizar su documentación una vez al año; sin embargo, con las nuevas reglas, el papeleo de renovación debe realizarse cada seis meses para ciertos grupos.

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Este aumento en la tramitología representa un riesgo enorme para las poblaciones vulnerables. “Yo quiero que estén muy alertas. Si se llegan a mover de casa o de domicilio, que estén mandando sus documentos adecuados para que no vayan a perder su seguro”, enfatizó Shifer. 

La recomendación médica es clara: los beneficiarios deben revisar constantemente su correo postal y cumplir con los trámites semestrales a tiempo para evitar quedarse sin acceso a tratamientos, medicamentos y atención preventiva para enfermedades crónicas.

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