Cada vez más personajes del movimiento MAGA dejan de lado a Donald Trump debido a sus políticas tanto migratorias como bélicas. Foto: Google Gemini
El movimiento político que respaldó la candidatura presidencial de Donald Trump en 2024, MAGA (Make America Great Again) enfrenta una fractura interna de considerable magnitud, impulsada por la decisión del mandatario de iniciar acciones militares contra Irán el 28 de febrero pasado.
Figuras prominentes del ámbito mediático conservador que previamente manifestaron su apoyo al presidente han expresado públicamente su descontento, cuestionando tanto la conducción del conflicto bélico como otras políticas de la administración.
Decepción en los medios conservadores
El periodista y expresentador de Fox News, Tucker Carlson, emitió un reciente mensaje en video en el que manifestó su arrepentimiento por haber respaldado a Trump.
“Creo que es un momento para luchar con nuestras propias conciencias. Nos atormentará durante mucho tiempo. A mí me atormentará, y quiero pedir disculpas por haber engañado a la gente. No fue intencional”, declaró Carlson, añadiendo que “estamos implicados en esto con toda seguridad”, en referencia a quienes hicieron campaña por el presidente.
Carlson ha centrado sus críticas en la estrategia militar en Irán, un conflicto que ha cobrado la vida de trece soldados estadounidenses según cifras del Pentágono. Sobre una publicación del presidente en la red Truth Social durante el Domingo de Pascua, en la que se leía una amenaza con lenguaje soez contra el Estrecho de Ormuz, el periodista fue tajante:
“Es vil en todos los niveles. Comienza con la promesa de usar el ejército de Estados Unidos para destruir infraestructura civil en otro país, lo que equivale a cometer un crimen de guerra. ¿Cómo te atreves a hablar así en la mañana de Pascua? ¿Quién te crees que eres?”.
Voces influyentes marcan su distancia
La comunicadora Candace Owens, exdirectora de comunicaciones de Turning Point USA, ha calificado a la administración Trump como “satánica”. En una entrevista con el presentador británico Piers Morgan, Owens manifestó:
“Ha sido una decepción crónica. Me siento avergonzada de haberle dicho a la gente que fuera a votar por él porque esto no iba a suceder, y está sucediendo. Este no es el candidato por el que voté”.
Tras la renuncia de Joe Kent como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Owens lo describió como “un héroe estadounidense, patriota y veterano”, y añadió: “Trump es un presidente vergonzoso”.
Por su parte, el conductor de pódcast Joe Rogan, cuyo espacio figura entre los más escuchados a nivel nacional, ha expresado su preocupación por las políticas migratorias implementadas y el sentimiento de “traición” de algunos votantes ante la guerra.
“Tienes que asustarte de que personas que no son criminales estén siendo como enlazadas, deportadas y enviadas a prisiones de El Salvador. Es una locura”, declaró Rogan.
Acusaciones extremas y críticas a la estrategia
La polarización interna ha llegado a niveles inauditos. Alex Jones, fundador de Infowars, y la exrepresentante Marjorie Taylor Greene han solicitado que se invoque la Vigésima Quinta Enmienda de la Constitución para declarar al presidente incapacitado. La señora Greene incluso ha sugerido en sus intervenciones que Trump podría ser el Anticristo, generando intenso debate en círculos conservadores cristianos.
Carrie Prejean Boller, quien hasta febrero fungió como miembro de la Comisión de Libertad Religiosa por designación presidencial, publicó en Instagram: “Estoy llamando a cada uno de los cristianos a que RENUNCIEN INMEDIATAMENTE de esta administración. Si no lo hacen, la sangre de vidas humanas inocentes está en sus manos. Trump es un psicópata malvado”.
Desde el análisis político, el influyente Mike Cernovich argumentó que el presidente traicionó su propia plataforma: “No habría ganado las elecciones de 2024 postulándose con nuevas guerras. Es una tontería afirmar que Trump es MAGA. El objetivo de Trump es convertir a Irán en Siria. Una guerra impopular que no pudo terminar rápidamente, así que ahora está arremetiendo y destruyendo hospitales y puentes”.
Oren Cass, economista conservador cercano al vicepresidente JD Vance, calificó las amenazas presidenciales de destruir la civilización iraní como un “callejón sin salida” estratégico y moral, mientras que Jenna Ellis, exabogada de la campaña de 2020, advirtió que el mandatario actúa como “un presidente que se siente cada vez más invencible, y eso debería preocupar a todos”.
A este clima de escepticismo se suma Nick Fuentes, líder de la extrema derecha nacionalista, quien ha cuestionado públicamente (sin presentar pruebas) la veracidad del atentado sufrido por el presidente en Butler, Pensilvania, en 2024, sugiriendo que pudo tratarse de un montaje.
Trump responde a las deserciones
Steve Bannon, exestratega jefe de la Casa Blanca, ofreció una crítica matizada en su programa “War Room”, sugiriendo que la administración descuida amenazas reales como la inmigración ilegal y China: “¿Qué estamos haciendo? Estamos en Oriente Medio, que es un espectáculo secundario del espectáculo secundario”.
Ante la ola de deserciones —que la periodista Phenix S. Halley de The Root describe como críticas que “solo parecen hacerse más fuertes desde dentro”— el presidente Trump ha respondido con dureza a través de Truth Social y en declaraciones a medios:
“Sé por qué Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones han estado luchando contra mí durante años […] porque tienen una cosa en común: coeficientes intelectuales bajos. ¡Son personas estúpidas, lo saben ellos, lo saben sus familias, y todos los demás también lo saben!”.
En declaraciones al New York Post, Trump llamó a Carlson “una persona de bajo coeficiente intelectual”, y el 16 de abril intensificó sus ataques tachando a sus exaliados de “perdedores”.
Impacto en las encuestas y parálisis en el Congreso
El costo político de estas desavenencias ya se refleja en la opinión pública. Un sondeo de Morning Consult indica que el índice de aprobación del presidente se mantiene positivo en solo 17 de los 50 estados (una caída frente a los 22 registrados a principios de año), afectando severamente a los republicanos en campos de batalla competitivos para el Senado y la Cámara.
En el ámbito legislativo, la tensión crece. El senador republicano por Utah, John Curtis, exigió el cese de hostilidades en Irán sin autorización del Congreso, mientras que su homólogo por Wisconsin, Ron Johnson, rechazó la destrucción de infraestructura civil. Paralelamente, legisladores demócratas se hacen eco de las voces conservadoras y solicitan la destitución del mandatario, aunque los esfuerzos para invocar la Ley de Poderes de Guerra fracasaron a principios de mes.
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La administración no ha transmitido formalmente una solicitud de fondos para la guerra —estimada en 200 mil millones de dólares— y el Congreso aún no demuestra tener los votos suficientes para autorizarla, financiarla o detenerla.
Con el conflicto rebasando los dos meses sin una resolución clara y la gasolina superando los cuatro dólares por galón a nivel nacional, el otrora cohesionado movimiento que respaldó al mandatario exhibe fisuras que, según los analistas, podrían costarles a los republicanos las mayorías legislativas en las próximas elecciones de medio mandato.












