El estudio subraya que “para mantener la salud cerebral, lo que haces mientras estás sentado importa tanto como el tiempo que pasas sentado”. CORTESIA: Magnific
Un estudio publicado en julio de 2026 en la revista Alzheimer’s & Dementia reveló que las personas que declararon ver televisión “muy a menudo” durante la mediana edad presentaban, más de dos décadas después, un menor volumen en regiones cerebrales vinculadas al lenguaje, el control cognitivo y la memoria, así como un mayor daño en la sustancia blanca, un marcador de lesión en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro asociado con el deterioro cognitivo y la demencia.
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En tanto, estar sentado en el trabajo no mostró las mismas asociaciones negativas, lo que sugiere que el tipo de actividad sedentaria, más que el tiempo total sentado, podría ser el factor determinante para la salud cerebral a largo plazo.
La investigación, liderada por Natan Feter, PhD, y David Raichlen, PhD, de la Universidad del Sur de California (USC, por sus siglas en inglés), analizó datos de más de 1,700 participantes del estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC), financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).
Al inicio del estudio, los participantes —con edades entre 45 y 64 años y una media de 53 años— reportaron su frecuencia de visualización de televisión en una escala de cinco categorías: “nunca”, “rara vez”, “a veces”, “a menudo” o “muy a menudo”, así como el tiempo que pasaban sentados durante su jornada laboral.
Más de veinte años después, los participantes se sometieron a resonancias magnéticas cerebrales.
Los resultados mostraron que aquellos que veían televisión “muy a menudo” presentaban volúmenes cerebrales más pequeños en regiones como los lóbulos frontal y occipital, así como en áreas especialmente vulnerables en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer.
También mostraban más hiperintensidades de la sustancia blanca, un indicador de daño en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro que se ha vinculado con el deterioro cognitivo y la demencia.
Sorprendentemente, quienes reportaban pasar largos periodos sentados en el trabajo mostraron patrones opuestos: mayores volúmenes en algunas regiones cerebrales y menos daño en la sustancia blanca.
No todo el sedentarismo es igual
La Dra. Leana Wen, médica de urgencias y profesora clínica asociada en la Universidad George Washington, explicó que “ver televisión es una actividad cognitivamente pasiva porque los espectadores principalmente reciben información en lugar de procesarla activamente”, mientras que “estar sentado en el trabajo suele implicar exigencias mentales muy diferentes.
Puedes responder correos electrónicos, trabajar en proyectos e interactuar con colegas. Esas actividades activan múltiples redes cerebrales aunque estés sentado”.
El estudio no demuestra causalidad, pero estos hallazgos coinciden con investigaciones previas que sugieren que el compromiso cognitivo ayuda a reducir el riesgo de demencia.
Feter señaló que “ver televisión con frecuencia se asoció con volúmenes cerebrales más pequeños en regiones particularmente vulnerables al envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer, así como con un peor rendimiento cognitivo”; en contraste, “otros comportamientos sedentarios, como estar sentado en el trabajo, mostraron el patrón inverso”.
Los investigadores observaron asociaciones más fuertes en hombres, aunque no están seguros de la razón; Feter indicó que “esto podría reflejar diferencias biológicas, diferencias en los hábitos de visualización de televisión, otros factores del estilo de vida, o simplemente casualidad”, y subrayó que el estudio “no fue diseñado para determinar los mecanismos detrás de estas diferencias de sexo”.
El estudio tiene limitaciones: es observacional, por lo que no puede establecer causalidad y es posible que las personas que veían más televisión difirieran de las que veían menos en aspectos no controlados por los investigadores, a pesar de haber ajustado por factores como edad, educación, actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, diabetes, hipertensión e índice de masa corporal.
Los investigadores también advierten que los datos de consumo de televisión fueron auto-reportados, lo que puede ser menos preciso que el seguimiento cronometrado.
A pesar de estas limitaciones, el estudio se suma a la creciente evidencia de que el comportamiento pasivo y sedentario prolongado no es ideal para la salud cerebral a largo plazo.
Investigaciones adicionales han encontrado que sustituir una hora de tiempo pasivo frente al televisor por una hora de actividad mentalmente activa podría reducir el riesgo de demencia en un 7 por ciento.
La Dra. Wen aconseja no abandonar por completo el consumo de contenido en pantalla, ya que ver eventos deportivos, programas favoritos o películas puede ser divertido y relajante, y ayudar a conectar con familiares y amigos.
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La clave está en reflexionar sobre el tiempo dedicado a actividades pasivas y qué se está sustituyendo con ellas.
Además de reducir el tiempo de pantalla pasiva, Wen recomienda actividad física regular, control de la presión arterial, tratamiento de afecciones crónicas, evitar fumar, limitar el consumo excesivo de alcohol, dormir lo suficiente, mantener un peso saludable, seguir una dieta mediterránea, mantenerse socialmente conectado y tratar la pérdida auditiva y la depresión.
El estudio subraya que “para mantener la salud cerebral, lo que haces mientras estás sentado importa tanto como el tiempo que pasas sentado”.












