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Policía de Mesa alertó a narco sobre redada; ahora enfrenta cargos

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El sargento Edward Fire, con 18 años de servicio en el Departamento de Policía de Mesa, enfrenta cargos por “avisarle” a su amigo narcotraficante de una redada. Foto: Cortesía / Facebook Mesa Police

La estrecha relación entre un sargento de la policía de Mesa y un sospechoso de narcóticos, eran vecinos en el mismo complejo de apartamentos y “compañeros de copas”, desembocó en un delito de obstrucción después de que el agente alertara al investigado de una inminente redada del equipo SWAT de Chandler, según revelan documentos judiciales.

El sargento Edward Fire, con 18 años de servicio en el Departamento de Policía de Mesa, fue imputado por un delito grave de obstrucción en primer grado y se encuentra suspendido sin sueldo a la espera de juicio.

La advertencia se produjo el pasado 10 de marzo, mientras Fire estaba de patrulla y recibió un aviso sobre dos órdenes de allanamiento que la policía de Chandler se disponía a ejecutar en la zona, una de ellas en el domicilio de Jason Rawlings.

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Los registros telefónicos muestran que el sargento envió un mensaje de texto a Rawlings: “¿Estás en casa?”. Rawlings respondió: “Sí, estoy”, y a continuación ambos mantuvieron una llamada de 58 segundos, la primera conversación telefónica registrada entre ellos en los aproximadamente cinco meses que llevaban comunicándose.

Un video captado por un dron muestra que, después de esa llamada, Rawlings salió de su apartamento con una mochila y la depositó en la caja de una camioneta conducida por un hombre identificado como José Mena, antes de regresar al interior.

Mena fue interceptado al abandonar el complejo y los agentes hallaron en la mochila una pistola semiautomática sin número de serie, aproximadamente 30 gramos de metanfetamina y tres gramos de cocaína.

Rawlings, además, llamó a su novia Michele Plagmann para advertirle de la orden, y cuando la mujer fue interrogada posteriormente, declaró a los detectives que su pareja sabía del allanamiento porque un amigo policía se lo había contado.

Antes de que las autoridades ejecutaran el registro, Rawlings recibió la visita de Ángela López, objetivo de la segunda orden de cateo, quien acudía a comprarle droga.

Según consta en el expediente, Rawlings le dijo que se marchara porque iba a ser “allanado por la policía”.

Cuando los agentes de Chandler finalmente irrumpieron en el apartamento, Rawlings confesó haber escondido la mochila en la camioneta de Mena y, tras ofrecer una versión inicial falsa, que un amigo vio al SWAT en una iglesia cercana, terminó admitiendo que el soplo procedía de un agente de patrulla de Mesa a quien conocía desde hacía unos seis meses.

Poco después de la redada, el sargento Fire se presentó en el complejo residencial con su vehículo de supervisor, preguntó a Rawlings si se encontraba bien e intentó hablar en privado con el detective que lo custodiaba, petición que le fue denegada; el agente dijo que él también vivía allí y se marchó.

Rawlings declaró entonces a los investigadores que Fire era su “compañero de copas”, pero no quiso confirmar ni desmentir que fuera él quien le advirtió.

Al día siguiente, Fire utilizó su teléfono de trabajo para comunicar a numerosos contactos que había perdido su celular personal y que, a partir de ese momento, lo localizaran en ese número.

Asu esposa, de quien está separado, le dijo que lo había dejado encima del coche y que probablemente se cayó y fue atropellado, añadiendo que de todas formas necesitaba uno nuevo.

Los registros extraídos del dispositivo de Rawlings revelan más de 300 mensajes de texto entre ambos entre agosto de 2025 y marzo de 2026, comunicaciones diarias en las que concertaban citas para beber y asistir a conciertos, y demuestran que Fire sabía que Rawlings había estado encarcelado anteriormente.

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En una llamada desde la cárcel, Rawlings comentó a su novia que le parecía extraño que Fire le hubiera vendido un arma y que luego ocurriera el registro, y añadió que el sargento negaría ese extremo.

Los investigadores no pudieron vincular la pistola incautada con Fire porque carecía de número de serie.

El sargento está suspendido sin sueldo y la propia Policía de Mesa lleva a cabo una investigación interna paralela al proceso penal; su primera comparecencia ante el tribunal está programada para el próximo 26 de mayo.

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